Dos garcía para una pallé

Uno, Dos, Tres…


Hay un poder en la primera vez, en el primer día… y en compartirlo.

En un juntos.


-Y si hoy no me sale? – le ha preguntado ella

-Lo volvemos a intentar, intentar es divertido! – le ha contestado él mientras su hermano asentía y reían los tres.

Cuando vamos creciendo nos vamos auto convenciendo que cuánto menos caigamos, cuántos menos tropiezos, cuántas menos cosas cosas salgan mal… mejor y el miedo a rompernos o que nos rompan nos paraliza.

Así vamos perdiendo nuestra capacidad de asombro, de mirar las cosas, de ilusionarnos con el aquí y ahora… hasta que algo o alguien nos saca de ese pensamiento y nos empuja a arriesgarnos, a dar el paso, a vivir, a sentirnos niños…

Aristóteles decía que la capacidad de asombro llevaba a la filosofía. Quizás por eso todos los niños pequeños son grandes filósofos que no dejan de preguntarse por qué?, por qué?, por qué?

Y lo hacen maravillados y con cara de asombro. Disfrutando con intensidad de cada pequeño momento. Caen, se levantan y ríen y no es que caigan de nuevo… directamente se tiran, como deberíamos hacer los mayores.

Somos tan imperfectos que nos empeñamos en arrastrar el peso de nuestras vidas y sin darnos cuenta llenamos nuestra mochila de lágrimas, dolor, sufrimiento… como si cargar con eso nos fuera a aliviar. Esta mañana ningún de ellos pensaba en nada más que en llevarse una toalla, las super gafas de bucear, el mega bocata de Nutela que sus titos habían preparado para recuperar fuerzas y volver a la piscina… Aquí y ahora. Disfrutar del día… y mañana volverán a llenar la mochila de ilusiones renovadas. No se acordarán de las veces que no les salió, pero sí de lo que se divirtieron intentándolo… juntos.

Les escuchaba y escuchaba al niño que fui y que me niego a perder… aún tiene mucho que enseñarme y yo mucho que aprender.

Pienso que lo importante de la vida lo aprendemos de pequeños. El valor del momento, la felicidad de hacer lo que te hace feliz, el asombro por lo nuevo, la curiosidad infinita, la necesidad el tacto piel con piel con los que queremos… pero lo olvidamos cuando crecemos, cuando nos tropezamos, cuando nos hacen daño, cuando la vida nos da la vuelta y nos da miedo recuperarlo y tomar conciencia de lo que un día pudimos llegar a ser y no fuimos.


Nunca es tarde. Nada impide volverlo a intentar, siempre es buen momento. Solo hacer falta dar el paso, arriesgarse y alguien que te diga «intentarlo es divertido».

Ayer, hoy y mañana.

Y si hoy vas a llevar algo en tu mochila que sea lo que ayer te hizo feliz.

Jorge Juan García Insua

Tu sonrisa

Sonríes
y haces el mundo girar
déjame sonar con mirarte
eres mirada de sonrisa

Sonrisa
déjame recorrerla
con la yema de mis dedos
besarlos después
quedarme mirándola
y pasa todo mientras nada pasa

No verla y poder sentirla
pensarla e imaginarla
enorme y perfecta
abandonarme a ella
vivirla y mirarla
mirarla y abrazarla
abrazarla y besarla

... Sonreírla
y pasa todo mientras pasa nada

Jorge Juan García Insua

Parca es tiempo junto a ti

Empezaré por el final
Un extraño final feliz
Con vuelta atrás
Decidí morir
fue egoista
pensar que sólo tenía una vida
me parecía tan corta
para vivirla junto a ti

Cambié por amor
cambié mis latidos por efímeras alas
Hice un pacto de sangre
mi vida a cambio de hacerte compañía
...un segundo cada día
el resto de tu vida

Desciendo cuando el Sol se oculta
cuando a oscuras
Cierras los ojos
para estar... estar
Me acurruco tras de ti
mi frio te calienta la piel

Mi alma conoce su lugar
justo detrás de tu lunar
suavemente te abrazo
y siento de nuevo vida en mi
en silencio te juro
cuando la vida te traiga frío
estaré junto a ti

Alargo el instante
lo convierto en momento
transformando la eternidad
un segundo... un segundo
breve, acelerado e intenso
La única muerte es el tiempo
que pasa hasta volver junto a ti

Llega el momento de volver
me resisto
A tenerte que olvidar
pudiendo encontrarte para siempre
ojalá mi historia
no te provoque dolor
no a ti, que entre tanta oscuridad
la claridad siempre eres tú
Morí voluntariamente
lo hice por amor
cambié todo por un segundo contigo
cada día, eterno

Nunca sabré si me notas
si me sientes
si me respiras
como yo te respiro a ti
Vuelvo sin respuestas
ansioso por volver al día siguiente

Volveré mañana
pecado capital
y te susurro
amor, amor, amor...
Estoy aquí
aunque no me puedas ver

No sabía que los ángeles pueden llorar
que lloraría al sentir
tu cabeza en mi pecho
dormida...
Te acaricio el pelo
te beso la frente
un segundo... un segundo...
Cuánta vida en un segundo?
Cuánta muerte en tan poca vida?
Sólo un segundo...

Tenerte y...
no querer subir
inventaré excusas para alargar el tiempo
diré que tu cuerpo se cambió de sitio
que abrazarlo me llena de despiste
que cruzar las nubes me pierde
y me hace ausente
que tal vez el oficio de ángel
no se hizo pensando en mi

No te prometo nada
no te puedo pedir que vengas
pero no se ha creado el día
que no encuentre cómo venir
sin preguntas, sin carga, sin pena
te ofrezco volar
volar hasta dónde te encuentres
una historia hecha a medida
sentido de muerte en vida

Hazme una señal
si alguna noche me sientes
como yo te siento a ti
Sonríe como tú sabes
busca mi pecho y acomódate en él
dame tu mano cuando me des la espalda
Maneras de morir

Maneras de vivir
decidí hacerlo por segundos
me daba miedo el final
no poder volver atrás
y lo cambié todo
por la oportunidad de comenzar
algo contigo todos los días
tener contigo todos los días
un nuevo final

Dulce y cálida siento tu piel
te araño sentimientos
intento para el tiempo
fuerte e intenso
para mañana arrancarme las alas
dejarme caer
descontar compases de espera
sabiendo que si me quedo
si me quedo...
si me quedo...
... te perderé

Jorge Juan García Insua

Agujas para las heridas del corazón

Hoy he ido a vacunarme.

Tras la vacuna y mientras esperaba los 10 minutos de rigor me he fijado en un hombre mayor que yo que, sentado y habiendo sido vacunado antes que yo, lloraba.

No he podido evitar saltarme la distancia de seguridad que marcaban las sillas y me he acercado a una silla de distancia…

-Señor, perdone… no he podido evitar verle llorar… puedo hacer algo por Usted?

Me ha mirado mientras se secaba los ojos…

-Joven, gracias… estoy bien. Pensaba en lo que hubiera dado porque mi mujer estuviera aquí ahora conmigo y el Covid no se la hubiera llevado, pienso en que yo podré volver a estar con nietos y ella no… pienso que por qué yo he tenido esta suerte y ella no

Me he sentado a su lado, acompañándolo porque no hacían falta palabras, ni las tenía ni nada de lo que hubiera podido decir hubiera cambiado nada de lo que me había dicho.

Solo me he sentado allí, a su lado. Para que supiera que no podía ni imaginar lo que había pasado ni podía sentir una milésima de todas las sensaciones que en aquel momento tenía.

Finalmente pasó el tiempo de espera, nos hemos levantado y he caminado detrás suyo. Por educación, por respeto y por agradecimiento.

Gracias por compartir conmigo esos instantes, por abrirse, por recordar ahora que parece que todos tenemos prisa por olvidar que el sacrifico ha sido y sigue siendo incalculable y que por encima de todas las restricciones están las personas que se han quedado atrás.

Ser capaces de no olvidar eso y de aprender algo de todo esto es el mejor de los homenajes posibles a todos los que hemos perdido a alguien durante la pandemia y a aquellos que siguen luchando por superar sus consecuencias.

Gracias Sr Juan.

Jorge Juan García Insua

Contigo, siempre contigo

Soy sospechoso 

De robarte sueños

Amarte de forma poco elegante

de buscarte encontrarte 

engancharme enamorarme

… lo soy?

♥️

Si me buscan 

Que sea por atreverme a vivir

Por llegar tarde a la vida

Creer que ahora es mi mejor momento

Y tú capaz de parar el tiempo

… que me busquen!

♥️

Si me encuentran

que me condenen por estar

disponible para ti

mirarte lascivamente 

querer más 

beberte hasta la sin razón 

… y ahora que me encuentren!

♥️

Mi condena 

ha sido verte y querer repetir

Atreverme a vivir

cuando pensaba 

haberme quedado sin tiempo

… dulce condena

♥️

Si me encierran 

lloraré a escondidas

por lo que junto a ti he quemado 

Bailaré a oscuras 

sintiendo tus manos

moviéndome a tu compás

… te dejarías encerrar conmigo?

♥️

Te guardo

un abrazo tan fuerte

Que pase la primavera contigo

y se quede al llegar el invierno 

Que ancle a ti mis alas

y te lleve al país del tiempo

Te prometo abrazar paredes

desnudar mi corazón

Y escribirte con trazos 

y algún que otro borrón 

… palabra 

♥️

No te asustes mi vida

si me quitan los sueños

y un día no llego a tiempo 

Ya me ha pasado antes

Siempre me quedara un último aliento

para abrazarte en silencio 

guardarte del frío

dormir a tu lado 

volviendo del infierno 

… siempre volvería

♥️

En el juicio

Escucharas que me negué 

a morir por dentro 

Me acusarán 

de ir más allá del intento 

… me declaro absolutamente culpable

♥️

Mi castigo

abrazarte en silencio

guardarte del frío

dormir a tu lado

volver del infierno

… siempre contigo

♥️

Por dormir a tu lado

volver del infierno

… contigo

♥️

Por dormir a tu lado

… contigo

Jorge Juan García Insua

Llenarmedeti llenartedemi

Despertar…
estrecharme a ti atarme a tus caderas con un lazo interminable
euforia de sentir su tacto y el tuyo

Despertar…
sentirme invencible, desnudo en cuerpo y alma
pasar el lazo mil veces por cada de las miles de pecas de tu espalda
sellarlo de labios 

Despertar…
aprenderte de memoria
y escribir con detalle de ti
imaginando lineas 
que con ojos cerrados puedo ver

Despertar…
soñarte un mensaje que empiezo a ver
susurro transformado en lenguaje
imaginarte cuando lo leas

Despertar…
angustiado porque no encuentro versos
tantas cosas que decir 
apretar el lazo hasta dolerme
y que mañana siga despertando 
besando pecas y fingiendo no levantarme 
para no sentirme vacío 
y llenarme de ti

Despertar…
para atarme a tu vida
llenarla de mi locura interminable
mientras acaricias mi pecho 
soñar que lo tocaras como la primera vez
aunque ya te lo sepas de memoria 
Decirte que cuando lo haces 
dejo de sentirme vacío 
y llenarme de ti

… y llenarte de mi

Llenarmedeti llenartedemi…

Jorge Juan García Insua

CumpleJOY feliz

Seguimos sumando…

Debería comenzar dando las gracias a todos los que confiáis y habéis confiado en JOY pero eso es algo que no dejamos de hacer, conscientes de la responsabilidad que supone vuestra confianza y del enorme respeto que tenemos por nuestra profesión.

Siento en este aniversario la necesidad emocional de hablaros de Marta. Y como en el fondo JOY va de eso, de sentir, voy a hacerlo. Muchos asociáis mucho del trabajo a mi pero nada más lejos de la realidad. Así que dejarme que os cuente y confiese algo de esta historia…

Este proyecto nace de la casualidad de que alguien nos juntó en un grupo de trabajo de un máster y tal vez ese día el azar y el destino que estaban especialmente caprichosos dieron pie a una preciosa amistad y a una complicidad que pocas veces he tenido con nadie.

Siendo sincero no haría lo que hago si no fuera por Marta. Tenía la cabeza llena de sueños y deseos y no acababa de darles forma. Marta recogió esos sueños, los mezcló con los suyos y me puso alas, me demostró que si quería, si realmente quería podía ser… y lo hizo. Y sucedió. Podia decir cualquier barbaridad que ella me decía sí, hagámoslo, cómo lo harías?… y lo mejor es que me ayudaba a hacerlo realidad. Ahí está su magia.

Un proyecto como JOY no hubiera pasado la prueba del tiempo y de la pandemia sin ella. Imposible. Intuitiva, fiel, intensa, honesta, auténtica, sincera, cariñosa… un poquito pesada… siempre está ahí, reconduciendo, animando, empujando, dándome ese espacio que necesito para crear, para ser y sobre todo para crecer y volar.

En plena oleada cuando más cansado y frustrado estaba, cuando parecía que todo se guiraba y cerraban puertas hizo aquello que sólo un líder nato hace. Parar, pensar, apostar por los suyos, confiar, creer y abrazar. Lo hiciste conmigo, me ayudaste a reinventarme, a refundarnos y a recodar desde dónde empezó esta historia para tomar un nuevo y definitivo impulso.

A veces parece que no esté, entre su poco interés por ser foco de atención y mi tendencia al escenario sucede la injusticia de llevarme yo flores que no me corresponden y que se merece ella tanto sino más que yo. Es un lujo para mi compartir todo esto con una primerísima que sabe estar detrás para dejar que otros crezcan y que ademas disfruta con ello. Nadie hasta ella me había dado tanta libertad mental para trabajar, consciente de que así sacaba lo mejor de mi.

Pero todo esto no hace sino hacerla más grande. Hay que serlo para apostar por mi como socio en un proyecto tan especial como JOY.

Para algunos JOY es un trabajo, para nosotros es un regalo. Tú eres un regalo. Un espacio para crecer, reír, llorar, aprender y confiar. Sé que no hubiera nunca nacido JOY sin ti y por eso te estaré siempre agradecido. Te lo he dicho muchas veces y hoy quería hacerlo públicamente. Cuanta razón tenías cuando dijiste que buscábamos una profesión y JOY nos encontró a nosotros…

Me comprometí contigo a llevar esto hasta aquello que un día soñamos y sabes que me sobran locuras para seguir enJOYando contigo y seguir creciendo con este proyecto.

Hace un año publicamos un texto acerca del primer año de JOY. Hoy que hacemos 2 añitos necesito recuperarlo y dedicártelo Marta. Para ti. Gracias por estos dos años… me temo que tendrás que aguantarme muchos más.

El texto decía así…

El primer año de vida de JOY, como el de cualquier otro recién nacido es absolutamente apasionante y repleto de descubrimientos. Empieza a comunicarse, a relacionarse y torpemente a intentar controlar su cuerpo. Nosotros, como padres de la criatura, preocupados por dar nuestro nuestro apoyo y decididos a acompañarle en esta aventura que supone crecer.

Los primeros días fueron para los tres momentos extraños de incertidumbre, miedos y deseos de acelerar ese ansiado sueño cumplido. Se movía por instinto, siempre buscando la luz, llorando para nuestro desespero a menudo para recordarnos que tenía frío, hambre o calor y decidimos que preferíamos malcriarlo y cogerlo todo lo que pudiéramos en brazos, porque tenerlo así nos conectaba con él y con nuestros anhelos.

Poco después JOY empezó a sonreír y nosotros con él, cada mirada de curiosidad nos llevaba a un aprendizaje nuevo y nos enseñaba nuevas formas de ver e interpretar el mundo, el suyo y el nuestro. No tardo en girar su cabecita cuando escuchaba ruidos, en quedarse absorto ante el brillo de lo sucedía a su alrededor e intentaba balbucear. Cómo nos emocionábamos cada vez que hablábamos de ti… cómo nos hacías conectar con todo aquello que durante tanto tiempo habíamos imaginado y que ahora contigo cobraba sentido.

Un día vimos que ya sostenías tu cabecita, al poco se le iba un poco al lado, pero volvías a intentarlo mientras reías y reías… tenías ya tantas ganas de dar pasos que nunca se te pasaba por la cabeza que por tu edad no pudieras hacerlo.

Nosotros, todavía abrumados por la responsabilidad, te mirábamos orgullosos de esas ganas de comerte el mundo, de rebelarte contra las limitaciones propias de la edad, de no aceptar un no por respuesta y de devolver una sonrisa con una irrefrenable risa mientras nos mirabas intensamente. Nos veíamos reflejados en ti y nos sentíamos y sentimos felices de tenerte con nosotros.

Y así llegó el día que fue capaz de sentarse solo, de moverse a pesar de las dificultades y de hacerse entender cuando quería expresar sentimientos y emociones ante cualquiera que le muestre interés.

Finalmente JOY conseguiste ponerte en pie, agarrado de las manos de tus asombrados padres comenzabas a imitarnos, a decir tus primeras palabras y a coger por el camino todo lo que te llamaba la atención, siempre lleno de energía y de pasión por las personas que le rodean.

Y cuando parecía que el pequeño JOY iba a comenzar a correr llegó el virus, y como a todos los pequeños te tuvimos que cuidar y proteger en casa. Y tú nos enseñaste y recordaste que te sobra confianza, ilusión y pasión para esperar el momento, para seguir aprendiendo y desarrollándote para el momento en que el mundo esté preparado para ti… y cuando eso suceda estaremos a tu lado, como cada uno de tus primeros y apasionantes 365 días.

Hemos soñado, reído, llorado y sonreído contigo. Hemos visto crecer en ti alas y sobre todo hemos aprendido más de lo que nunca llegamos a imaginar cuando decidimos ir a por ti.

Eres todavía demasiado pequeño para entender qué significa este primer cumpleaños, pero un día te explicaremos cuánto de importante es y eres para nosotros y de lo maravilloso que es y eres a pesar de todas las dificultades… lo especial que eres y es poder celebrar tu existencia.

Así que muchas felicidades JOY!

Y gracias, gracias, gracias… GRACIAS de corazón a todos los que habéis conocido, interesado, jugado, acompañado, aprendido, experimentado, vivido y confiado en JOY. Todos sois parte de esta historia.


“Y la vida se pone de mi lado y con ella me empiezo a reír 

Y ahora sueño que voy caminando por todas las cosas que faltan vivir y sentir”

Marta, Jorge & JOY

Jorge Juan García Insua

Haz lo que amas

En una semana extraña para mi llegué a una Diada de Sant Jordi lleno de señales que me empujan a pensar.

El día empezó muy temprano y a la hora de las brujas recibí un regalo… un libro, pero no una cualquiera, un libro en blanco.

Hace algunos años escribí que no hay nada tan apasionante y a la vez tan poderoso como un libro en blanco, porque pocas veces en la vida nos tomamos el tiempo para pensar en cómo queremos llenar esas páginas para que si algún día alguien llegara a leerlo entienda que lo que lee fue algo tan auténtico que sólo se da una vez en la vida. Este es muy especial por lo que significa y más especial por quién me lo regala.

Y me resulta maravilloso que llegue en un momento de mi vida dónde he dicho que No a muchas cosas y a cambio no dejan de abrirse puertas y recoger cariño y gratitud.

Tenerlo entre mis manos y sentir el miedo a comenzarlo, a no estar a la altura, a perderlo, a no dejarme nada, a que se me acaben las hojas… y en cambio ansioso por comenzarlo y dejar plasmados en él imágenes , instantes y sobre todo momentos… porque la vida y este libro no necesita grandes historias pero sí vidas de abrazos cruzados, maravillosos momentos y pequeños detalles… de esos que sólo se viven una vez y se comparten para siempre.

A veces hay metáforas que sobrepasan la fuerza de las palabras y a media mañana viví una de ellas.

Me pican a la puerta y al abrir me encuentro con una joven adolescente a la que acompaño en sus procesos que, sin esperarla ni esperarlo, me regala una rosa…

Déjame confesar que me deja sin palabras el hecho de que hayas venido hasta mi casa (y te hayas saltado alguna clase…) sólo para felicitarme y regalarme una rosa, pero más aún (si eso puede ser) que al entregármela me digas que no crees que “haya un Jordi que se la merezca más que tú, que luchas día tras día con tantos monstruos y dragones, los míos y los de muchos otros”.

Me emocionaste, me llenaste de lágrimas y me dejaste sin palabras así que lo que te quería decir te lo dije con un abrazo.

Gracias de corazón por esta rosa de reconocimiento, por confiar en mi y gracias por responder con un acto tan bonito a todas las dudas de estos días.

Me hiciste sentir muy orgulloso de lo que hago y de lo que soy. Regalos así no tienen precio. Hacen falta días de dudas para darte cuenta de lo bonitos que son el resto… este fue uno de estos últimos.

La vida está llena de señales, que aparecen ante nosotros, en forma de casualidad insistente que nos recuerda cuál es el camino y que para todo hay una razón si sabemos ver con la mirada adecuada.

“Ama lo que haces, haz lo que amas”

Jorge Juan García Insua

Bienvenido a mi camino…

Eres un cobarde y alguien debía decírtelo (Carta abierta a un homófobo)

Con total seguridad no te mereces el tiempo que te voy a dedicar, pero ante la agresividad más cobarde de lo oculto y las palabras necias he decidido darle luz y espacio a todo lo que representas y de lo que desde que tengo conciencia he renegado.

Dudaba de por dónde comenzar…

Me cuesta entender y mira que me dedico a esto, cómo en tu ceguera mental llegaste a pensar que amenazándome dejaría de atender a alguien, aún menos que pensaras que lo dejaría de hacer, por el hecho de que quien me lo pida sea homosexual.

Una llamada oculta, un mensaje obsceno. Otra, me insultas. Otra, me amenazas con cualquier aberración que en ese momento se te pase por la cabeza… y así 14 días, de momento… reconozco que tienes un amplio surtido de barbaridades.

Y lo haces llamándome y soltando entre tus lindeces cosas como que si lo ayudo, si atiendo a su petición y hago lo que sé hacer me convertiré en gay o según tú en algo peor como maricón. Y ante el poco efecto que ves que me producen tus ocultas llamadas y tus amenazas no se te ocurre otra cosa que insistir e insistir, supongo que alentado por la incomprensible esperanza de que acabarás por amedentrarme.

Ya que llevo tantos días aguantándote me he ganado el derecho a dar mi opinión, por si quieres leerla. Aunque honestamente dudo que lo hagas. Desde el momento que aprovechas un foto mía maquillado para insultarme y soltar toda tu rabia y rencor sobre mi doy por hecho que no llegaste a leer dos lineas de aquella publicación de mi Blog y que no has entendido nada.

Aún no entiendo que creas que acompaño y ayudo “a un enfermo”. Igual aún no te has dado cuenta y siento ser yo quien te lo aclare pero la homosexualidad dejo de ser considerada enfermedad hace más de 40 años y además fue la primera vez que un criterio científico se tomaba no por evidencias científicas, que las había, sino por la enorme presión social que existía… tan enorme como tu cueva.

La homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí. Y ya puestos diré no me necesita por su sexualidad sino por lo duro que puede llegar a ser vivir entre energúmenos como tú. Ahí, a su lado y en el de todos los que hace siglos salimos de la cueva me encontrarás siempre. En contra de cualquier forma de acoso e intolerancia y desde el respeto y la dignidad.

A mi no se ocurriría nunca preguntar a nadie que me pide ayuda por su sexualidad, su religión, origen, tendencia política… mi trabajo no entiende de intolerancias ni fanatismos y yo tampoco.

Si ser su psicoterapeuta me convierte en maricón deberías plantearte en las siguientes llamadas llamarme negro, cabrón, médico, barrendero, abogada, dependienta, encargada, ejecutivo, payaso, contable, nadadora, entrenadora personal, puta, chulo de barrio, taxista, comercial, gerente, profesor, atleta, policía, arquitecto, autista, maltratada, infantil, Peter Pan, coach, adolescente, ansioso, divagador, telefonista, madre, gamberro, raro…

…. porque el problema, el tuyo, no es él ni mucho menos su orientación sexual. Soy yo y lo que ves en mi que tanto te molesta, te duele y te lleva hacia un camino de miedo, ira y rabia. Y todo eso sin conocerme…

Perfecto, si es así sigue haciéndolo. Porque su camino, como el de todos esos que te he puesto, está lleno de inicios y en el tuyo sólo atisbo a ver un final tan oscuro como la cueva dónde habitas.

Hace ya algunos años adquirí el compromiso ante un maravilloso grupo de personas (mi querido Sistema) de intentar dar lo mejor de mi y acompañar a otros de todas las formas que me fuera posible para avanzar, superar problemas, vivir con cargas o sin ellas, con la cabeza alta, con mirada limpia, sin prejuicios ni barreras … y por encima de todo esforzarme en ser ejemplo para mis hijos y aquellos que me importan y me quieren. Hacerlo y seguir haciéndolo implica ser fiel a mis valores, a aquello que desde pequeño me han enseñado tantas y tantas personas importantes en mi vida y que los años me han demostrado que no estaban equivocados.

No mereces ser tú por quién los traicione, ni a ellos ni a mismo. Sé que de seguir así seguiré durmiendo tranquilo a pesar de tus amenazas pero también tengo la absoluta seguridad que no podría conciliar el sueño si dejo de ser quien soy. Mientras yo duermo eres tú el que se despierta de noche sudando envuelto en sus propias tinieblas. Esa es tu decisión, la mia la tomé hace ya mucho.

Así que…

Lo siento por ti. Sí, lo siento mucho y de lo digo de corazón. Pero no sé si siento más que me amenace un cobarte tan vacío o me duele pensar cómo y cuánto debe sufrir alguien con tanto miedo que sólo sabe expresarlo amenazándome, a mí y a aquello que represento.

Llegados a este punto déjame que te aclare algo. Defectos tengo a puñados, más de lo que podrías coger con las manos, me he equivocado más de lo puedas imaginar pero tarde o temprano entenderás que no me moverás de mis valores por más que sigas. Esa batalla la tenías perdida antes de comenzarla.

Tengo demasiadas personas y cosas que me importan y me dan la vida como para preocuparme por ti. Puedes seguir y perder el tiempo o llamarme y decirme qué puedo hacer ti.

Tú decides, de ti depende. Yo lo tengo claro. Siempre lo he tenido. No cambiaré y no será tu intolerancia la que me haga cambiar.

Ahora ya sabes a quién estás amenazando y lo que puedes hacer si quieres salir y dejar atrás eso que tanto te consume.

La homosexualidad existe en más de 500 especies… la homofobia sólo en una. En la tuya, que no es la mía.

Si quieres nos vemos en el camino.

Jorge Juan García Insua

De profesión… divagador mental

Hace un par de meses recibí un mensaje como respuesta a publicar «Todos tus días mis 14 de febrero» que me sonó a crítica y que decía…

» El #Psicologia no lo relaciono con el artículo, no se parece el aporte del mismo a la Psicologia. Lo poco que puedo inferir es el divague mental del autor»

Tengo la costumbre de contestar a todos los comentarios que recibo, me siento en la placentera obligación de hacerlo con quienes dedican unos minutos a leerme, pero reconozco que en este caso no lo hice. Lo dejé marcado porque pensé que no debía contestar en caliente, que se merecía una reflexión porque posiblemente era una de la muchas personas que podían pensar lo mismo. Además eras mi primera crítica y lo hacías sobre uno de los post que más me identifican.

Hoy mientras contestaba a mensajes me he vuelto a encontrar con este y me ha hecho pensar…

… Sí, tienes razón en una cosa… divago… me declaro de profesión divagador mental. Y debe ser que me hago mayor o porque cada vez me queda menos vergüenza pero le estoy cogiendo gustillo.

Déjame que comparta algo contigo. Hay una concepción muy equivocada de la psicología. La mayoría de personas creen que la psicología y los psicólogos nos dedicamos a tratar sólo trastornos mentales e incluso que un psicólogo no puede tener momentos «de bajón», de duda… y se nos percibe algo así como seres imperfectamente perfectos. La verdad es que hay muy poco de eso, te lo dice el psicólogo más imperfecto de todos y poco de perfecto encontrarás al menos en mi.

Hay algo que sí sé que es verdad y que ademas vivo a diario. No podría decirte un porcentaje exacto pero te aseguro que de los centenares de procesos dónde he acompañado a otras personas tanto desde la psicoterapia como desde el Coaching en muy pocos (muy muy pocos) no ha aparecido el Amor, así com mayúscula, en cualquiera de sus formas y objetos de deseo.

Y aunque algunos lleguen disfrazados de los que las personas llaman «pajas mentales» y nuestra mente busque y se pierda en caminos para negarlo o disfrazarlo esos motivos que los acaban acercando a mi son fruto de emociones, sentimientos y amor… lo es porque difícilmente somos y nos reconocemos sin él, y cuando lo sufrimos, nos falta o nos hace daño sufrimos como pocas cosas pueden doler.

Lo sentimos de forma tan intensa que nos empuja a hacer y dejar de hacer, nos llega desde el más bonito de los sueños hasta la más amarga de las realidades, tanto que nos es difícil soportarlo, entenderlo y aceptarlo… Y esto es psicología y es vida.

He tenido el regalo de escuchar y compartir historias de amor adolescente, inquieto, rabioso e impulsivo y lleno de miedo, historias donde los años no han podido apagar la llama, dónde la muerte solo ha podido fortalecer los lazos y vivir de recuerdos, historias eternas que han durado unas horas y algunas imposibles que han atormentado todo una vida.

Psicología es reír sin saber por qué, llorar de felicidad y por necesidad cuando explotas en lágrimas hasta quedarte vacío, soñar despierto y ver la realidad desde las nubes, respirar profundamente y sentir que estás vivo. Hay psicología en las miradas, en los besos y en los abrazos y no puedes imaginarte las posibilidades de curación que tiene coger la mano a alguien que te importa.

Psicología es vivir sabiendo que el camino nunca sigue la senda que esperabas y que nuestro lugar está donde nos sentimos y sentimos que nos dejan sentir. Es miedo, dudas, batallas interiores, comprensión, inspiración, consciencia, aceptación, amor por uno mismo y hacia los demás.

De eso escribo. Soy persona, me considero humano y sí, soy psicólogo (entre muchas otras cosas). Pero mi formación no me define ni define este Blog, lo que me define es mi mirada y cómo siento a través de ella. Y si me has leído, aunque no me hayas conocido en persona y a nivel personal, habrás visto que desnudarme no siempre es fácil (para mí tampoco) y que según van avanzando las publicaciones irremediablemente voy abriendo puertas y ventanas que hasta entonces estaban cerradas para mi y para la mayoría de personas con las que comparto y he compartido momentos y cuánto más me desnudo, más hablo de Amor.

Así que cómo ya habrás visto a estas alturas tengo la plena intención de seguir haciéndolo y tal vez no te haya resultado interesante pero para mí el sólo hecho de estar escribiendo sobre la relación entre la psicología y el amor ya me parece un regalo. Sólo pretendía explicarme, seguir abriendo los ojos ante todo y sobre todo darte las gracias, por leerme, por dedicar unos minutos de tu tiempo a escribrirme… ah! y por «provocarme» un post.

El camino a veces tiene sentidos opuestos, pero incluso en ese instante se dan cuenta de que tienen un punto de encuentro. Este ha sido el nuestro.

Un abrazo,

Jorge Juan García Insua

«La mente puede hacer un cielo del infierno y un infierno del cielo»-Seligman

Shimura Sinpachi

Jorge! Te acuerdas cómo me felicitabas en las sesiones? Hoy me han felicitado y casi han repetido tus palabras! Cómo me he acordado de ti!

Hacia tiempo que no sabía nada de ti y no te imaginas como me ha gustado recibir tu mensaje.

Algo que aprendí en mi formación como psicólogo y luego trabajé en la de Coach fue a hacer consciente a la persona que tengo delante del valor y la importancia de cada uno de los pequeños pasos y logros que consiguen dar. Y desde entonces es uno de los momentos mágicos que tiene una sesión y que luego repasamos en la sesión de cierre. Cuando nos reconocen crecemos emocionalmente y esto tiene un valor inmenso.

En situaciones donde estamos pasando por momentos emocionalmente difíciles y dolorosos acostumbramos a centrarnos en todo lo que hacemos mal o que nos hace daño y en cambio, nos cuesta reconocer nuestros propios logros y valorar cuánto esfuerzo nos llevó conseguirlos. Acompañar en ese proceso y reconocer a la otra persona la importancia de ese esfuerzo y del logro alcanzado permite mirar al futuro con confianza, autoestima y con la seguridad de que podemos conseguir nuestras metas cuando nos centramos en ellas.

Cuando haces ese reconocimiento de forma sincera y con la gratitud de quien comparte algo tan intimo contigo, la persona que tienes delante encuentra la confianza y la fuerza en las experiencias del pasado donde ya demostró que era capaz. Y entonces sencillamente brilla y hace brillar porque sólo es grande en la vida quién sabe vivir siendo pequeño.

Él dio durante varias semanas un paso tras otro, siempre avanzando, superando limitaciones, miedos y aceptando que errores cometemos todos pero lo que nos hace grande es cómo los reconocemos y aprendemos de ellos, aunque a veces esto nos lleve tiempo.

Demasiadas veces le habían inculcado e insistido en lo “malo” y a pesar de quererlo con el alma no habían sabido reforzar todo lo bueno que había en él… hasta que la maldita ansiedad dio la voz de alarma y llegó a mi.

Al finalizar la última sesión hizo algo especial. Sentado frente a mi sacó un pañuelo de su bolsillo y al abrirlo había un trozo de lazo rojo, el mismo que utilice en la segunda sesión para regalarle una pulsera que anclara sus esfuerzos, sus mejoras y le recordara cuando lo necesitara todo bueno que hay en él.

Jorge me gustaría dártelo para que cuando lo necesites recuerdes todo lo bueno que hay en ti y todo lo que has hecho por mi y por muchos otros. -Y escuchándolo sentí que el «niño» era adulto y que los últimos coletazos de la adolescencia estaban entre aquel pañuelo de papel.

Ninguno de los dos pudo evitar emocionarse, le di las gracias con los ojos llorosos por compartir algo tan bonito conmigo y le dije que me entregaba un lazo infinitamente más valioso que el que yo le había dado porque éste que ahora yo tenía dentro la lección más hermosa que un todavía adolescente estaba dando a quien le había acompañado en sesión durante varios meses. Recuerdo cómo nos despedimos con un Shimura Sinpachi y un abrazo.

Hoy uno de mis hijos ha abierto el cajón donde lo guardaba y al preguntarme le he hablado de ti y de lo que significa ese lazo… para ti y sobretodo para mi. A estas alturas empiezan a entender que detrás de todo lazo hay una historia. Durante unos segundos me lo he puesto para sentirlo y conectar con él, contigo, dejándolo luego en el comedor, a la vista… hasta que el corazón me diga que debo volver a guardarlo.

Hoy me has recordado lo bueno que hay en mi. Coger el lazo y recordar tus sesiones me ha estremecido y ha reforzado los pasos que quiero dar y hacia dónde dirigirme. Tú y yo hemos conectado en el momento y lugar apropiado… para enseñarme…como debe ser… como siempre sucede.

La vida es un rompecabezas donde no siempre las piezas encajan a la primera pero todas tienen su lugar y por qué. Gracias por recordármelo y reforzarme… y gracias por mantener nuestro lazo.

Jorge Juan García Insua

Shimura Sinpachi: “Si no dejas de mirar atras, tropezarás cada vez que intentes avanzar hacia delante”

Esos Días que la Muerte me regala Vida

La primera vez que me llamaste me dijiste que eras raro y que te habían dicho que era casi tan raro como tú y cuando aquella noche descolgué a tu llamada:

Eres Jorge?

-Sí, soy yo

El psicólogo y Coach?

-Sí… al menos coincide con el Jorge al que estás llamando

Hola, A me ha dado tu teléfono… quiero que me ayudes a morir en paz conmigo mismo…

En nuestra primeras sesiones recorriste el difícil camino de la negación. Te agarrabas a ella porque creías que te «protegía» y evitaba tener que aceptar decisiones y te permitía seguir evitando relaciones. Al mismo tiempo te aterrorizaba irte sin resolver esos temas que te quitaban el sueño y la vida.

Recorrimos ese camino juntos mientras superabas el temor a fallarte a ti mismo y paso a paso fuiste soltando lastres hasta encontrar las respuestas a qué querías y qué necesitabas hacer para poder ir «en paz» cuando llegara el momento, pero «sin prisas» como sueles decir.

Así acabo tu primer proceso.

Hoy querías empezar un segundo y me pediste que lo comenzáramos en el hospital, porque no querías retrasarlo y porque una sesión conmigo te ayudaría a romper la lenta dinámica del día de día. Esta vez estabas muy centrado y con las ideas muy claras de lo que querías conseguir.

Vernos y conectar de nuevo ha sido muy fácil, cómo si no hubieran pasado semanas desde la última vez y me has dicho que esta vez querías trabajar la culpa y el sentimiento de que que puedas morir sin haber tenido algunas conversaciones que para ti son necesarias, que te atormentan unas y temes otras, y que llegado este momento no sabes cómo enfocarlas o si conseguirán lo que pretendes.

Al hacer este tipo de sesiones habitualmente me encuentro que la persona que está en fase terminal de un enfermedad tiende a aislarse y apartarse de las personas con las que ha convivido o relacionado según la muerte se acerca. En tu caso en lugar de desconectarte haces todo lo contrario, y necesitas reconectarte con esas partes de tu vida que durante años crees que no has atendido o que no has estado a la altura. Hoy has tomado conciencia que cada vez que te conectas con uno de esos «pendientes» te recolectas con una parte de ti que mantenías oculta y silenciada.

Ha sido una sesión llena de pasos y emoción donde has recorrido caminos y decidido no rehuirlos y recorrerlos con seguridad y esta vez sí con la cabeza alta. Para mí ha sido un lujo caminar hoy contigo y todo un aprendizaje.

Al finalizarla han pasado cosas en forma regalo…. Te he preguntado cómo querías acabarla y me has dicho que en silencio y con un abrazo. Así que en silencio nos hemos levantado y mientras nos abrazábamos miraba por la ventana de tu habitación… y no he podido evitar que mi mente se clavara en el recuerdo… planta quinta del hospital… demasiadas cosas han sucedido en esa planta que pertenecen a mi propia historia y cómo todo eso conectaba ahora con la tuya.

Sé que lo has notado, lo sé porque has hecho más fuerte tu abrazo. Y con el mismo silencio te he dado las gracias, de corazón, por abrazarme y reconfortarme.

Y cuando has sentido que los dos estábamos preparados me has hablado…

Sabes Jorge… sigo pensando que me cobras muy poco

-Bueno… hasta donde sé creo que aún no te he cobrado nunca y que siempre te he insistido antes de vernos cada vez que eso es algo no tengo intención alguna de cambiar. Hay momentos en esta vida a los que no podemos poner precio, tus sesiones considero son una de ellos

Por eso… eso es demasiado barato. Piensa que si no lo haces ahora una vez muerto y sabiendo lo que sabes sobre mis herederos tal vez no cobres nunca

Le sonreí y nos reímos mientras nos abrazamos de nuevo… y he replicado…

-Sabes mis padres me enseñaron a no vivir de herencias y no haré una excepción con la tuya

Y no te dijeron de qué podías vivir?

-De aquello que hiciera bien… y en esa búsqueda estamos…

Me ha dado la mano con firmeza y me miro asistiendo con la mirada.

Tenían razón cuando me dijeron que eras más raro que yo…

-Eso viniendo de ti es el mejor de los cumplidos que alguien puede decir de mi

Me alegro mucho de haberte conocido justo en esta fase de mi vida, o de lo que me queda de ella. Y mira que no sé bien bien cómo haces eso que haces ni lo que eres

-Hace poco me dijeron que “somos lo que creemos y defendemos”, espero algún día estar a la altura para decir algo así y de sea lo que puedas decir de mi

Ya lo estás… a mi me echarían de ese club! A ti deberían hacerte Presidente!

Y nos volvimos a abrazar.

Nos estamos poniendo tiernos “doctor”… y mira que está quedando grabado…

-Sabes que puedo pararlo cuando tú quieras…

No! No, así puedes luego escribir sobre ello… -riendo escandalosamente. Pero eso sí, si lo haces llámame M, no quisiera aqui una fila de fans asaltando la habitación..

-Intentaré recoger el guante…

Te seguiré insistiendo… lo de pagar

-Lo sé. Y sabes que siempre te daré la misma respuesta. Pero sí te pido algo…

Tu dirás

-Todavia no es un buen día para morir

Se rio y me disparó con el dedo mientras se acomodaba en la silla.

Muy bien «doctor», pero no me lo pidas muchas veces más, no quisiera faltar a mi palabra.

-Piensa en cuantas veces en tus sesiones aparece la muerte y en cambio cuántas y cuantas hablas de vida…

Coño Jorge! Es verdad! Ves como eres raro

Tiempo atrás tomé conciencia que era muy afortunado de poder vivir tres vidas y de sería muy tonto no aprovechar esta y esperar a una cuarta, pero desde que acompañó a M en su proceso y acabo una sesión pienso que cada hora que pasa conmigo me regala una más.

Y ese M es el motivo por el que no puedo cobrarte… ¿Qué debería yo pagarte a cambio? ¿Cuál es el precio de una hora de tu vida? ¿Cuál es el precio de lo que me llevo?

Ni en 1000 vidas tendré suficiente para pagarte.

Ahora ya lo sabes el por qué.

Y sé que harás lo imposible para cumplir tu palabra. La vida se juega siempre en campo contrario, y si te atreves a jugarle de tú a tú y resistir, tal vez no ganarás, pero tendrás siempre la posibilidad de empatar… y hay empates con sabor a victoria.

Joder… ahora soy yo quien necesita un abrazo.

Jorge Juan García Insua

Aunque aún no

Aunque no te lo he dicho

soñaba con inventarme tu nombre

escribía imaginando conocerte

Aunque no te lo he dicho

Me tiemblan las manos al recordarte

hace unos minutos

rodeada por mis brazos

Aunque no te dabas cuenta

Miraba a oscuras tu espalda

Significa todo, tanto y más

Aunque no sé decírtelo

quiero tenerte en mi vida

dormir contigo

es hacerlo con la luz encendida

y no salir bajo las sábanas para apagarla

Aunque no dejo de intentarlo

no soy ni seré tan bueno

como para plasmar tu sonrisa

y decirte que darte te lo daría todo

Aunque no te lo creas

en mi cabeza sigue tu voz

con tonos de primeras veces

confesiones de madrugada

“Me gustas… un poquito”

Aunque no te lo he dicho

me enamora dormir besando tu espalda

grabando los labios en ella

pensar que los llevarás siempre

Aunque no te he dicho

Te voy a echar de menos

nada más llegar

he escrito tu nombre en la pizarra

sin darme cuenta en lugar del mío

Aunque no sé si sabré decirlo

quería que supieras

contigo todo es bonito

Que supieras…

bonito tenerte en mi pecho

Aunque no te lo diga suficiente

Hasta dónde te quiero

Bonito es vivir contigo

Más bonito… que hagas sentirme vivo

Jorge Juan García Insua

Tanto que te quiero

Yo sí.


Sí.


Alguna vez ha escuchado una canción y has pensado en mi?
Has cerrado los ojos y te has emborrachado de promesas?
Alguna vez te han entrado ganas locas de llamarme a medianoche y decirme que sueñas mi nombre?
Has notado las manos llenas soñando tocarme los labios?
Te has despertado escuchándome hablar a tu Estrella?
Has notado la habitación llena de susurrarte tanto?
Y has notado cómo te lleno los labios?
Cómo el silencio se llena de sonrisas y pasan muchas muchas horas…

Has soñado imaginando que estamos?

Estar. Estamos, sí.
Estar contigo, para ti siempre estado

Mis hojas ya no están nunca en blanco

Las horas se pasan volando

Te veo y nunca hay prisa

No lo sabía, no lo sabia ver
Que acabaría sin dejar de pensar en ti

No puedo parar ni dejar de ser

Bonita, más bonita y más todavía

No quiero echarte más menos

Ni amarte hasta perder el control

quiero amarte en paz, sin tiempo

En ti, para ti

Ojalá sumemos noches

la Vida me regale tu suerte

Números que sumen y sumen

resultado “Tanto que te quiero”

Nadie recibe sin dar a cambio

y no espero ni pido nada

sólo acabar cada día en tus brazos

sintiendo tus manos

Al Infierno no quiero volver

del Cielo me echaron

y luego tú

Amor no se escribe con el menos

Amor se escribe con tanto

Jorge Juan García Insua