Palabra de honor

¿Cuándo pasó?

¿Cuándo dejasteis de ser aquellos dos niños que cabían en mis brazos para convertiros en estas dos personas con las que puedo conversar, reír, discutir, aprender y compartir silencios?

Porque trece años parecen mucho cuando los miras hacia delante, pero son apenas un suspiro cuando los recorres hacia atrás.

Recuerdo perfectamente el día en que llegasteis. Recuerdo el vértigo. La responsabilidad. El miedo a no estar a la altura. Recuerdo a fuego aquella primera vez, cuando solo teníais unos minutos de vida, que os tuve en brazos y debía daros calor.

Y durante mucho tiempo así fue. Os intentaba enseñar a caminar mientras aprendíais a mantener el equilibrio. Intentaba estar y confiar cuando os caíais. He intentado responder a vuestras preguntas, incluso cuando yo tampoco tenía las respuestas, y también he sido (y soy) ese tipo de padre que intenta protegeros de los golpes que la vida siempre acaba repartiendo.

Intenté ser el padre que necesitabais, pero hay algo que nadie te cuenta sobre la paternidad… los hijos crecen. Tan despacio que apenas lo percibes cada día, tan deprisa que un día te despiertas y descubres que ya no son ellos quienes buscan constantemente tu mano. Que ahora son ellos quienes, de vez en cuando, te la ofrecen.

Y entonces entiendes que algo ha cambiado. No porque hayan dejado de necesitarte, sino porque incluso han empezado a cuidarte. De una forma distinta, con una mirada que pregunta cómo estás, con un abrazo que llega justo cuando lo necesitas. Con una conversación inesperada o con esa extraña conexión que os permite detectar mi preocupación incluso cuando intento esconderla detrás de una sonrisa, y me abrazáis «para que pese menos».

No sé exactamente cuándo ocurrió. Pero ocurrió. Y hoy, al cumplir trece años, y desde hace al menos dos siento que estoy entrando en una etapa nueva de nuestra historia. La etapa en la que sigo siendo vuestro padre, pero también empiezo a apoyarme en vosotros. La etapa en la que continúo intentando enseñaros cosas, mientras descubro que sois vosotros quienes continuamente me enseñáis algunas de las lecciones más importantes.

Sabéis lo más importante que me habéis enseñado? A vivir más despacio, a sorprenderme por cosas sencillas. a mirar el mundo con curiosidad, a no dar por sentado lo verdaderamente importante, a querer sin condiciones.

Hace unas semanas Pol, llegaste por la tarde y me dijiste si tenía sesiones, porque tenías que hacerme una entrevista para un trabajo el colegio. Cuando nos pusimos te pregunté que por qué me había elegido y me contestaste que porque os habían dicho que debíais entrevistar a alguien que admirarais mucho, y que la persona a la que más admirabas era a mi. Me quedé sin palabras el tiempo justo que Jan puntualizara que os habían dicho que no podía ser alguien de familia, y acordamos entre risas que sobre eso podíamos hacer «como si no lo hubiéramos entendido”. Guardo aquel momento, las risas y las ironías de Jan como oro en mi memoria.

Os miro y siento orgullo, sí, ya… como todos los padres (pero yo más). No por lo que hacéis ni por lo que conseguís. Ni siquiera por lo que llegaréis a ser, sino por quienes sois ahora. El tiempo, ese con el que tanto me he peleado y con quien tal mal me he llevado en otros momentos, me está enseñando que se está llevando vuestra infancia, al tiempo que me está regalando el privilegio de conocer a las personas en las que os estáis convirtiendo. Y creerme que hubo un tiempo que pensé que la vida no me daría este regalo. Ese que me recordáis cada noche cuando no os queréis ir a dormir sin el achuchón de buenas noches correspondiente.

Trece años.

Trece años de risas, de aprendizajes, de errores, de abrazos, aventuras y amor. Mucho amor. Doce años en los que pensaba que era yo quien os estaba enseñando a vivir. Y voy descubriendo que buena parte de lo que soy hoy lo he aprendido gracias a vosotros.

No sé qué nos traerán los próximos años. La adolescencia ya asoma y vendrán cambios, dudas, retos y nuevas etapas. Sé, y estoy seguro, que si dentro de otros trece años sois capaces de conservar el corazón que tenéis hoy, el mundo será un lugar mejor allí donde estéis.

Gracias por recordarme cada día lo que de verdad importa. Y feliz cumpleaños, Pol y Jan… feliz cumpleaños.

Otras veces escribí que estaba orgulloso de ser vuestro padre, como muchas otras veces me equivoqué, mi mayor orgullo es que vosotros seáis mis hijos.

Os quiero con locura. Y esto dicho por un padre y un psicólogo, es palabra de honor.

Jorge Juan García Insua

Publicado por Jorge Juan García Insua

Nací y me siento especialmente unido a Badalona y a su mar, tal vez por el origen gallego materno. Soy el mediano de tres hermanos y tuve en mi padre el mejor modelo de vivir según tus valores, el valor de las cosas y el sentido de sacrificarte por aquello que realmente es importante. Amante del deporte, inquieto, intenso, apasionado, observador, con vocación de servicio, con fuerte conciencia social, receptivo, emotivo y me llena ayudar a los demás de forma desinteresada. Mi vida ha estado marcada por dos experiencias médicas... Un déficit de una proteína relacionada con la coagulación y tres trombosis cuando aún no había llegado a mi mayoría de edad me obligaron a afrontar e intentar superar situaciones poco habituales para un todavía adolescente, así como aceptar aspectos que me acompañaran el resto de mi vida. Ya superados los 30 me detectaron una Hepatitis C crónica grave que me hizo replantearme mi vida y lo que realmente era importante, cinco años de desgaste físico y emocional donde recorrí un camino de miedos y frustraciones acompañado de tratamientos y efectos secundarios. Superado todo quise devolver una pequeña parte de lo mucho que había recibido a los demás, y encontré la forma en aquello que me apasiona... las personas. Psicólogo de formación por la Universitat de Barcelona, Máster en Dirección de Recursos Humanos por Les Heures (UB), Técnico Superior de PRL, Máster en Liderazgo, Inteligencia Emocional y Coaching por EAE Business School, Coach certificado por ICF y actualmente realizando un Máster en Psicología Clínica y de la Salut mientras realizo estudios superiores como padre de mellizos, que son mi principal fuente de aprendizaje. Mi experiencia vital y mi pasión por la personas y por acompañarlas en la superación de situaciones, problemas y dificultades me ha llevado a estar siempre ligado a la psicoterapia, al voluntariado y a la consultoría organizacional en empresas de todo tipo con especial interés al desarrollo de personas. Actualmente atiendo como Psicólogo y Coach en Consulta Privada en Badalona (y On Line para cualquier punto del planeta), al tiempo que trabajo como Director Técnico para Residencias y Psicólogo para la Fundació Nen Déu. Mi propósito es acompañar desde mi formación y experiencia de más de 20 años en Psicología y Coaching a personas a enfrentar y solucionar sus problemas, a descubrir y trabajar esas limitaciones que impiden seguir el camino que consideran adecuado y alcanzar los objetivos personales y profesionales que se propongan. Especialmente a aquellas que como yo luchan con enfermedades o con sus efectos y secuelas, así como asesorar y acompañar a familiares y su entorno en la gestión de emociones, sentimientos y miedos. Si quieres saber más de mi... sólo has de leerme o visitar mi perfil en Instagran, Facebook o LinkedIn. Bienvenid@s a mi camino. Jorge

Deja un comentario