No te vayas, ya me voy

– ¿Qué puedo hacer para enamorar a los chicos? Me lo preguntó así, con una sonrisa que parecía querer quitarle importancia a la pregunta antes incluso de que yo pudiera dársela. -¿A todos? – respondí. Se rio. – No, hombre. Ya me entiendes. Sí, la entendía. O creía entenderla. Pero una de las cosas queSigue leyendo «No te vayas, ya me voy»

No sé si soy dragón, pero sí eres mi Princesa

Digo yo, que si el caballero le hubiera regalado un libro al dragón la historia habría sido muy distinta. El dragón, en lugar de escupir fuego, se habría quedado absorto entre páginas, descubriendo mundos donde no era el villano, sino el protagonista incomprendido.  Quizá habría aprendido que no todos los finales están escritos de antemano, ySigue leyendo «No sé si soy dragón, pero sí eres mi Princesa»

El día que Rocky vino a mi consulta

El paciente llevaba varios minutos mirando sus manos. Se apretaba los nudillos uña y otra vez. – Es difícil explicarlo sin que suene… ridículo -dijo finalmente. – Inténtalo – respondí con calma. El paciente respiró hondo. – A veces pienso que es como en Rocky III. Asentí y seguí el hilo que planteaba. – Qué parte deSigue leyendo «El día que Rocky vino a mi consulta»