El día que Rocky vino a mi consulta

El paciente llevaba varios minutos mirando sus manos. Se apretaba los nudillos uña y otra vez. – Es difícil explicarlo sin que suene… ridículo -dijo finalmente. – Inténtalo – respondí con calma. El paciente respiró hondo. – A veces pienso que es como en Rocky III. Asentí y seguí el hilo que planteaba. – Qué parte deSigue leyendo «El día que Rocky vino a mi consulta»