Empieza tarde. No porque no quiera hablar, sino porque no encuentra una forma que no suene equivocada desde el principio. Parece que no sabe muy bien cómo empezar, titubea mientras intentaba ordenar sus ideas y empieza a hablar como si en cada palabra pidiera permiso. Dice que no se ve siendo padre. No ahora. NiSigue leyendo «Padre por miedo (cap. III)»
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La decisión imposible (cap. I)
La mujer se sienta y siempre cruza las manos sobre el regazo, como si sostuviera algo frágil que no debe caerse. Cuando empieza a hablar, no me mira, mira un punto impreciso entre la alfombra y la pared, como si las palabras necesitaran un espacio neutro para poder salir. Dice que no es un dolor agudoSigue leyendo «La decisión imposible (cap. I)»
XK?
Hoy, en consulta, una paciente, con la voz entrecortada y los ojos llenos de algo difícil de nombrar, me miró y dijo, refiriéndose a su pareja: “Si ve que tiene un problema… ¿por qué no pide ayuda? ¿por qué?” Y justo después, se rompió. No era solo una pregunta. Era frustración, cansancio y mucho dolorSigue leyendo «XK?»
Bien pagá, soy la bien pagá
Escribo esto después de terapia, como si así pudiera fijar algo que siempre se me escapa cuando salgo de esa habitación. Cuando entro allí todo parece más claro, más lento y más real. Luego salgo, me maquillo, sonrío, y vuelvo a ser exactamente lo que esperan de mí. Soy prostituta. Lo digo orgullosa, alto ySigue leyendo «Bien pagá, soy la bien pagá»
La mala (Cap. II)
No lo supo hasta después de dos meses, tal vez un poquito más. Se lo confesó en una cena rápida, rápida para poder volver a casa antes que “en su casa lo echaran de menos”. Aún no entiende por qué no salió corriendo aquel día. Tal vez porque ya estaba enganchada, tal vez porque leSigue leyendo «La mala (Cap. II)»
La segunda (Cap. I)
Al principio no sabía por dónde empezar. Lo decía, pero en realidad lo que hacía era rodear una historia que aún necesitaba asumir. Durante mucho tiempo habló de él con convicción, como si el vínculo, aunque complejo, tuviera sentido y fuese inquebrantable. Repetía las razones de él como si fueran propias: que las cosas enSigue leyendo «La segunda (Cap. I)»
No soy valiente, solo me estoy muriendo
Está cansado de escuchar que es un valiente. “Valiente? Yo no soy eso. “ me dijo en una de nuestras últimas sesiones. Lo ha dicho sin enfado, pero con una claridad que no dejaba espacio para discutir. Y pude entenderlo perfectamente, los dos sentados en el suelo, frente a frente, como acostumbrado a hacerlo desdeSigue leyendo «No soy valiente, solo me estoy muriendo»
Sentarse, temblar… y hablar
Llego muy silenciosa y entró dándome los buenos días muy flojito, tanto que me costó escucharla. Cuando la invité a entrar en la consulta casi sin darme tiempo a indicarle cuál era su butaca ella se sentó en la que habitualmente es la mía. No dije nada, no fui capaz y me pareció descortés, asíSigue leyendo «Sentarse, temblar… y hablar»
El permiso de quedarse
Ha llegado repitiendo que no debería haber venido, que de hecho no tenía claro por qué me había reservado la cita. Lo dice mirándome como si esperara que yo le diera la razón y cancelara todo antes de empezar. Entra en la sala, le indico que la butaca roja es para ella y se sientaSigue leyendo «El permiso de quedarse»
Las primeras mariposas
El amor visto por una adolescente en terapia, no es solo mariposas en el estómago ni canciones románticas. Es algo mucho más complejo, aunque a veces cueste ponerlo en palabras y entenderlo por ojos ajenos. En sesión, una adolescente me ha explicado que el amor que siente es como una montaña rusa: un día esSigue leyendo «Las primeras mariposas»
No quiero ser él
Cuando empezó a hablar sentí algo incómodo en el estómago. No por él, por mí. Esa rabia no me resultaba ajena y, durante un segundo, tuve que controlarme para no asentir demasiado pronto. Hay sesiones en las que el reto no es comprender a la persona, sino no esconderse detrás del psicólogo para no sentirSigue leyendo «No quiero ser él»
Mirar mirarte mirarme
Hay sesiones donde una pregunta tan habitual en mi en la primera sesión como “qué te ha llevado a venir a sesión?” recibe respuestas que necesitan todo y más de mi ya absoluta atención. En su caso la respuesta fue que quería que la ayudara a no acabar de perder interés en él o másSigue leyendo «Mirar mirarte mirarme»
La sonrisa de payaso
Hay frases que se dicen con buena intención y, aun así, duelen. “Te hizo fuerte” es una de ellas. Suena a cierre rápido, a consuelo aprendido, a una forma de no quedarse demasiado tiempo mirando el desgaste. Como si el dolor necesitara justificar su paso dejando algo útil. Como si no bastara con haber “sobrevivido”.Sigue leyendo «La sonrisa de payaso»
Por un mucho amor del bonito
La terapia no empieza cuando se habla en sesión, empieza mucho antes, en todo lo que la persona trae consigo y no sabe todavía cómo decir. Y ahí empezaron a coger voz los pensamientos que poco después ella trajo a sesión y compartió conmigo. No fue una sesión de diagnóstico ni tampoco de conclusiones cerradas,Sigue leyendo «Por un mucho amor del bonito»
La voz que no calla
La ansiedad no escucha razones, se instala en el pecho y habla con propia voz. A veces por la izquierda con la voz bajita, otras por la derecha a gritos e insolente. Ésta podría ser una historia más sobre una persona que sufre ansiedad. Podría pero no, no lo es. Me ha pedido que la explique…Sigue leyendo «La voz que no calla»