Dimito

Dimito. Irrevocablemente dimito. Y lo hago porque no puedo daros más de lo que he dado, porque sé que vosotros no me echaréis y porque a mi ego no le sientan bien los cargos honoríficos.

Marcho con la enorme satisfacción de haberos encontrado en el camino, de haber encontrado hombros donde apoyarme, espejos donde enfrentarme a mis miedos y miserias y corazones enormes, mucho más de lo que hubiera podido soñar.

Cierro un capítulo necesario para entender mi libro y el día que finalice no será posible entenderlo sin vosotros. Tal es el cariño que os tengo. Empiezo el siguiente con la responsabilidad de ser fiel a todo lo compartido durante estos meses y el compromiso de deuda para los que queráis cobrarla.

Siempre vuestro y emocionalmente atado al sistema.

Os quiero.

Jorge

Ex-Delegator 3.000

Del Miedo al Amor

Esta ha sido una semana donde desde distintos ámbitos me he visto trabajando con el miedo. De todos ellos me hizo reflexionar uno en particular, el miedo al amor y a las relaciones. Todos tenemos la tendencia a huir de aquello que nos asuste y el amor no es distinto pero en cambio pocas veces reconocemos o somos conscientes de su existencia y de lo necesario que es compartirlo.

El miedo a esa forma de amor se basa en algunas creencias y juicios como el pensar que “si alguien me ama me dejará”, “si alguien me quiere acabará sabiendo demasiado de mí”, “mejor no enamorarme porque le voy a decepcionar”, “la relación acabará haciéndome daño o se lo haré al otro”, “si se enamora o me enamoro me limitará”, “tal vez mi familia y entorno no lo acepte”, “si me quiere tendré que cambiar mis rutinas”… De esta forma la relación va adquiriendo una connotación negativa cuando enamorarse o querer es señal de estar vivos. 

Cómo concebir vivir el amor anclado en el pasado o enganchado en las expectativas, en el “puede ser” o en el sentimiento de culpabilidad por poder disfrutarlo.  Porque querer es presente. Amar supone aceptar todo lo que el otro es, lo que ha sido, lo que será y lo que nunca podrá ser, respetar y respetarse, aceptar y aceptarse, sentirse libre y a la vez comprometido. Es conexión, estar presente, tener tiempo y disponibilidad para el otro.

Desterremos el “…y si…” de nuestros pensamientos y sentimientos, porque las hipótesis no son la realidad y de amor saben poco. Entrégate a sentirlo y vivirlo, aquí y ahora.

Este es el momento, tu momento.

García Insua