Llenarmedeti llenartedemi

Despertar…estrecharme a ti atarme a tus caderas con un lazo interminable euforia de sentir su tacto y el tuyo Despertar…sentirme invencible, desnudo en cuerpo y almapasar el lazo mil veces por cada de las miles de pecas de tu espaldasellarlo de labios  Despertar…aprenderte de memoriay escribir con detalle de tiimaginando lineas que con ojos cerrados puedoSigue leyendo «Llenarmedeti llenartedemi»

Bienvenido a mi camino…

Shimura Sinpachi

–Jorge! Te acuerdas cómo me felicitabas en las sesiones? Hoy me han felicitado y casi han repetido tus palabras! Cómo me he acordado de ti! Hacia tiempo que no sabía nada de ti y no te imaginas como me ha gustado recibir tu mensaje. Algo que aprendí en mi formación como psicólogo y luego trabajéSigue leyendo «Shimura Sinpachi»

Más bonita

Me importas. Lo sabes, lo sientes. Bonita, tan bonita, eres tan bonita… despiertas y das vida a mi lado embaucador, ese que le apellidas zalamero y que es el reflejo de mi locura y de mi mejor recuerdo, ese que un día otro, y otro más dejas tú. Me he creído inquebrantable y al tocarmeSigue leyendo «Más bonita»

No es lo que parece

Me he despertado y sentía que el de rojo me había traído mono de km… y mis padres me enseñaron que si te regalan algo hay que ser agradecido. Después de desentumecer piernas y de algunas decenas de km te encuentras con una de esas escenas de foto que te invitan a parar y disfrutarSigue leyendo «No es lo que parece»

Pulseras con trozos de mi

Mientras hacías sumas «triples» te quedaste mirando fijamente el enorme rollo de lazo rojo sobre la mesa… ¿papá, para qué quieres tanto lazo? – me preguntó P. He cogido el rollo con las manos, sentía su suavidad y ante su mirada brillante e inquieta he necesitado respirar profundamente antes de intentar contestarle… Sabes P… papáSigue leyendo «Pulseras con trozos de mi»

Buenos Días

Amor… hoy me despierto con mi mente y mi cuerpo abrazado a ti… un abrazo tan largo como dura la noche, como desayunar tu piel al abrir lentamente los ojos… un abrazo que sana, que ama y es amado, hecho de ramas y raíces que se entrelazan, que hace de escudo ante el frío ySigue leyendo «Buenos Días»

La sonrisa caótica de las mariposas

«Existe un breve momento en la vida en el que te sientes más perdido que nunca. Ese momento es el principio de un encuentro«. Daniela Riviera Zacarías. Me he quedado mirando un cuadro. Mariposas… manos… y me pidió que pintáramos algo juntos, sentí vergüenza y admiración a partes iguales. Lo primero por mi creencia deSigue leyendo «La sonrisa caótica de las mariposas»

Estrella y perdón

Será que no que no sé pedir perdón Y que me dueles Como duele el perdón Podrías ser todo Y en cambio escribo solo Entre sábanas tumbado en mi salón Y tú? Callas y te siento lejos Mi secreto favorito Es mi condena más cruel Tócame el pecho Respira y siente calor Allí donde notesSigue leyendo «Estrella y perdón»

Verano Azul

Los veranos de mi vida han tenido finales de toda índole. Los recuerdo con olor a sardinas a la brasa, de viajes increíbles en una bicicleta BH medio destartalada, a revolcones entre olas y confidencias juveniles, a biberones, a melones robados en carreteras secundarias, a viajes locos de rock salvaje, a sexo, a besos aSigue leyendo «Verano Azul»

El matrimonio y el arte de repararse

Hoy me han pedido matrimonio. No una vez… sino dos. Y lo ha hecho alguien que no me conoce prácticamente de nada, salvo de verme en algunos momentos trabajando. Hasta entonces no se había fijado en mí, o al menos no como para sentirse atraída. La diferencia es que esta mañana mientras desayunaba me haSigue leyendo «El matrimonio y el arte de repararse»

Pati, la perdiz

Todo empezó como suelen viajar los viajes iniciaticos… una historia donde nos encontramos con dificultades en forma de virus para comenzarlo y de futuro incierto… sin saber a ciencia cierta cómo llegaríamos ni cuando nos harían volver… Y la primera mañana entró por la puerta… pequeña, vigorosa, decidida y claro… decir que J y PSigue leyendo «Pati, la perdiz»

El peso de nuestro camino

La miraba atentamente. Sentada enfrente de mi sus ojos se movían rápidamente hacia el lazos rojo, la cinta de carretero, mis folios… y la seguía mirando ajeno al mundo dispuesto a entrar en el suyo. Como siempre me presenté, le expliqué lo que consideraba que era más relevante de mí y le expliqué cómo íbamosSigue leyendo «El peso de nuestro camino»