Te echo de menos
hoy, ayer y te echaré mañana
Y te echo de menos
entre silencios y miradas
Allá donde no pensé que cabría
Allí donde solo nosotros sabemos
No sé si el de menos me echa a mí
tal vez no se acuerde
tal vez sólo sea yo
Quien tiene un espacio vacío
cómo expresar qué deseo vaciarme
que tengo tanto para dar
Es extraño
Y extraño la parte de mi que es contigo
También la echo de menos
No para que vuelva
Mejor contigo que en mi
te pertenece, te la entregué
para siempre tuya es
Extraño tu ausencia
No tu pérdida
cómo perder lo que perdura en mente
y crece en pensamiento
Sentir que lo pierdes
y sentir que permanece
Extraña forma de echar de menos
Y siendo menos
lo siento más
y más y más y más y más
Lejos de quedarme vacío
me lleno echándote de menos
porque no quiero irme
ni mucho menos despedirme
Echar de menos
es abrazar sin necesidad de tocar
acariciar sin yema
escuchar con la piel
comprender sin conocer
Es silencio y es tristeza
intención de estar sin estar
Sentir que estás
y pensar tu ausencia
aceptar que no perteneces
ni sabes de destino
Echarte de menos
para llenarme de recuerdos
Atar los momentos a mis pensamientos
vaciar la mente
y llenarme de ti
Te echo de menos
y me siento extraño
Extrañando
lo que me sobra por dentro
Necesitando
lo que no está a mi lado
añorar la primera vez
Un abrazo sincero
por todos los echo de menos
sentir que vale la pena
Desconectar
de ti y de mi, de nosotros
Y reconectar una y otra vez
Porque tus cicatrices me marcaron
Pero tus caricias también
Echar de menos
lo más parecido a un monstruo
que guarda instantes
para lanzarlos a traición
Una vez echas de menos
nada vuelve a ser igual
Ni uno mismo
Eternamente seremos de menos
recordando que una vez fuimos de más
Jorge Juan García Insua
«Como no sabemos cuándo vamos a morir llegamos a creer que la vida es un pozo inagotable. Sin embargo, todo sucede un cierto número de veces… y no demasiadas» – Paul Bowles
Ha entrado muy nerviosa, mucho. Casi sin mirarme aunque no ha hecho falta para transmitírme un gran peso… sus pupilas, cómo caminaba hacia la sala, su mirada humedecida, su entrecortada respiración…
Antes de que llegara a sentarse le he ofrecido agua y he propuesto comenzar la sesión no sentados sino estirados haciendo un ejercicio de relajación. Me ha mirado sorprendida y ha asentido con una tímida sonrisa.
Tumbados he puesto un mantra de fondo y mientras mi voz la guiaba observaba cómo su cuerpo iba relajándose, respirando y su rostro conectaba consigo misma y yo con ella. A su lado he sincronizado mi respiración a la suya y cuando he creído que era el momento he preguntado…
– Qué traes hoy a la sesión?
-Bloqueo, mucho bloqueo !!
-Qué supone para ti ese bloqueo?
-No quiero hacer nada, nada! No quiero responderle… pero cuando más tiempo paso sin hacer algo más bloqueada me siento hasta que me cuesta respirar, me ahogo…
Y ha respirado profundo y poco a poco su respiración empezaba a encauzar su ansiedad.
Tumbados en paralelo sin mirarla podía sentirla mientras escuchaba con total atención. Mientras la sesión avanzaba ha recorrido el camino hasta la conciencia de decidir no hacer, porque esa también es una decisión cuando la tomas sabiendo qué esperas de ella y no por miedo, por haber fallado antes o por falta de interés. Sin angustia ni ansiedad.
La vida me ha ido enseñando poco a poco a dar espacio a lo que siento y a moverse por ello, a esperar y confiar en mi intuición y en cerrar la puerta cuando conviene (y se deja) a esa lógica que siempre me acompaña. He aprendido a no librar batallas que no quiero tener, más allá de poder ganar o perder… porque a veces necesitas perderlas aún sabiendo el resultado final para estar a gusto contigo mismo y es muy difícil digerir victorias con sabor amargo.
En ese camino también he aprendido que no hacer nada es una opción tan válida como cualquier otra si la tomas de forma consciente y asumes las consecuencias. Erróneamente se piensa que no hacer es renunciar a aquello por lo que luchabas y en cambio ofrece un gran aprendizaje y demuestra una enorme gestión emocional si lo hacemos respetándonos.
No hacer nada también es una forma de vivir el presente, de hacer que aún no haciendo pasar algo estén pasando cosas y decidiendo qué postura queremos tomar, sabiendo que en ocasiones no hacer implica un desgaste emocional que por desgracia algunos no sabrán valorar.
Tomarte tiempo para equilibrar y entender tu estado emocional y alejarte de motivos de sufrimiento te da una visión más clara de un conflicto pudiendo mesurar tu decisión, lejos del estrés. Y no, aunque lo hayas escuchado antes, eso no significa en absoluto que seas egoísta.
Cuando hemos finalizado le he dicho que mirándola tenía la sensación de necesitar un abrazo y que yo después de acompañarla durante la sesión también necesitaba dárselo… y sin saber cómo el fondo de mantra se ha transformado en I can’t go on without you de Kaleo, una canción especial para mi que ha dado al cierre y al abrazo una atmósfera muy personal.
Las personas que nos gusta abrazar sabemos que no se trata de rodear con los brazos sino de acercar el corazón y esa es la sensación y la emoción que me he llevado hoy.
Gracias por compartir tu herida.
Jorge Juan García Insua
“Qué valiente te ves temblando de miedo pero arriesgándote a vivirlo” – J. Guerrero
Si te apetece escuchar el tema de Kaleo “I can’t go on without you” puede ir al siguiente enlace: https://youtu.be/gpG9QRV9gTk
– Tú crees? Sabes que te imagino con una sonrisa cuando te escribo… sabes que imagino tu voz… sabes que te pienso e imagino que tú a mi
– Sí… es una locura Locura es la forma en la que has entrado y locura es no querer que te vayas…
–Suena imposible… Suena bonito. Suena a tener tantas cosas por decir… a ganas de que no acabe esto… a miradas que se amontonan… a veces que te quiero abrazar
–Y el miedo? A que un día llegue el fin… a que no me de tiempo de ir más allá… a perderme tardes llenas de besos que te quise dar… al recuerdo de lo que nunca llegué a contarte
– Por qué yo? Porque para desearlo debes soñarlo y para soñarlo debes ser capaz de imaginarlo… a mí me sucede cada noche y me gusta soñar tu vida para perseguir mis sueños
– Cómo puedes llegar a escribir de mí sin conocerme? Qué necesito saber que no sepa…
– Sabes muy poco de mi… Sólo es necesaria una sensación y menos de un segundo para cambiar un mundo… y aunque te resulte extraño de creer es lo que generas en mi.
-Y si no soy como me imaginas…
Te imagino en un abrazo…único, poderoso, intenso, tierno, especial, donde somos uno…
–Me encantaría que lo hicieras… que con mirarte vea que lo deseas también
Déjame mirarte entonces
– Me dejas sin palabras… Déjame que las ponga yo…
Eres el viaje soñado
Los días excitantes de cuenta atrás
Quisiera ser el pasajero
la Llamada a casa
el turista retratista que te guarda
emoción, pensamiento... sentimiento
Sólo para no encontrarte lejos
y no echarte tanto de menos
Quiero dejar de soñar tu voz
y escucharla desde el otro extremo
Tal vez estás al final del extremo
cerca y lejos
Para ser mi ventana al mundo
mi palabra exacta
la caricia perfecta
enredadera para mi travesura
mi cuerpo,mi mente, mi alma
Tú el lazo y la conexión
Tal vez el camino
te muestre como mi anfitriona
inalcanzable ante mis ojos
que siempre me ofrece
resguardo y calidez
Y si eres la musa?
el milagro?
y yo el creyente que lo desea ver
Buscaré entonces la señal
Como si siempre hubieras estado aquí
Utopía y redención
Expectativa y espejismo
Todas promesas mirarán al cielo
y tú la única señal
Lo único real
Entra sin miedo
conoce mi alterego
imperfecto como todo en mi
entra… déjale regalar instantes
Intensidad y temeridad
No quiero morir esperando
Prefiero arder hasta el final
Eres mi estrella Polar
el más firme de los argumentos
la más clara interpretación
La oportunidad de convencer
a los más escépticos
que existen personas
entre las que no cabe el punto final
Eres baile...
la vida un inmenso musical
… te apetece bailar?
Bailemos...acércate... abrazo...
Bailemos abrazados
al compas de tu respiración
besando tu piel
Y quédate así, conmigo
Deja que el sentimiento
deje atrás el sentido
quiero tenerte pegada a mi
aquí estoy, sin tí
me haces falta... no imaginas cuánto
Escribí para llamar tu atención
Y ahora si quieres viaja
ojalá no te vayas
dónde no pueda llegar yo
Cuál es la palabra para decirte que tanto como para sentir dolor en el pecho hasta no poder más, tanto como para buscarte con los ojos cerrados porque no hay luz si no estás, que hay una parte de mi que sólo está contigo, tanto que mi respiración es distinta y le falta compás si no la respiras tú.
Leí una vez que en oriente echar de menos se cuenta por estaciones… a mi me faltan ya primaveras, veranos, otoños… y no dejo de acumular inviernos en pleno agosto.
Y yo deseo el invierno contigo… a tu lado.
No encuentro palabras… es el precio a pagar… por tenerte, por recordarte… por enamorarme… Y cuanto más intento buscarlas más me doy cuenta de que cuanto más te quiero más te extraño y que te extrañaré más de lo que pueda querer jamás.
Ese el el precio. Pagado está. Mañana, volveré a pagar.
Y lo seguiré pagando. Quiero seguir pagándolo.
Extrañarte es estar lleno de ti.
Extrañarte es tocarte en sueños y sentir la caricia.
Extrañarte es dónde pertenezco.
Extrañarte es buscar tus labios y besarlos en la distancia, tan cerca…
Lo pagado es poco a cambio de tanto y mucho más.
Hay quien echa de menos lo que pudo haber sido y no fue, afortunado yo que echo de menos verte porque dejar de sentirte no puedo.
Ha sido un viaje especial. No especialmente largo, lo de menos era la distancia. Lo importante era el motivo.
Apenas 20 km los que separan la casa familiar de La Barquiña a la granja de conejos de Boiro, donde me regalaron hace apenas 15 días una coneja a la que días atrás P ya había prebautizada como ScoobyDoo.
Días donde algunos allegados al conocer al nuevo componente familiar de 4 patas y una cola me decía … “uy, qué mal lo va a pasar P cuando lo devuelvas”, “no crees que es mejor llevarlo para Barcelona que los niños se lleven semejante disgusto”… y opiniones del mismo estilo, siempre automáticas y dando por sentado lo qué supuestamente debería suceder llegado el momento. Ideas preconcebidas, sesgadas…
A todas iba respondiendo de la misma forma. Si darles cabida y confiando ciegamente en P y J y su capacidad emocional para gestionar ese momento y sobre todo, sabiendo que para ellos lo más importante es y será que ScoobyDoo esté donde mejor pueden cuidarlo y dónde mejor que con sus centenares de padres y hermanos.
Va a ser imposible olvidar con qué cariño le daba las buenas noches y me recordaba a mi que se las diera antes de dormir, como lo primero que hacía cada mañana aún con los ojos medio cerrados era cogerlo y comprobar que estaba bien… construyendo lazos tan fuertes que seguro que pasarán los años y seguirán recordando el verano que pasaron en Galicia con Scooby.
Mientras conducía de camino a la granja miraba por el espejo como P sereno le hablaba a su mascota… le recordaba lo vivido estos días, lo aprendido juntos y cómo le decía bajo la atenta mirada de su hermano y su prima cuánto lo quería y lo iba a echar de menos.… “No te olvidaremos nunca…”
Escuchándolo me emocionaba con él y en silencio me llenaba de orgullo de ver cómo convertía una despedida y en cierto modo un duelo en una escena tan bonita como solo unos niños son capaces de hacer, poniendo el corazón y anteponiendo su mascota a sus propios deseos, que lógicamente serían llevársela a Barcelona.
Llegado el momento P no ha dudado en bajar del coche con él y secundado por su hermano y María llevarlo hasta su jaula en el interior de la granja. No sé de dónde han sacado la entereza para abrazarlo y mientras lo besaban decirle cuánto lo querían y que ojalá puedan verse el próximo año…
Miraba la escena y al dueño de la granja. Posiblemente lo último que esperaba es que volviéramos para devolverle el conejo y devolverlo con su familia… Sorprendido y con lágrimas en los ojos no se creía la escena en la que tres niños enamorados de un conejo prestaban más atención al bienestar de éste y que se adaptara lo mejor posible a la nueva jaula que al dolor de separarse de su amigo de largas orejas. Así de generosos son los niños… cuánto podemos aprender de ellos.
Cuando al final se ha agachado para decirles que el próximo año pueden volver ellos le han respondido con un sentido abrazo. Sobraban palabras. Ese tierno abrazo hablaba por sí solo y ponía sello a ese lazo que se ha ido tejiendo durante estos días.
Mis hijos me han enseñado estos años a confiar en ellos y en su inmensa capacidad para entregarse, para gestionar momentos y situaciones emocionalmente intensas que para un adulto resultarían amargas y difíciles de digerir con naturalidad y sencillez.
Esta vez he podido ver y me han enseñado cómo soltar para seguir, cómo soltar para construir sobre el recuerdo de lo aprendido y compartido en lugar de quedarse atados al pensamientos de no verlo más, a la creencia de que les pertenece o el miedo a no saber disfrutar si no es con él.
Y yo, que a menudo vivo sesiones y procesos de duelos llenos de dolor y con dificultades para avanzar, que acompaño a personas que no saben cómo soltar y seguir me llevo una lección de cómo hacerlo desde una mirada distinta, inocente y generosa a rabiar.
Me llevo de esta experiencia el orgullo de ver a los tres pequeños de la familia crecer y entender que dar sin esperar a cambio es el mayor de los regalos y que hasta el más pequeño de los conejos tiene mucho que enseñar… sólo hace falta estar dispuesto a abrir los ojos, levantar las orejas y mirar como mira un niño, viviendo cada momento como una nueva posibilidad de explorar y disfrutar del mundo que nos rodea, sabiendo que cada día es único y que incluso abrir la puerta de una jaula es motivo suficiente para ser feliz.
Mientras los adultos nos atormentamos y preocupamos muchas veces en exceso, nos atamos a recuerdos aún sabiendo que nos hacen daño… ellos rápidamente cambian el chip y exprimen cada situación para jugar y ser felices, cuando se sienten libres y seguros sueltan y llenan su mochila de risas y sonrisas y en eso, niños y conejo, nos llevan mucha ventaja. Ser y estar. Ese es su secreto.
Gracias Scooby por compartir con nosotros un verano… Hay equipajes que no se pueden llevar en un bolsillo y que sólo se llevan en el corazón.
Gracias P, J y María por seguir dando lecciones de humanidad y no dejar que pierda la mirada infantil que a estas alturas me pueda quedar.
Jorge Juan García Insua
* Mil gracias de corazón al dueño de la granja de conejos de Boiro. Sin tu generosidad aquella tarde al regalar a un desconocido un conejo para sorprender a sus hijos nada de esto hubiera podido suceder.
Te miro en la penumbra, no necesito luz para que mis ojos recorran tu cadera, muevo torpemente mis dedos buscando tu tacto, se guían siguiendo tu calor, alimentados por la electricidad de tu figura bajan suben por ella… y me siento afortunado, sigues aquí…
Siento el millón de besos que me diste antes de caer rendida, siento tu cabeza en mi pecho donde aún resuena tu cabeza y como tu respiración recuperaba el aliento mientras me dabas la mano… así apretadas, unidas… trazando una línea invisible e indestructible de mi boca a la tuya.
Ay amor… eres una invitación a vivir la vida con vestido largo, a corbata a medio desanudar tirada por el suelo, a despertar soñando durmiendo junto a ti repartiéndonos sonrisas y disfrutar de lo poco que tengo entregándotelo a ti. Quiero disfrutar de lo que tenemos, ver dónde nos lleva y trasnochar una noche tan larga como el camino que quede por recorrer.
Eres presente con sabor a futuro, de ese que se va tal como viene y vuelve a venir, ese que no puedes ni sabes entender poner, eres musa y próximo baile, eres ganas de escribir en tu espalda con boca cada palabra de la que habrá de ser nuestra canción, para dejarla grabada, para recitarla suavemente, para susurrarla de forma escandalosa mientras la toco con los dedos en el aire y mi piel haciendo arpegios…
Decirte que aún cuando siento tu piel dentro de mi no puedo dejar de pensar en ti, que abrazarte es deshacer el corazón y desear que se quede dentro tuyo, que no lo dejes salir porque ya no sabe sobrevivir si no late dentro de ti… No quiero dejarme nada, quiero sentir las sábanas mojadas de ti y de mi, vacío de todo y llenarme de ti.
No sé cómo he llegado a ser lo que ves, pero cada vez que me tocas deseo convertirme en aquello que sólo tú sabes ver. Quiero darte besos, besos y sólo besos… no dejar ninguno por dar ni por perdido, coger los tuyos y construir con ellos sueños hasta no saber si son vida o son sueños donde te los robó cuando quiero.
Y pensar que todo comenzó en el sueño de un brazo que sentías mucho antes de recibir, el deseo de caminar descalzos y ensuciarnos los pies y embarrarnos de vida.
Apréstame el corazón, desliza tus uñas por mi pecho hasta mi abdomen y a cada parada separa tus labios de mi piel y dime quién soy yo, hazme nacer con cada palabra, déjame ser quien ves… tan educado como bufón , tan razón como locura, tan verdad como de extraño camino, tan malote como travieso… ansioso por perderse en tu mirada.
Mientras te recorro nos imagino abrazados dentro de una botella… llevados por la corriente, viviendo de tu tacto, simbiosis de tu aroma, salitre y sal, soñar con ser conquistador de los mares a tu lado, este y oeste, norte y sur, llenarte cada mañana de amaneceres imposibles y de besos a cada puesta de Sol.
… Y después de todo pensaré que sí ha valido la pena, aunque sólo fuera para convertirme en coleccionista de guías y brújulas que me recondujeran a la más bonita de las sonrisas.
Rápido …
No sea que llegue el amor
Puede ser el amor rápido?
Cuál es el tempo del amor?
No sé, no lo sé
Desconozco las respuestas
no sé si sabría formular las preguntas
Lo siento
Lo que siento me emociona
Puedo pararlo?
Pararlo para darle tiempo?
Y si el tiempo lo echa a perder?
Y si me pierde la vida? Y si te pierdo a ti?
Sentir miedo a perder
y sentirme de todo menos perdido
Tiempo
Para amar, ser amado
Ahora? Cómo saber si es el momento?
Lo siento
Lo que siento me emociona
Esa es la respuesta, a cualquiera que sea la pregunta
Tú. Siempre tú
Sientes tú? Qué sientes? Cómo lo sientes?
Hasta dónde lo sientes?
Ahora. Ahora a cada momento
Ahora a cada minuto
Momento presente para un tiempo perfecto
Imperecto para ser
Perfecto para amar
Perfecto para amarte
Ahora. Siempre
Lo siento, lo deseo
Te deseo siempre, para siempre
Tú, a ti, a tu tempo
Lento o rápido
Decide tú cómo quieres quererme
Yo lo haré queriéndote, mimándote
con ansia, sin mañana
A cada momento
A cada minuto
En presente y en siempre
Te todo contigo
Rápido te lo digo
No sea que el tiempo se acabe
No sea que sea cruel y el final
No sea contigo
Y te eche de menos
a cada momento
a cada minuto
Por si todo vuela
si todo desaparece
En presente y en siempre
Te todo tú
Siempre te todo tú
Jorge Juan García Insua
Hay un poder en la primera vez, en el primer día… y en compartirlo.
En un juntos.
-Y si hoy no me sale? – le ha preguntado ella
-Lo volvemos a intentar, intentar es divertido! – le ha contestado él mientras su hermano asentía y reían los tres.
Cuando vamos creciendo nos vamos auto convenciendo que cuánto menos caigamos, cuántos menos tropiezos, cuántas menos cosas cosas salgan mal… mejor y el miedo a rompernos o que nos rompan nos paraliza.
Así vamos perdiendo nuestra capacidad de asombro, de mirar las cosas, de ilusionarnos con el aquí y ahora… hasta que algo o alguien nos saca de ese pensamiento y nos empuja a arriesgarnos, a dar el paso, a vivir, a sentirnos niños…
Aristóteles decía que la capacidad de asombro llevaba a la filosofía. Quizás por eso todos los niños pequeños son grandes filósofos que no dejan de preguntarse por qué?, por qué?, por qué?
Y lo hacen maravillados y con cara de asombro. Disfrutando con intensidad de cada pequeño momento. Caen, se levantan y ríen y no es que caigan de nuevo… directamente se tiran, como deberíamos hacer los mayores.
Somos tan imperfectos que nos empeñamos en arrastrar el peso de nuestras vidas y sin darnos cuenta llenamos nuestra mochila de lágrimas, dolor, sufrimiento… como si cargar con eso nos fuera a aliviar. Esta mañana ningún de ellos pensaba en nada más que en llevarse una toalla, las super gafas de bucear, el mega bocata de Nutela que sus titos habían preparado para recuperar fuerzas y volver a la piscina… Aquí y ahora. Disfrutar del día… y mañana volverán a llenar la mochila de ilusiones renovadas. No se acordarán de las veces que no les salió, pero sí de lo que se divirtieron intentándolo… juntos.
Les escuchaba y escuchaba al niño que fui y que me niego a perder… aún tiene mucho que enseñarme y yo mucho que aprender.
Pienso que lo importante de la vida lo aprendemos de pequeños. El valor del momento, la felicidad de hacer lo que te hace feliz, el asombro por lo nuevo, la curiosidad infinita, la necesidad el tacto piel con piel con los que queremos… pero lo olvidamos cuando crecemos, cuando nos tropezamos, cuando nos hacen daño, cuando la vida nos da la vuelta y nos da miedo recuperarlo y tomar conciencia de lo que un día pudimos llegar a ser y no fuimos.
Nunca es tarde. Nada impide volverlo a intentar, siempre es buen momento. Solo hacer falta dar el paso, arriesgarse y alguien que te diga «intentarlo es divertido».
Ayer, hoy y mañana.
Y si hoy vas a llevar algo en tu mochila que sea lo que ayer te hizo feliz.
Sonríes
y haces el mundo girar
déjame sonar con mirarte
eres mirada de sonrisa
Sonrisa
déjame recorrerla
con la yema de mis dedos
besarlos después
quedarme mirándola
y pasa todo mientras nada pasa
No verla y poder sentirla
pensarla e imaginarla
enorme y perfecta
abandonarme a ella
vivirla y mirarla
mirarla y abrazarla
abrazarla y besarla
... Sonreírla
y pasa todo mientras pasa nada
Empezaré por el final Un extraño final feliz Con vuelta atrás Decidí morir fue egoista pensar que sólo tenía una vida me parecía tan corta para vivirla junto a ti
Cambié por amor cambié mis latidos por efímeras alas Hice un pacto de sangre mi vida a cambio de hacerte compañía ...un segundo cada día el resto de tu vida
Desciendo cuando el Sol se oculta cuando a oscuras Cierras los ojos para estar... estar Me acurruco tras de ti mi frio te calienta la piel
Mi alma conoce su lugar justo detrás de tu lunar suavemente te abrazo y siento de nuevo vida en mi en silencio te juro cuando la vida te traiga frío estaré junto a ti
Alargo el instante lo convierto en momento transformando la eternidad un segundo... un segundo breve, acelerado e intenso La única muerte es el tiempo que pasa hasta volver junto a ti
Llega el momento de volver me resisto A tenerte que olvidar pudiendo encontrarte para siempre ojalá mi historia no te provoque dolor no a ti, que entre tanta oscuridad la claridad siempre eres tú Morí voluntariamente lo hice por amor cambié todo por un segundo contigo cada día, eterno
Nunca sabré si me notas si me sientes si me respiras como yo te respiro a ti Vuelvo sin respuestas ansioso por volver al día siguiente
Volveré mañana pecado capital y te susurro amor, amor, amor... Estoy aquí aunque no me puedas ver
No sabía que los ángeles pueden llorar que lloraría al sentir tu cabeza en mi pecho dormida... Te acaricio el pelo te beso la frente un segundo... un segundo... Cuánta vida en un segundo? Cuánta muerte en tan poca vida? Sólo un segundo...
Tenerte y... no querer subir inventaré excusas para alargar el tiempo diré que tu cuerpo se cambió de sitio que abrazarlo me llena de despiste que cruzar las nubes me pierde y me hace ausente que tal vez el oficio de ángel no se hizo pensando en mi
No te prometo nada no te puedo pedir que vengas pero no se ha creado el día que no encuentre cómo venir sin preguntas, sin carga, sin pena te ofrezco volar volar hasta dónde te encuentres una historia hecha a medida sentido de muerte en vida
Hazme una señal si alguna noche me sientes como yo te siento a ti Sonríe como tú sabes busca mi pecho y acomódate en él dame tu mano cuando me des la espalda Maneras de morir
Maneras de vivir decidí hacerlo por segundos me daba miedo el final no poder volver atrás y lo cambié todo por la oportunidad de comenzar algo contigo todos los días tener contigo todos los días un nuevo final
Dulce y cálida siento tu piel te araño sentimientos intento para el tiempo fuerte e intenso para mañana arrancarme las alas dejarme caer descontar compases de espera sabiendo que si me quedo si me quedo... si me quedo... ... te perderé
Tras la vacuna y mientras esperaba los 10 minutos de rigor me he fijado en un hombre mayor que yo que, sentado y habiendo sido vacunado antes que yo, lloraba.
No he podido evitar saltarme la distancia de seguridad que marcaban las sillas y me he acercado a una silla de distancia…
-Señor, perdone… no he podido evitar verle llorar… puedo hacer algo por Usted?
Me ha mirado mientras se secaba los ojos…
-Joven, gracias… estoy bien. Pensaba en lo que hubiera dado porque mi mujer estuviera aquí ahora conmigo y el Covid no se la hubiera llevado, pienso en que yo podré volver a estar con nietos y ella no… pienso que por qué yo he tenido esta suerte y ella no
Me he sentado a su lado, acompañándolo porque no hacían falta palabras, ni las tenía ni nada de lo que hubiera podido decir hubiera cambiado nada de lo que me había dicho.
Solo me he sentado allí, a su lado. Para que supiera que no podía ni imaginar lo que había pasado ni podía sentir una milésima de todas las sensaciones que en aquel momento tenía.
Finalmente pasó el tiempo de espera, nos hemos levantado y he caminado detrás suyo. Por educación, por respeto y por agradecimiento.
Gracias por compartir conmigo esos instantes, por abrirse, por recordar ahora que parece que todos tenemos prisa por olvidar que el sacrifico ha sido y sigue siendo incalculable y que por encima de todas las restricciones están las personas que se han quedado atrás.
Ser capaces de no olvidar eso y de aprender algo de todo esto es el mejor de los homenajes posibles a todos los que hemos perdido a alguien durante la pandemia y a aquellos que siguen luchando por superar sus consecuencias.
Despertar… estrecharme a ti atarme a tus caderas con un lazo interminable euforia de sentir su tacto y el tuyo
Despertar… sentirme invencible, desnudo en cuerpo y alma pasar el lazo mil veces por cada de las miles de pecas de tu espalda sellarlo de labios
Despertar… aprenderte de memoria y escribir con detalle de ti imaginando lineas que con ojos cerrados puedo ver
Despertar… soñarte un mensaje que empiezo a ver susurro transformado en lenguaje imaginarte cuando lo leas
Despertar… angustiado porque no encuentro versos tantas cosas que decir apretar el lazo hasta dolerme y que mañana siga despertando besando pecas y fingiendo no levantarme para no sentirme vacío y llenarme de ti
Despertar… para atarme a tu vida llenarla de mi locura interminable mientras acaricias mi pecho soñar que lo tocaras como la primera vez aunque ya te lo sepas de memoria Decirte que cuando lo haces dejo de sentirme vacío y llenarme de ti
Debería comenzar dando las gracias a todos los que confiáis y habéis confiado en JOY pero eso es algo que no dejamos de hacer, conscientes de la responsabilidad que supone vuestra confianza y del enorme respeto que tenemos por nuestra profesión.
Siento en este aniversario la necesidad emocional de hablaros de Marta. Y como en el fondo JOY va de eso, de sentir, voy a hacerlo. Muchos asociáis mucho del trabajo a mi pero nada más lejos de la realidad. Así que dejarme que os cuente y confiese algo de esta historia…
Este proyecto nace de la casualidad de que alguien nos juntó en un grupo de trabajo de un máster y tal vez ese día el azar y el destino que estaban especialmente caprichosos dieron pie a una preciosa amistad y a una complicidad que pocas veces he tenido con nadie.
Siendo sincero no haría lo que hago si no fuera por Marta. Tenía la cabeza llena de sueños y deseos y no acababa de darles forma. Marta recogió esos sueños, los mezcló con los suyos y me puso alas, me demostró que si quería, si realmente quería podía ser… y lo hizo. Y sucedió. Podia decir cualquier barbaridad que ella me decía sí, hagámoslo, cómo lo harías?… y lo mejor es que me ayudaba a hacerlo realidad. Ahí está su magia.
Un proyecto como JOY no hubiera pasado la prueba del tiempo y de la pandemia sin ella. Imposible. Intuitiva, fiel, intensa, honesta, auténtica, sincera, cariñosa… un poquito pesada… siempre está ahí, reconduciendo, animando, empujando, dándome ese espacio que necesito para crear, para ser y sobre todo para crecer y volar.
En plena oleada cuando más cansado y frustrado estaba, cuando parecía que todo se guiraba y cerraban puertas hizo aquello que sólo un líder nato hace. Parar, pensar, apostar por los suyos, confiar, creer y abrazar. Lo hiciste conmigo, me ayudaste a reinventarme, a refundarnos y a recodar desde dónde empezó esta historia para tomar un nuevo y definitivo impulso.
A veces parece que no esté, entre su poco interés por ser foco de atención y mi tendencia al escenario sucede la injusticia de llevarme yo flores que no me corresponden y que se merece ella tanto sino más que yo. Es un lujo para mi compartir todo esto con una primerísima que sabe estar detrás para dejar que otros crezcan y que ademas disfruta con ello. Nadie hasta ella me había dado tanta libertad mental para trabajar, consciente de que así sacaba lo mejor de mi.
Pero todo esto no hace sino hacerla más grande. Hay que serlo para apostar por mi como socio en un proyecto tan especial como JOY.
Para algunos JOY es un trabajo, para nosotros es un regalo. Tú eres un regalo. Un espacio para crecer, reír, llorar, aprender y confiar. Sé que no hubiera nunca nacido JOY sin ti y por eso te estaré siempre agradecido. Te lo he dicho muchas veces y hoy quería hacerlo públicamente. Cuanta razón tenías cuando dijiste que buscábamos una profesión y JOY nos encontró a nosotros…
Me comprometí contigo a llevar esto hasta aquello que un día soñamos y sabes que me sobran locuras para seguir enJOYando contigo y seguir creciendo con este proyecto.
Hace un año publicamos un texto acerca del primer año de JOY. Hoy que hacemos 2 añitos necesito recuperarlo y dedicártelo Marta. Para ti. Gracias por estos dos años… me temo que tendrás que aguantarme muchos más.
El texto decía así…
El primer año de vida de JOY, como el de cualquier otro recién nacido es absolutamente apasionante y repleto de descubrimientos. Empieza a comunicarse, a relacionarse y torpemente a intentar controlar su cuerpo. Nosotros, como padres de la criatura, preocupados por dar nuestro nuestro apoyo y decididos a acompañarle en esta aventura que supone crecer.
Los primeros días fueron para los tres momentos extraños de incertidumbre, miedos y deseos de acelerar ese ansiado sueño cumplido. Se movía por instinto, siempre buscando la luz, llorando para nuestro desespero a menudo para recordarnos que tenía frío, hambre o calor y decidimos que preferíamos malcriarlo y cogerlo todo lo que pudiéramos en brazos, porque tenerlo así nos conectaba con él y con nuestros anhelos.
Poco después JOY empezó a sonreír y nosotros con él, cada mirada de curiosidad nos llevaba a un aprendizaje nuevo y nos enseñaba nuevas formas de ver e interpretar el mundo, el suyo y el nuestro. No tardo en girar su cabecita cuando escuchaba ruidos, en quedarse absorto ante el brillo de lo sucedía a su alrededor e intentaba balbucear. Cómo nos emocionábamos cada vez que hablábamos de ti… cómo nos hacías conectar con todo aquello que durante tanto tiempo habíamos imaginado y que ahora contigo cobraba sentido.
Un día vimos que ya sostenías tu cabecita, al poco se le iba un poco al lado, pero volvías a intentarlo mientras reías y reías… tenías ya tantas ganas de dar pasos que nunca se te pasaba por la cabeza que por tu edad no pudieras hacerlo.
Nosotros, todavía abrumados por la responsabilidad, te mirábamos orgullosos de esas ganas de comerte el mundo, de rebelarte contra las limitaciones propias de la edad, de no aceptar un no por respuesta y de devolver una sonrisa con una irrefrenable risa mientras nos mirabas intensamente. Nos veíamos reflejados en ti y nos sentíamos y sentimos felices de tenerte con nosotros.
Y así llegó el día que fue capaz de sentarse solo, de moverse a pesar de las dificultades y de hacerse entender cuando quería expresar sentimientos y emociones ante cualquiera que le muestre interés.
Finalmente JOY conseguiste ponerte en pie, agarrado de las manos de tus asombrados padres comenzabas a imitarnos, a decir tus primeras palabras y a coger por el camino todo lo que te llamaba la atención, siempre lleno de energía y de pasión por las personas que le rodean.
Y cuando parecía que el pequeño JOY iba a comenzar a correr llegó el virus, y como a todos los pequeños te tuvimos que cuidar y proteger en casa. Y tú nos enseñaste y recordaste que te sobra confianza, ilusión y pasión para esperar el momento, para seguir aprendiendo y desarrollándote para el momento en que el mundo esté preparado para ti… y cuando eso suceda estaremos a tu lado, como cada uno de tus primeros y apasionantes 365 días.
Hemos soñado, reído, llorado y sonreído contigo. Hemos visto crecer en ti alas y sobre todo hemos aprendido más de lo que nunca llegamos a imaginar cuando decidimos ir a por ti.
Eres todavía demasiado pequeño para entender qué significa este primer cumpleaños, pero un día te explicaremos cuánto de importante es y eres para nosotros y de lo maravilloso que es y eres a pesar de todas las dificultades… lo especial que eres y es poder celebrar tu existencia.
Así que muchas felicidades JOY!
Y gracias, gracias, gracias… GRACIAS de corazón a todos los que habéis conocido, interesado, jugado, acompañado, aprendido, experimentado, vivido y confiado en JOY. Todos sois parte de esta historia.
“Y la vida se pone de mi lado y con ella me empiezo a reír
Y ahora sueño que voy caminando por todas las cosas que faltan vivir y sentir”