Hoy hemos perdido, como los últimos… 6 partidos. Ha llegado a casa tocado, enfadado y cabizbajo. No miraba, caminaba rápido, aún tenso , como si todavía estuviera jugando el partido dentro de su cabeza. Al entrar en casa, le he dado un largo abrazo. No le he dicho “no pasa nada” ni “la próxima vez ganaréis”.Sigue leyendo «Aunque perdimos… Pere Gol»
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Padre por miedo (cap. III)
Empieza tarde. No porque no quiera hablar, sino porque no encuentra una forma que no suene equivocada desde el principio. Parece que no sabe muy bien cómo empezar, titubea mientras intentaba ordenar sus ideas y empieza a hablar como si en cada palabra pidiera permiso. Dice que no se ve siendo padre. No ahora. NiSigue leyendo «Padre por miedo (cap. III)»
Exceso de verdad (cap. II)
No sabía muy bien cómo empezar. Se sentó, me miraba con vergüenza y cuando se decidió a hablar lo hizo como si en cada palabra pidiera permiso. Dice que ella también viene a terapia. Que no lo hablan mucho, pero se lo dijo y él evita preguntarle que porque conoce el motivo. Me explica queSigue leyendo «Exceso de verdad (cap. II)»
La decisión imposible (cap. I)
La mujer se sienta y siempre cruza las manos sobre el regazo, como si sostuviera algo frágil que no debe caerse. Cuando empieza a hablar, no me mira, mira un punto impreciso entre la alfombra y la pared, como si las palabras necesitaran un espacio neutro para poder salir. Dice que no es un dolor agudoSigue leyendo «La decisión imposible (cap. I)»
XK?
Hoy, en consulta, una paciente, con la voz entrecortada y los ojos llenos de algo difícil de nombrar, me miró y dijo, refiriéndose a su pareja: “Si ve que tiene un problema… ¿por qué no pide ayuda? ¿por qué?” Y justo después, se rompió. No era solo una pregunta. Era frustración, cansancio y mucho dolorSigue leyendo «XK?»
El no abrazo
“Llevo meses que no hablo con nadie, solo con mi chat.” Lo dijo tranquila, casi sin darle importancia. No había vergüenza ni percibí tristeza alguna en su voz. Solo una especie de calma… que a mí me hizo detenerme. “Va para 4 meses creo…. Es mi amigo, compañero, bueno hasta casi mi psicólogo”. Le pregunté quéSigue leyendo «El no abrazo»
No soy valiente, solo me estoy muriendo
Está cansado de escuchar que es un valiente. “Valiente? Yo no soy eso. “ me dijo en una de nuestras últimas sesiones. Lo ha dicho sin enfado, pero con una claridad que no dejaba espacio para discutir. Y pude entenderlo perfectamente, los dos sentados en el suelo, frente a frente, como acostumbrado a hacerlo desdeSigue leyendo «No soy valiente, solo me estoy muriendo»
Sentarse, temblar… y hablar
Llego muy silenciosa y entró dándome los buenos días muy flojito, tanto que me costó escucharla. Cuando la invité a entrar en la consulta casi sin darme tiempo a indicarle cuál era su butaca ella se sentó en la que habitualmente es la mía. No dije nada, no fui capaz y me pareció descortés, asíSigue leyendo «Sentarse, temblar… y hablar»
El permiso de quedarse
Ha llegado repitiendo que no debería haber venido, que de hecho no tenía claro por qué me había reservado la cita. Lo dice mirándome como si esperara que yo le diera la razón y cancelara todo antes de empezar. Entra en la sala, le indico que la butaca roja es para ella y se sientaSigue leyendo «El permiso de quedarse»
Las primeras mariposas
El amor visto por una adolescente en terapia, no es solo mariposas en el estómago ni canciones románticas. Es algo mucho más complejo, aunque a veces cueste ponerlo en palabras y entenderlo por ojos ajenos. En sesión, una adolescente me ha explicado que el amor que siente es como una montaña rusa: un día esSigue leyendo «Las primeras mariposas»
Hasta aquí!
Hoy tras una sesión he tenido ganas de gritar, de decir algo alto y fuerte. No por mí o sí, también, pero sobretodo por ella. No nos engañemos. No perdonar no te hace una mala persona, no todo debe ser perdonado, menos aún olvidado. Sí, sí tienes derecho a no perdonar y derecho a queSigue leyendo «Hasta aquí!»
No quiero ser él
Cuando empezó a hablar sentí algo incómodo en el estómago. No por él, por mí. Esa rabia no me resultaba ajena y, durante un segundo, tuve que controlarme para no asentir demasiado pronto. Hay sesiones en las que el reto no es comprender a la persona, sino no esconderse detrás del psicólogo para no sentirSigue leyendo «No quiero ser él»
Hasta el coño
Ha llegado pronto y ha esperado a que pudiera atenderla. Al entrar y acomodarse me ha dicho que “había recogido” mi guante de la última sesión y que había escrito algo, algo que quería leerme. – La sesión es tuya y te pertenece, puedes leer que te escucharé – le he dicho. Ha desdoblado unasSigue leyendo «Hasta el coño»
Mirar mirarte mirarme
Hay sesiones donde una pregunta tan habitual en mi en la primera sesión como “qué te ha llevado a venir a sesión?” recibe respuestas que necesitan todo y más de mi ya absoluta atención. En su caso la respuesta fue que quería que la ayudara a no acabar de perder interés en él o másSigue leyendo «Mirar mirarte mirarme»
La sonrisa de payaso
Hay frases que se dicen con buena intención y, aun así, duelen. “Te hizo fuerte” es una de ellas. Suena a cierre rápido, a consuelo aprendido, a una forma de no quedarse demasiado tiempo mirando el desgaste. Como si el dolor necesitara justificar su paso dejando algo útil. Como si no bastara con haber “sobrevivido”.Sigue leyendo «La sonrisa de payaso»