El día que Rocky vino a mi consulta

El paciente llevaba varios minutos mirando sus manos. Se apretaba los nudillos uña y otra vez. – Es difícil explicarlo sin que suene… ridículo -dijo finalmente. – Inténtalo – respondí con calma. El paciente respiró hondo. – A veces pienso que es como en Rocky III. Asentí y seguí el hilo que planteaba. – Qué parte deSigue leyendo «El día que Rocky vino a mi consulta»

Triste a ratos y feliz a ratitos

Esta semana he atendido a una paciente que acaba de recibir un diagnóstico de Alzheimer a una edad relativamente temprana. En un momento de la sesión expresó su miedo a perder la conciencia de quién es, de reconocerse, de hablar de ella y cómo desde aquel “día H” que supo el diagnóstico cada vez queSigue leyendo «Triste a ratos y feliz a ratitos»