Manos arriba…. por ellas y por nosotros

Era una tarde normal, volvía del cole sintiendo como me cogían fuertemente las manos mientras explicaban excitados su día escolar.

Al cruzar el mercado J se quedó parado mirando un pequeño grupo que estaban en la isleta con las manos abiertas y levantadas.

– Vamos papà! Dijo P

Al acercarnos J leyó el mensaje de una de las camisetas «Ni una más».

– Qué es «una más» papá? – Me preguntó

En ese momento en mi mente estaban todas aquellas mujeres a las que quiero que de una u otra forma han sufrido la violencia de género… cómo explicarle a dos niños de 6 años lo que eso significa? Tenía encogido el corazón.

Me puse rodilla en suelo para ponerse a su altura mientras me miraban atentos y les intenté explicar lo inexplicable de que una mujer que vivía muy cerca de ellos había sido apalizada por su pareja y que ahora estaba en el mismo hospital donde habían visitado a su yaya solo unos días atrás.

Cuando acabé de hablar P levantó sus brazos y abrió sus manos… Nos quedamos papá? – Dijo emocionado. Y los tres levantamos las manos ante la atenta y emocionada mirada de una de las mujeres que nos había observado. No hacía falta decir nada, el cruce de miradas con aquella Señora lo decía todo y el agradecimiento en sus ojos también.

Con mis manos abiertas pensaba que todos tenemos la responsabilidad de inculcar los valores de no violencia, del respeto más absoluto y la tolerancia, así como defender a las personas que la sufren o han sufrido situaciones de acoso o violencia. Y si tenemos la oportunidad de sembrar eso en los más pequeños estaremos dando pasos agigantados para que dejen de darse situaciones como la que denunciaban este grupo de valientes mujeres y que sumarnos a ellas no solo es denunciar lo sucedido y exigir medidas, es también reconocer y abrazar a todas aquellas personas que viven con las consecuencias de semejante barbarie.

Esa tarde se sumaron dos pequeños más a la «causa» y ojalá cada día se sigan sumando al menos dos más… y así hasta erradicar definitivamente la violencia machista y de cualquier otro tipo de nuestro entorno.

A veces el camino te pone ante situaciones que preferirías que no existieran para que pares, sumes, te enseñen y aprendas. No les demos la espalda, nosotros no lo hemos hecho, ni lo haremos.

Gracias J & P por seguir caminando conmigo y enseñarme cada día.

Jorge Juan García Insua

El Anciano que quiero ser

Anciano es quien tiene mucha edad; viejo el que perdió la jovialidad. 
Seré anciano cuando me pregunte si vale la pena; seré viejo cuando sin pensar, responda que no. 
Seré anciano cuando siga soñando con ella, seré viejo cuando apenas duerma. 
Seré anciano cuando todavía aprenda, seré viejo cuando ya no enseñe. 

Anciano es quien tiene mucha edad; viejo el que perdió la jovialidad. La edad causa degeneración de las células; la vejez degeneración del espíritu.
Seré anciano cuando todavía me ejercite o seré viejo cuando solamente descanse. 
Seré anciano cuando todavía sienta amor o viejo si vivo del recuerdo.

Seré anciano cuando me pregunta si vale la pena o viejo cuando sin pensar, responda que no. 
Seré anciano cuando siga soñando con ella o viejo cuando apenas duerma. 
Seré anciano cuando todavía aprenda o viejo cuando ya no enseñe. 

Seré anciano cuando todavía siente amor por ella o seré viejo cuando solamente sienta celos. 
Seré anciano cuando el día de hoy es el primero del resto de su vida; se es viejo cuando todos los días parecen ser el último de su larga vida. 
Seré anciano con un calendario lleno de “mañanas” y no un viejo que vive de “ayeres”. 

El anciano se renueva cada día que termina, porque mientras el anciano tiene sus ojos puestos en el horizonte, por donde el sol despunta e ilumina la esperanza, el viejo tiene su miopía mirando hacia las sombras del pasado. 
El anciano tiene planes; el viejo tiene nostalgias.  El anciano lucha lo que le resta de vida; el viejo sufre lo que le falta hasta la muerte. El anciano lleva una vida activa, llena de proyectos y plena de esperanzas. 

Para él el tiempo pasa más rápido, y la vejez nunca llega. Para el viejo, sus horas se arrastran, destruidas de todo sentido. Las arrugas del anciano son más bonitas, porque fueron marcadas por la sonrisa; las arrugas del viejo son feas y marcadas por la amargura. 

Seré anciano si me renuevo cada día que termina, con los ojso puestos en el horizonte, por donde el sol despunta e ilumina la esperanza, o viejo con mi miopía mirando hacia las sombras del pasado. 
El anciano tiene planes; el viejo tiene nostalgias. 
Seré anciano si sigo luchando lo que me resta de vida y llevo una vida activa, llena de proyectos y esperanzas; o viejo sufriendo lo que me falte hasta la muerte.  

Para el anciano el tiempo pasa más rápido, y la vejez nunca llega. Para el viejo, sus horas se arrastran, destruidas de todo sentido. Las arrugas del anciano son más bonitas, porque fueron marcadas por la sonrisa; las arrugas del viejo son feas, porque fueron marcadas por la amargura. 

Podemos tener la misma edad en el calendario, pero edades diferentes en el corazón.

Como dice la historia yo de mayor quiero ser anciano.

Mientras tanto te espero en el camino.

Jorge Juan García Insua

* «El Almanaque»

Regalos hospitalarios…

Entré en la sala despacio, como quien entra en un sitio que conoce perfectamente y que sabe que aunque pueda haber cambiado su esencia seguirá ahí y que si lo encuentra distinto… bueno, también había cambiado yo.

Estaba sentada en una silla casi en la esquina de la sala, pequeña, doblada sobre si misma y con la mirada perdida… al querer mirar por las ventanas me quedé de pie a su lado y a los pocos segundos me pidió si podía ayudarla a levantarse.

– Por supuesto Sra., déjeme que la ayude-ofreciéndole mis brazos.

A pesar de sus esfuerzos y de la fuerza de sus manos al cogerme el brazo le costaba coger el impulso…

– Espere, creo que voy a esperar un poco más antes de volver a intentarlo -me dijo.

-Se encuentra bien? Hay algo que pueda hacer para ayudarla? -le pregunté.

– Gracias joven, ya lo ha hecho.

Me quedé mirándola y empezó a explicar…

– Estoy aquí por mi pareja, está casi tan fastidiado como yo… pero creo que saldrá, tiene que salir, necesito que salga… sabes, lo conocí tarde y tardé demasiado en darme cuenta que era él… pero no cambiaria nada de lo que hemos pasado juntos, de cada cosa que hemos vivido…

Me cogió la mano y la apretó con fuerza.

– Tú tienes pareja joven?

– No, no la tengo Sra.

– Pues abre los ojos, las cosas que valen la pena no siempre están a simple vista, y cuando la vida te lo pone delante es porque te lo mereces, no suele regalar nada porque sí.

No supe contestar, seguía mirándola e intentando entender el mensaje.

– Qué regalo haberla encontrado aquí, qué regalo este ratito con Usted… le dije.

Me miró como si hubiera dicho una barbaridad, un sin sentido e hizo un nuevo intento por levantarse y esta vez sí consiguió erguirse, todavía quejándose cogió el bastón y me soltó el antebrazo para lentamente caminar hacia la puerta.

– Perdone, no le he preguntado su nombre? Me gustaría saber cómo se llama…

– María Isabel, Isabel me llama él…

Cuanta razón Isabel… Sé lo que me guió  a esa sala de espera de la planta 5 del hospital pero me llevo más de lo que hubiera esperado encontrar. Si supiéramos cómo va a ser el viaje antes de iniciarlo nunca aprenderíamos nada y nunca, nunca es tarde para aprender a mirar.

Leía una frase hace unos días que ahora me resuena… “Hay personas en este mundo destinadas a cambiarlo, y otras destinadas a que nadie las cambie”, qué pena que no puedan todas ellas conocer a María Isabel.

Salí de allí bajando las escaleras del hospital y pensando  en lo importante que es hacer sentir especial a la gente que queremos y demostrarles el peso que tienen en nuestra vida, porque a menudo en el día a día se los olvida hacerlo y con ello dejamos de ver lo importante que son para nosotros y para nuestro camino.

Es el sitio donde nunca querría volver y en cambio es una especie de segunda casa, donde se explica mucho de lo que soy y nunca deja de darme lecciones, lecciones de vida.

Jorge Juan García Insua

El poder de mi caricatura

La caricatura históricamente ha sido censurada… bueno para exactos son muchos los que históricamente han intentado censurarla porque la caricatura tiene poder, el poder de mostrar aquello que no queremos enseñar, de ser espejo, de enfrentarnos a nosotros mismos.

La sesión empezó con «hoy me siento una caricatura de mi misma, un dibujo malo, de esos donde te ves fea y no quisieras que viera nadie». Qué fuerza tenía aquella metáfora, cuánto aprendizaje ofrecían aquellas palabras para quien estaba dispuesta a mirarse a si misma sin trampa ni cartón y a desnudarse ante su propio dibujo.

Porque la magia de la caricatura está en que nos hace terrenales, nos desnuda, destaca nuestros defectos y nos cuestiona de tú a tú. La cuestión es si estamos preparados para enfrentarnos a ella, para entender lo que nos quiere decir, para aprender de ella, para vernos reflejados en nuestros supuestos defectos y denostadas virtudes.

Cuando damos ese paso y nos aceptamos como caricatura nos estamos aceptando a nosotros mismos, aprendemos como nos mostramos a los demás y lo que hasta ese momento consciente o inconscientemente no hemos querido enseñar.

Dijo Joseph Conrad «la caricatura es poner la cara de una broma en el cuerpo de una verdad», y esta se viste de inocencia y risa para invitarnos a ir más allá de lo que pensábamos que podríamos ir.

El camino tiene muchas formas, y yo lo aprendí de mi caricatura el día que la puse como presentacion de mi mismo y me desnudé para mi sistema.

Nos vemos en el camino…

Jorge Juan García Insua

Coach. Dedicado con todo mi cariño a mi sistema del Máster de Desarrollo Directivo, Inteligencia Emocional & Coaching

365 días de vulnerabilidad

365 días, misma hora, mismo lugar… y todo es distinto, todo ha cambiado… el Sol, la Luna, la playa y yo.

Qué me traía hoy a este lugar? Qué hay en la necesidad de volver aquí? Qué me quiere enseñar este momento?

… Que soy afortunado de saber cuál es mi misión y visión, y de ver qué un año después sigo acercándome a mi mismo

… Que la conciencia duele y se alimenta de lágrimas

… Que nunca volveré a llevar armadura

… Que he sido lo suficientemente estúpido para necesitar dos vidas que me ayuden a dar el verdadero valor a la tercera, y sería doblemente estúpido si pensara que habrá una cuarta. Este es mi último tomo

… Que de mi fragilidad sale la mayor de las fortalezas y de mis cicatrices lo mejor de mí

… Que hay marcas en mi cuerpo que me recuerdan las deudas con los que ya no están conmigo pero que siguen junto a mí, y que me enseñaron que la muerte no es triste si te vas lleno de vida

… Que un año más tarde sigo dando pasos, no siempre en la dirección correcta ni con el resultado deseado pero de todos intento aprender… no se trata de intentarlo sino de hacerlo y de pedir ayuda a lo que te siguen en las locuras

… Que prefiero equivocarme un millón de veces a arrepentirme por lo que pudo ser

… Que a veces mi boca sigue sin aprender cómo callar y engaña a mis manos para que escriban

… Que el Sistema existe y que como la materia se transforma y enriquece pero no desaparece

… Que cada vez dejo de hacerme preguntas y aprendo a darme más respuestas

… Que crecer junto a alguien es maravilloso pero que disfrutar viendo crecer a quien está a tu lado es indescriptible

… Que hay libros que empiezan y acaban en su dedicatoria

… Que si vas a pasarte de frenada que sea porque lo haces de corazón

… Que el tiempo es el mayor de los tesoros que te pueden ofrecer, tener a alguien dispuesto a pasar tiempo contigo, tiempo que no volverá, no tiene precio

… Que cuando quieres de verdad has de estar dispuesto a dejar ir, aunque te duela, aunque te rompa

…Que los abrazos cuando son de verdad y sentidos tienen poderes curativos y son adictivos

… Que hay complicidad, cariño y dulzura en una mirada

… Que nunca hay que dejar de decir Te Quiero si realmente lo sientes

… Que sigo sin saber decir No cuando me lo dicen de verdad

… Que es tan y tan hermoso que alguien se pueda emocionar cuando te expresas y no te dejas nada dentro

… Que he dejado de adorar al Sol para convertirme en fan de la Luna

… Que cuando algo te hace feliz has de disfrutarlo y exprimirlo, mañana podrías no tenerlo

… Que existen ángeles que desbordan luz cuando los tocas y acaricias y tienen bellas sonrisas

… Que siempre hay opciones y de mí depende verlas y escoger

… Que siempre siempre siempre siempre recibes más de lo que puedes dar y el día que olvidas esto dejas de ser persona

… Que si todos los días abres los ojos veras señales

… Que soy el principal responsable de mi felicidad y de mi bendita locura

… Que puedo pasar noches sin dormir y perder la cabeza

… Que siempre hay un lugar donde salir y respirar

… Que vuelvo a soñar y contar historias bajo las sábanas cuando alguien quiere acompañarme

… Que he llorado muchas noches de alegría y en silencio

… Que por más que dibujo y escribo sigo teniendo miedo al dolor del rechazo y al dolor de ser sincero

… Que he dejado de querer demostrarme que puedo llegar más lejos. Puedo, lo hice y lo volveré a hacer

…. Que no hay valor en enfrentarte a tus miedos, pero se ha de ser muy valiente para mirarles de frente y aguantarles la mirada

… Que son muchas las veces que corrido asustadizo cuando veía que el mundo va en serio y no puedo asegurar que no lo vuelva a hacer

… Que si quieres hacerme daño sólo has de juzgarme

… Que son muchas más las batallas que he perdido que las que he ganado y pocas, muy pocas veces estuve a la altura

… Que daría la vida por las personas que quiero y que no entiendo otra forma de hacer las cosas

… Que lo que realmente importa es el aquí y ahora, que cuando VIVES el presente dejas atrás el pasado y te abres al futuro

… Que me duelen los finales y que valen la pena aunque me hagan daño

… Que me declaro SOÑADOR y seguiré disfrutando de tus sueños desde el Camino

… Que los mayores maestros que tengo son dos de menor estatura, siempre dispuestos a enseñarme a ver el mundo y que para escuchar con todos los sentidos has de ponerte de rodillas

… Que lo realmente importante no tiene nada que ver con el dinero sino con el sentimiento

… Que estar para alguien o que alguien esté por ti sucede muy pocas veces en la vida, y cuando sucede puedes llamarte afortunado

… Que la vida se baila y la PASIÓN… la pasión no se negocia… y punto

Y la vida sigue… abierto, buscándome con los ojos mojados y el corazón abierto.

No dejaré de caminar… Palabra. Nos vemos en el camino.

Jorge Juan García Insua

Chache

No quería que fuera así, no tenía que ser así pero llevaba pensando en ello hacía días desde que en unas de las cajas todavía sin abrir aparecieron tus cosas, que sigo guardando y llevando conmigo.

Y no quería porque no sabía si iba a saber lidiar con las emociones, si estaba preparado o que iba a hacer con ellas cuando me superaran… y cuando hoy he salido de casa y mis piernas se dirigían a ti comenzaba a entenderlo, mi mente no se ponía en orden y entre la tristeza y la melancolía he llegado a tus pies.

Allí sentado, sin aliento, entre lágrimas y mirando en la altura tu foto conversábamos como nunca hemos dejado de hacerlo, y esas emociones a las que tenía miedo han tomado la palabra y el protagonismo y todo ha sido fácil, tú lo has hecho fácil. Siempre fiel a ti mismo y dispuesto a apostar por mi aunque todo vaya en contra, por nosotros, animándome, reconfortante y cariñoso…. que suerte saber y sentir que estás ahí. Ejemplo y guía.

Por cierto, hoy no te lo dicho pero ya lo sabes. La promesa que te hicimos aquel día sigue viva y los tres la mantendremos hasta el final.

Hasta el siguiente ratito. Te quiero.

Adiós no es para siempre.

Jorge Juan García Insua

Sientotengo

Siento miedo, tengo miedo… curiosa sensación, qué se supone que significa, qué puedo hacer con él, o peor, que va a hacer el conmigo?

Cuanto tiempo más lo voy a seguir posponiendo, igual no es el momento adecuado, tal vez no lo estoy haciendo bien y no sale nada de lo que me gustaría, y si solo lo siento yo, y si solo lo veo yo, y si no es mi momento ni mi lugar, y si mi momento ya ha pasado, y si no hay otro momento, y si no soy yo, y si soy yo, y si debería haberlo hecho antes, y si era más sencillo decirlo que hacerlo, y si se lo hubiera preguntado, y si se lo hubiera dicho, y si no es para mí, y si qué va a pensar de mí, y si la respuesta es no, y si todo cambia, y si nada cambia, y si solo son excusas y en el fondo no me daba cuenta de tenía miedo. Y si, y si, y si, y si, y si…

Miedo. Sí, miedo…

A lo desconocido, a lo deseado, a lo que me merezco, a lo nuevo, a las sensaciones, a seguir descubriendo, a compartir, a llegar a algún sitio sin importar si ese era o no el destino, a aprender, a ir de la mano, a llorar sobre los hombros ajenos, al abrazo sincero y reconfortante, al beso, a las miradas cómplices, a compartir el éxito, a celebrar fracasos, a perder el control, a vaciarme, a volverme a llenar, a equivocarme, a no estar a la altura, a pensar, a darle demasiadas vueltas, a no saber reinventar me, a que no me entiendas, a no dejarme llevar, al pasado, a no ver el presente y ser cegado por el incierto futuro, al tiempo, a las terceras oportunidades, a no encontrar mi sitio, a no ser más que yo mismo, a no saber que lo tengo delante, a no disfrutar cada día, a saber vivir, a no saber morir, a querer, a que no me quieran…

Miedo.

Y tú? Sientes miedo?

Jorge Juan García Insua

Alma gallega

Existe una pequeña aldea llamada La Barquiña que se adentra en la ría y donde la vida parece tener un ritmo y una cadencia distinta, donde a pesar del paso de los años se mantiene, en esencia, exacta.

Mientras observaba como la marea bajaba y dejaba a la vista una espectacular imagen de toda la ría, explicaba a mis hijos el efecto de la luna sobre este fenómeno y uno de ellos me dijo «entonces papá, cuando suba todo vuelve a comenzar?»

Que significativo que un lugar tan especial mantenga la esencia imperturbable que caracteriza a cada uno de los que viven aquí y al mismo tiempo tengan cada día, en cada marea una nueva oportunidad para cambiar, para volverlo a intentar aunque te equivoques porque la marea volverá a subir mañana, para decidir cómo la queremos vivir, para construir relaciones, para superar miedos, para quererse más a sí mismos, para tomar un respiro, para agradecer a los que queremos y nos quieren… dejar atrás todo aquello que sabotea tu vida e impide disfrutarla, que mejor momento que hoy para soltar cargas, tomar un respiro y continuar.

Hoy tengo una nueva oportunidad de aprender, de superar obstáculos, de acercarme a mis sueños, de conocer más de mi y de compartirlo. No tengo nada que perder… mañana volverá a subir la marea.

Bienvenido nuevo día, buenos días La Barquiña.

Jorge Juan García Insua

Preguntas poderosas, respuestas de vida

Suena el teléfono, no conozco el número pero contesto y…

P: Hola… no sabía si llamarte, hacía días que quería hacerlo… para disculparme…
Jorge: ¿Disculparte?
P: Creo que no debí hacer aquel comentario, no era justo, debí pensar antes de hablar… pero también quería darte las gracias por todo lo que explicaste y compartiste, no hay palabras para describir como me sentí mientras te escuchaba…
Jorge: P no te disculpes, no veo motivos para ello. No me sentí ofendido y sin ti nada de aquello hubiera pasado… fue un maravilloso broche para la jornada y fuiste tú quien lo provocó.
P: No entiendes lo que escucharte supuso para mi. Me vi reflejado en cada una de las historias que explicaste, cada cosa que decías era… como si lo explicara yo… te llamaba porque quería darte las gracias, desde aquel día he explicado muchas veces lo que allí pasó y todo lo que nos contaste. Me hubiera gustado haber hecho como tú, pero no pude, no supe… escucharte hizo que lo viera todo de otra forma, me sentí tan identificado y al mismo tiempo me dí cuenta de todo lo que podía haber hecho distinto, me sentí mal y luego me dí cuenta de lo injusto que había sido contigo y de lo…. no sé, cómo decirlo, generoso… que tú habías sido conmigo, con todos.
Jorge: P… sé que no fue algo premeditado por tú parte, sencillamente hablaste, necesitabas expresarlo y al hacerlo algo dentro de mi me empujó a hablar y compartir mi experiencia, tal vez lo necesitaba tanto o más que tú, tal vez diste con la pregunta adecuada en el momento justo y la respuesta sencillamente salió, tal vez estaba ahí y solo hacía falta la chispa… así que soy yo quien ha de darte las gracias. La vida tiene estas cosas, cuando menos te lo esperas alguien te resetea y te hace recordar el regalo de seguir en ella y de lo afortunados que somos de seguir disfrutando de momentos como el de aquella mañana.
No por favor…
Jorge: Sí, creo que es así. No somos distintos. Ambos hemos pasado por la misma experiencia, hemos librado batallas lo mejor que supimos, hicimos todo lo que había que hacer con la esperanza de que podíamos cambiar las cosas y en realidad nos cambiábamos a nosotros mismos, esforzándonos en seguir adelante aunque el camino no siempre fuera el correcto. No tengo nada que enseñarte y no pretendo hacerlo, hablé como si me hablara a mi mismo, ahí no hay engaño posible P. Dije cosas que no recuerdo haber compartido nunca con nadie, que siguen ahí, esperando ser compartidas y escuchadas, esperando la pregunta adecuada… y fuiste tú quien lo hizo, por eso soy yo quien debe estar agradecido contigo.
P: En el hospital no te preparan para esto, para el después… recuerdo aquello que dijiste de que regalo tan grande aprender de lo que nos dolió…
Jorge: No podrían aunque quisieran, y esa frase ya me gustaría que fuera mía pero no.. es de alguna canción pero no recuerdo cuál… A veces es necesario parar y valorar el camino que hemos recorrido. Siéntete orgulloso de cada paso, te lo has ganado y te lo mereces, tú y los que te quieren.
P: Eso me han dicho ya…
Jorge: Hemos llegado hasta aquí porque decidimos soñar en grande, intentamos dejar atrás nuestros miedos, lo intentaste una y otra vez aunque no siempre salía bien. Crees que no salió bien y te castigas por ello pero estás aquí, has llegado hasta aquí, y sé que el camino no ha sido nada fácil. No importa por lo que has pasado, todo eso te ha llevado a este presente, y lo tienes aquí, delante, esperando a que lo disfrutes. ¿Cuánto deseabas llegar aquí? ¿Cuántas veces pensaste que no lo conseguirías? No esperes al mejor momento, el mejor momento es ahora, lo tienes delante.
P: Sabes, deberías dar charlas de automotivación…
Jorge: Perdona, sufro de incontinencia verbal… Bueno, si algún día lo hago necesitaré alguien que me haga más preguntas correctas… socios?
P: No sé si sabré verlo como tú, pero estaré encantado.
Jorge: No se trata de cómo lo veo yo sino de cómo quieres verlo tú. Aprenderemos juntos

P: Trato hecho.

Jorge: Gracias por llamar y compartirlo conmigo. Significa mucho.

P: A tí por descolgar y por estar ahí.

Jorge: Cuídate mucho P.

26jun2019

Jorge Juan García Insua

Dimito

Dimito. Irrevocablemente dimito. Y lo hago porque no puedo daros más de lo que he dado, porque sé que vosotros no me echaréis y porque a mi ego no le sientan bien los cargos honoríficos.

Marcho con la enorme satisfacción de haberos encontrado en el camino, de haber encontrado hombros donde apoyarme, espejos donde enfrentarme a mis miedos y miserias y corazones enormes, mucho más de lo que hubiera podido soñar.

Cierro un capítulo necesario para entender mi libro y el día que finalice no será posible entenderlo sin vosotros. Tal es el cariño que os tengo. Empiezo el siguiente con la responsabilidad de ser fiel a todo lo compartido durante estos meses y el compromiso de deuda para los que queráis cobrarla.

Siempre vuestro y emocionalmente atado al sistema.

Os quiero.

Jorge

Ex-Delegator 3.000

Del Miedo al Amor

Esta ha sido una semana donde desde distintos ámbitos me he visto trabajando con el miedo. De todos ellos me hizo reflexionar uno en particular, el miedo al amor y a las relaciones. Todos tenemos la tendencia a huir de aquello que nos asuste y el amor no es distinto pero en cambio pocas veces reconocemos o somos conscientes de su existencia y de lo necesario que es compartirlo.

El miedo a esa forma de amor se basa en algunas creencias y juicios como el pensar que “si alguien me ama me dejará”, “si alguien me quiere acabará sabiendo demasiado de mí”, “mejor no enamorarme porque le voy a decepcionar”, “la relación acabará haciéndome daño o se lo haré al otro”, “si se enamora o me enamoro me limitará”, “tal vez mi familia y entorno no lo acepte”, “si me quiere tendré que cambiar mis rutinas”… De esta forma la relación va adquiriendo una connotación negativa cuando enamorarse o querer es señal de estar vivos. 

Cómo concebir vivir el amor anclado en el pasado o enganchado en las expectativas, en el “puede ser” o en el sentimiento de culpabilidad por poder disfrutarlo.  Porque querer es presente.

Amar supone aceptar todo lo que el otro es, lo que ha sido, lo que será y lo que nunca podrá ser, respetar y respetarse, aceptar y aceptarse, sentirse libre y a la vez comprometido. Es conexión, estar presente, tener tiempo y disponibilidad para el otro.

Desterremos el “…y si…” de nuestros pensamientos y sentimientos, porque las hipótesis no son la realidad y de amor saben poco. Entrégate a sentirlo y vivirlo, aquí y ahora.

Este es el momento, tu momento.

García Insua