Chache

No quería que fuera así, no tenía que ser así pero llevaba pensando en ello hacía días desde que en unas de las cajas todavía sin abrir aparecieron tus cosas, que sigo guardando y llevando conmigo.

Y no quería porque no sabía si iba a saber lidiar con las emociones, si estaba preparado o que iba a hacer con ellas cuando me superaran… y cuando hoy he salido de casa y mis piernas se dirigían a ti comenzaba a entenderlo, mi mente no se ponía en orden y entre la tristeza y la melancolía he llegado a tus pies.

Allí sentado, sin aliento, entre lágrimas y mirando en la altura tu foto conversábamos como nunca hemos dejado de hacerlo, y esas emociones a las que tenía miedo han tomado la palabra y el protagonismo y todo ha sido fácil, tú lo has hecho fácil. Siempre fiel a ti mismo y dispuesto a apostar por mi aunque todo vaya en contra, por nosotros, animándome, reconfortante y cariñoso…. que suerte saber y sentir que estás ahí. Ejemplo y guía.

Por cierto, hoy no te lo dicho pero ya lo sabes. La promesa que te hicimos aquel día sigue viva y los tres la mantendremos hasta el final.

Hasta el siguiente ratito. Te quiero.

Adiós no es para siempre.

Jorge Juan García Insua

Sientotengo

Siento miedo, tengo miedo… curiosa sensación, qué se supone que significa, qué puedo hacer con él, o peor, que va a hacer el conmigo?

Cuanto tiempo más lo voy a seguir posponiendo, igual no es el momento adecuado, tal vez no lo estoy haciendo bien y no sale nada de lo que me gustaría, y si solo lo siento yo, y si solo lo veo yo, y si no es mi momento ni mi lugar, y si mi momento ya ha pasado, y si no hay otro momento, y si no soy yo, y si soy yo, y si debería haberlo hecho antes, y si era más sencillo decirlo que hacerlo, y si se lo hubiera preguntado, y si se lo hubiera dicho, y si no es para mí, y si qué va a pensar de mí, y si la respuesta es no, y si todo cambia, y si nada cambia, y si solo son excusas y en el fondo no me daba cuenta de tenía miedo. Y si, y si, y si, y si, y si…

Miedo. Sí, miedo…

A lo desconocido, a lo deseado, a lo que me merezco, a lo nuevo, a las sensaciones, a seguir descubriendo, a compartir, a llegar a algún sitio sin importar si ese era o no el destino, a aprender, a ir de la mano, a llorar sobre los hombros ajenos, al abrazo sincero y reconfortante, al beso, a las miradas cómplices, a compartir el éxito, a celebrar fracasos, a perder el control, a vaciarme, a volverme a llenar, a equivocarme, a no estar a la altura, a pensar, a darle demasiadas vueltas, a no saber reinventar me, a que no me entiendas, a no dejarme llevar, al pasado, a no ver el presente y ser cegado por el incierto futuro, al tiempo, a las terceras oportunidades, a no encontrar mi sitio, a no ser más que yo mismo, a no saber que lo tengo delante, a no disfrutar cada día, a saber vivir, a no saber morir, a querer, a que no me quieran…

Miedo.

Y tú? Sientes miedo?

Jorge Juan García Insua

Alma gallega

Existe una pequeña aldea llamada La Barquiña que se adentra en la ría y donde la vida parece tener un ritmo y una cadencia distinta, donde a pesar del paso de los años se mantiene, en esencia, exacta.

Mientras observaba como la marea bajaba y dejaba a la vista una espectacular imagen de toda la ría, explicaba a mis hijos el efecto de la luna sobre este fenómeno y uno de ellos me dijo «entonces papá, cuando suba todo vuelve a comenzar?»

Que significativo que un lugar tan especial mantenga la esencia imperturbable que caracteriza a cada uno de los que viven aquí y al mismo tiempo tengan cada día, en cada marea una nueva oportunidad para cambiar, para volverlo a intentar aunque te equivoques porque la marea volverá a subir mañana, para decidir cómo la queremos vivir, para construir relaciones, para superar miedos, para quererse más a sí mismos, para tomar un respiro, para agradecer a los que queremos y nos quieren… dejar atrás todo aquello que sabotea tu vida e impide disfrutarla, que mejor momento que hoy para soltar cargas, tomar un respiro y continuar.

Hoy tengo una nueva oportunidad de aprender, de superar obstáculos, de acercarme a mis sueños, de conocer más de mi y de compartirlo. No tengo nada que perder… mañana volverá a subir la marea.

Bienvenido nuevo día, buenos días La Barquiña.

Jorge Juan García Insua

Preguntas poderosas, respuestas de vida

Suena el teléfono, no conozco el número pero contesto y…

P: Hola… no sabía si llamarte, hacía días que quería hacerlo… para disculparme…
Jorge: ¿Disculparte?
P: Creo que no debí hacer aquel comentario, no era justo, debí pensar antes de hablar… pero también quería darte las gracias por todo lo que explicaste y compartiste, no hay palabras para describir como me sentí mientras te escuchaba…
Jorge: P no te disculpes, no veo motivos para ello. No me sentí ofendido y sin ti nada de aquello hubiera pasado… fue un maravilloso broche para la jornada y fuiste tú quien lo provocó.
P: No entiendes lo que escucharte supuso para mi. Me vi reflejado en cada una de las historias que explicaste, cada cosa que decías era… como si lo explicara yo… te llamaba porque quería darte las gracias, desde aquel día he explicado muchas veces lo que allí pasó y todo lo que nos contaste. Me hubiera gustado haber hecho como tú, pero no pude, no supe… escucharte hizo que lo viera todo de otra forma, me sentí tan identificado y al mismo tiempo me dí cuenta de todo lo que podía haber hecho distinto, me sentí mal y luego me dí cuenta de lo injusto que había sido contigo y de lo…. no sé, cómo decirlo, generoso… que tú habías sido conmigo, con todos.
Jorge: P… sé que no fue algo premeditado por tú parte, sencillamente hablaste, necesitabas expresarlo y al hacerlo algo dentro de mi me empujó a hablar y compartir mi experiencia, tal vez lo necesitaba tanto o más que tú, tal vez diste con la pregunta adecuada en el momento justo y la respuesta sencillamente salió, tal vez estaba ahí y solo hacía falta la chispa… así que soy yo quien ha de darte las gracias. La vida tiene estas cosas, cuando menos te lo esperas alguien te resetea y te hace recordar el regalo de seguir en ella y de lo afortunados que somos de seguir disfrutando de momentos como el de aquella mañana.
No por favor…
Jorge: Sí, creo que es así. No somos distintos. Ambos hemos pasado por la misma experiencia, hemos librado batallas lo mejor que supimos, hicimos todo lo que había que hacer con la esperanza de que podíamos cambiar las cosas y en realidad nos cambiábamos a nosotros mismos, esforzándonos en seguir adelante aunque el camino no siempre fuera el correcto. No tengo nada que enseñarte y no pretendo hacerlo, hablé como si me hablara a mi mismo, ahí no hay engaño posible P. Dije cosas que no recuerdo haber compartido nunca con nadie, que siguen ahí, esperando ser compartidas y escuchadas, esperando la pregunta adecuada… y fuiste tú quien lo hizo, por eso soy yo quien debe estar agradecido contigo.
P: En el hospital no te preparan para esto, para el después… recuerdo aquello que dijiste de que regalo tan grande aprender de lo que nos dolió…
Jorge: No podrían aunque quisieran, y esa frase ya me gustaría que fuera mía pero no.. es de alguna canción pero no recuerdo cuál… A veces es necesario parar y valorar el camino que hemos recorrido. Siéntete orgulloso de cada paso, te lo has ganado y te lo mereces, tú y los que te quieren.
P: Eso me han dicho ya…
Jorge: Hemos llegado hasta aquí porque decidimos soñar en grande, intentamos dejar atrás nuestros miedos, lo intentaste una y otra vez aunque no siempre salía bien. Crees que no salió bien y te castigas por ello pero estás aquí, has llegado hasta aquí, y sé que el camino no ha sido nada fácil. No importa por lo que has pasado, todo eso te ha llevado a este presente, y lo tienes aquí, delante, esperando a que lo disfrutes. ¿Cuánto deseabas llegar aquí? ¿Cuántas veces pensaste que no lo conseguirías? No esperes al mejor momento, el mejor momento es ahora, lo tienes delante.
P: Sabes, deberías dar charlas de automotivación…
Jorge: Perdona, sufro de incontinencia verbal… Bueno, si algún día lo hago necesitaré alguien que me haga más preguntas correctas… socios?
P: No sé si sabré verlo como tú, pero estaré encantado.
Jorge: No se trata de cómo lo veo yo sino de cómo quieres verlo tú. Aprenderemos juntos

P: Trato hecho.

Jorge: Gracias por llamar y compartirlo conmigo. Significa mucho.

P: A tí por descolgar y por estar ahí.

Jorge: Cuídate mucho P.

26jun2019

Jorge Juan García Insua

Dimito

Dimito. Irrevocablemente dimito. Y lo hago porque no puedo daros más de lo que he dado, porque sé que vosotros no me echaréis y porque a mi ego no le sientan bien los cargos honoríficos.

Marcho con la enorme satisfacción de haberos encontrado en el camino, de haber encontrado hombros donde apoyarme, espejos donde enfrentarme a mis miedos y miserias y corazones enormes, mucho más de lo que hubiera podido soñar.

Cierro un capítulo necesario para entender mi libro y el día que finalice no será posible entenderlo sin vosotros. Tal es el cariño que os tengo. Empiezo el siguiente con la responsabilidad de ser fiel a todo lo compartido durante estos meses y el compromiso de deuda para los que queráis cobrarla.

Siempre vuestro y emocionalmente atado al sistema.

Os quiero.

Jorge

Ex-Delegator 3.000

Del Miedo al Amor

Esta ha sido una semana donde desde distintos ámbitos me he visto trabajando con el miedo. De todos ellos me hizo reflexionar uno en particular, el miedo al amor y a las relaciones. Todos tenemos la tendencia a huir de aquello que nos asuste y el amor no es distinto pero en cambio pocas veces reconocemos o somos conscientes de su existencia y de lo necesario que es compartirlo.

El miedo a esa forma de amor se basa en algunas creencias y juicios como el pensar que “si alguien me ama me dejará”, “si alguien me quiere acabará sabiendo demasiado de mí”, “mejor no enamorarme porque le voy a decepcionar”, “la relación acabará haciéndome daño o se lo haré al otro”, “si se enamora o me enamoro me limitará”, “tal vez mi familia y entorno no lo acepte”, “si me quiere tendré que cambiar mis rutinas”… De esta forma la relación va adquiriendo una connotación negativa cuando enamorarse o querer es señal de estar vivos. 

Cómo concebir vivir el amor anclado en el pasado o enganchado en las expectativas, en el “puede ser” o en el sentimiento de culpabilidad por poder disfrutarlo.  Porque querer es presente.

Amar supone aceptar todo lo que el otro es, lo que ha sido, lo que será y lo que nunca podrá ser, respetar y respetarse, aceptar y aceptarse, sentirse libre y a la vez comprometido. Es conexión, estar presente, tener tiempo y disponibilidad para el otro.

Desterremos el “…y si…” de nuestros pensamientos y sentimientos, porque las hipótesis no son la realidad y de amor saben poco. Entrégate a sentirlo y vivirlo, aquí y ahora.

Este es el momento, tu momento.

García Insua