Dimito. Irrevocablemente dimito. Y lo hago porque no puedo daros más de lo que he dado, porque sé que vosotros no me echaréis y porque a mi ego no le sientan bien los cargos honoríficos.
Marcho con la enorme satisfacción de haberos encontrado en el camino, de haber encontrado hombros donde apoyarme, espejos donde enfrentarme a mis miedos y miserias y corazones enormes, mucho más de lo que hubiera podido soñar.
Cierro un capítulo necesario para entender mi libro y el día que finalice no será posible entenderlo sin vosotros. Tal es el cariño que os tengo. Empiezo el siguiente con la responsabilidad de ser fiel a todo lo compartido durante estos meses y el compromiso de deuda para los que queráis cobrarla.
Siempre vuestro y emocionalmente atado al sistema.
Os quiero.
Jorge
Ex-Delegator 3.000
Esta ha sido una semana donde desde distintos ámbitos me he visto trabajando con el miedo. De todos ellos me hizo reflexionar uno en particular, el miedo al amor y a las relaciones. Todos tenemos la tendencia a huir de aquello que nos asuste y el amor no es distinto pero en cambio pocas veces reconocemos o somos conscientes de su existencia y de lo necesario que es compartirlo.