Que siga la magia

En una playa perdida en mi ciudad resisto al calor y al frío, aquí dónde cada mañana despierta el día y se tiñe de sabor salado que dejan los recuerdos.

La arena se hace transparente, cierro los ojos y te veo a través de las primeras líneas de sol, te imagino caminando entre palabras que escribí entre la vigila y el sueño profundo, tu desnudez fue anfitriona para aquellas exactas que te llenaban de calidez. Te giras, me besas y te elevas hasta llegar a la orilla de la ría de mi niñez, caminas por ella mojando tu vestido en la marea que lentamente va subiendo. El agua pega el vestido a tu piel, el contraluz provoca mi traviesa imaginación, me miras, sonríes, te acercas y me besas mientras me susurras… hasta donde estas dispuesto a llegar?

Hasta dónde no queden velas que soplar, hasta negar el destino natural, hasta arder en el fuego por negarme a seguir las normas de lo lógico y del tiempo, hasta enseñarte las marcas que llevo de cada golpe de mar, hasta pedirte el favor de dejar que vaya antes que tú.

Antes de que te eche de menos, antes de se me acaben las ideas para hacerte cada noche un homenaje, antes de deje de pensar que es el último, antes que entienda de una puñetera vez que para todo hay un final, antes que la vida me enseñe que llegará el día que dejaré de estar presente, antes que me olvide que estoy hecho de más errores que proezas, antes que me intenten convencer de lo que no creo, antes que pierda la inocencia, antes que alguien me pregunte porque tu nombre siempre lo escribo en tinta de oro, antes que alguien escriba antes que yo que haría lo que fuera por estar en tu mundo…

Todo se resumen en este momento, atemporal, reservado para ti y para mi. Abrirás los ojos y te diré que me desperté, te vi, me llene de paisajes y relatos luminosos como tú, mezclé palabras e idiomas con nuestra saliva, me volví pasajero del sueño de tu almohada y de los anhelos que no te he confesado.

Luces apagadas y tus dedos y los míos cruzados. Aguanto la respiración me acomodo detrás y aún así no puedo dejarte de mirar.

Y que se nos haga tarde…

y que siga la magia…

Jorge Juan García India

Dulzura desobediente

Y si no…

Necesito planteármelo.

Tú no?

Sí. No.

Necesito que sin mirarme veas en mi…

Necesito que sientas cuando lo haces y saber si te hago sentir…

Necesito espacio para tantas tantas tantas ganas, para guardártelas junto a los abrazos y mimos prometidos…

Necesito dejarme llevar por tus notas y tu tempo, creerme que es tan real como imposible esconderlo…

Necesito saber si a ratitos me extrañas e imagines que soy. Si puedes. Si lo sientes…

Necesito saber a qué huelo cuando te imagino junto a mi…

Necesito que eso que imaginas de mí sea tan intenso que un día lo puedas tocar. Porque eso que imaginas está en mi, esperando el momento de ser y ser para ti. Lo deseas? Lo deseas tanto como yo?

Necesito que imagines piel con piel, que sueñes el calor y te estremezcas buscando cobijo…

Necesito que sientas que te pierdes, que vamos demasiado deprisa, que podríamos estrellarnos, que tires de ese freno hasta casi enloquecer y conseguir parar, parar y pienses… y si no… 

Necesito subir a lo más alto, morderme y sangrar mis labios de ilusiones y gritar que hay sentimientos más grandes que la distancia entre ciudades…

Necesito que te sientas imperfecta para que te muestres tan vulnerablemente encantadora…

Necesito que sonrías y me dejes sin oxigeno cuando me dices… cielo…

Necesito que creas en el momento, que me pienses y me mientas para decirme que despiertas con mi nombre en tu cabeza…

Necesito que sin tocar mi cuerpo te creas que nos pertenece a los dos….

Necesito que no se acaben las preguntas, que sobre la razón y la ropa…

Necesito que sientas el impulso cuando no me atreva a más…

Y yo a cambio te escribiré… tan posible como impredecible e incierto encadenado a emociones que intento atar a palabras que deseo que leas, que necesito que leas y te hablen de mi…

Las palabras son mías… el sentimiento quiere ser tuyo.

Jorge Juan García Insua

La margarita no es una flor

Me quedo porque todavía me despierto pensando que sí. Es tan fácil caminar sabiendo que me acompañarás, como si mi voluntad saliera de algún sitio dentro de ti.

Me marcharé cuando no me conozca buscando momentos para ser sincero, cuando ya no sea suficiente cogerte la mano, cuando no recuerde su tacto, cuando sienta que no me sueñas, que no tengo sitio en tu vida, que este este es forzado y cuando no me excite un sencillo beso.

Forever. Mi piel te memoriza, tus huellas me delatan. Contigo voy y si no es suficiente vengo. Porque no me pides ser perfecto, porque sin buscarte me encuentras. 

Me iré cuando esté tan agotado que no sepa encontrar la forma de volver, cuando me duela echar de menos to sonrisa, tu mirada y tu voz. Cuando me mate tener fingir.

Enraizaré a tu lado. Me inspiras. Mi vida cambió lentamente para volver a sonreír y no desesperar porque alguien me diga que no.

Me rendiré cuando me de por saltar de un puente, cuando me descubra buscando razones, cuando las ganas se oculten tras vaciados lo siento’s. Cuando me mate tener que fingir. Cuando no me extrañes y yo todavía te extrañe a ti.

Aquí porque pudiendo no deseo irme lejos tanto como pueda si no es para acercarme a ti. Porque si quisiera desaparecer te dejaría coordenadas en la pared, tan clarito porque si no me encuentras lloraré. Por no decirlo, por negármelo, por no escuchártelo.

Me terminaré. No que quedará valor para saltar de tu mano, para intentar robar un segundo de tus labios. Fin cuando no sienta fuerzas para volar, cuando ya no sepa curarme las alas rotas y ese angel que una madrugada soñé ser ya no pueda recodar la última vez que te abrazó y haya olvidado el olor de tu cama.

Firme para ti porque me lo merezco, porque me siento bonito en tus manos. Porque haces más grandes mi sueños, porque amarte hace real el mundo que un día tras otro he soñado. Creí que le estaba dando forma y llegaste tú para modelarlo.

Me consumiría olvidando lo que fuimos una vez y me faltarían fuerzas para seguir corriendo, no las encontraría, no sabría si hay meta o si alguien me espera allí.

Estoy porque antes de verte por fuera te he visto por dentro y caí rendido. Y así sigo porque soy de esos raros que morirían por vivir sintiendo así.

Seguiría si confiara en que tal vez me buscarías, no perderías la esperanza y romperías tú las lanzas. Me recordarías que nos unen las líneas de nuestras manos y me susurrarías un quiero verte.

Despareceré. Mentiré y diré que no pensaré ni sentiré. Daré pena como un Príncipe de saldo que sabe que no tiene armas para dejarlo todo atrás. Sin culpa. Sin rencor. Desapareceré de todo lo que hemos vivido…  fotografías que el tiempo envolverá en blanco y negro.

Será el momento de no volver y entender que que no tengo el derecho a echarte de menos porque nunca te he tenido ni he sido de más. De vaciar la maleta. De alejarme como el aire. De buscarme. Perderme. De abrazar el insomnio. De salir a caminar solo, con la garganta en un nudo y sabiendo que todo queda aquí, que si algo de lo que siento no lo pronuncié queda escrito y fue como aquí es.

Jorge Juan García Insua

Black Velvet

Hubo una noche que sin quererlo nos vimos sin vernos y nos vamos descubriendo los pecados entre el cuidado, la sorpresa, la sonrisa con risa, la curiosidad y las ganas de dejarnos llevar.

No sé si con los años he aprendido a confiar pero si me he de equivocar que sea aprendiendo a ser vulnerable junto a ti, pidiéndote la mano cada vez que me por tropezar. A la mierda si pongo el cartel de cerrado por descanso. Potsdata: lo hice para saber de ti. Mentira. La verdad es que quería que supieras que pensaba en ti. Bonito.

Cuando el día se vuelve cansancio, la luz baja su intensidad y la mente desconecta te imagino aquí a mi lado y pienso en cómo llamar tu atención. Cuando la distancia no es capaz de convencerme que no es cierto, que no es porque hace tanto tiempo que empezaba a pensar que escribía para soltar y olvidar.

Cómo no quererlo y pretender no querer. Cómo negarse a vivir de recuerdos cuando sumas uno por cada momento y todos juntos hace que se me olvide olvidar.

Cómo negar que cada despedida de madrugada es el deseo de soñarte para que se acerque el día de volverte a ver.

Será que se trata de eso y la vida no vive ni mata. La vida es vida si tiene momentos para vivirlos junto a ti.

Jorge Juan García Insua

Y si también eso es amor?

Ha entrado con prisa y evitando mirarme a los ojos. Notaba como me evitaba y no he querido forzar la situación. Aunque nos separaba la distancia entre los sillones podía notar su ansiedad. Temblaba.

Le he propuesto presentarme yo y dejar así que ambos fuéramos entrando en sesión y a pesar de no haber recibido respuesta he comenzado a explicarle quién soy y qué puede aportarle este espacio.

Tras esos breves minutos me he quedado mirándola. Seguía sentada, emocionada, con los ojos llorosos ha cogido aire y entrecortada ha empezado a hablar.

«Yo soy esa Jorge. Esa que es rompe matrimonios, esa a la que criticarían y destrozarían con insultos y comentarios si supieran que estoy casada pero que hace mucho que no siento nada por él y sí estoy enamorada de otro. Otro que también está casado. Otro con el que probablemente no me pueda permitir estar, nunca, nunca… salvo unas pocas horas cuando se alinean los planetas. Nunca es suficiente.“

Las lágrimas han impedido que siguiera y el silencio le ha permitido recuperarse y coger aire de nuevo. Y ha seguido…

“No sé para qué vengo, para soltar supongo, no sé qué pero necesito hablar y que me escuchen. Hay días que lo veo, que puedo estar con él y me mata el saber que no puedo pasar una noche con él, que tal vez nunca pueda hacerlo. Ni puedo yo ni puede él. No podemos permitirnos separarnos o divorciarnos… yo no podría, no podría pagarlo y él, bueno él tampoco. Así que me resigné a saber que está ahí, que lo siento mío pero que solo puedo tenerlo a ratos, a escondidas… No sabes las veces que deseo poder pasear con él, que me vieran, hacer algo tan sencillo como ir de la mano sin llevar escrito en la frente que soy la otra, la puta… si supieran cómo te mata amar a escondidas, qué fácil es el adjetivo, el decir sin saber, sin sentir. Me culpo, siempre, a todas horas. No por ser la otra, no. Me culpo por no tener el valor, por ser tan cocarte, por perderme la vida así y por auto convencerme cada día que será así. Ni a él se lo digo. De gilipollas verdad?”

De nuevo silencio. Un minutos, dos, tres… de nuevo coge aire. Y ha seguido…

“Y sé que me esto no es vida. Lo sé, ni para mi ni para él… ni para su mujer ni mi maridos, nuestros hijos… pero no puedo permitirme otra cosa. Me condeno a la clandestinidad. Sabes, me da vergüenza decirlo pero alguna vez he deseado que se muriera mi marido… soy lo peor verdad? Así podría pedirle que dejara a su mujer… y soy tan mala persona que he deseado que ella lo dejara, que nos abriera las puertas…”

Llora y de nuevo el silencio…

“Cómo de retorcida tiene que ser una persona para desear esto Jorge, cómo? Igual no es un psicólogo lo que necesito, deberían encerrarme, aislarme… porque te juro que hago esto y soporto esto por amor. Lo único que tengo claro es que lo quiero Jorge, lo quiero. Y quererlo así y que me quiera así… pensaba que podría, que él podría, que sería fácil… me equivoqué, hay noches que desearía poder escribirle, desearle las buenas noches, abrazarme a él… y el no poder, el miedo me llena de ideas que… joder, la de locuras que he estado a punto de hacer. Y sé que él también, lo sé…”

Y de nuevo un largo silencio.

Siempre he dicho que es rara la terapia donde no aparece el amor, pero pocas veces aparece en la sesión de una forma tan descarnada, intensa y dolorosa. Qué difícil no poder vivir lo que sientes, expresarlo, enseñarlo… y qué fácil como dice ella juzgar sin sentir ni saber. Cómo renunciar sin consumirnos por dentro?

Es de las pocas veces que me encuentro con una persona que me pide que la ayude a no cambiar, a soportar, a resistir, a seguir queriendo de la misma forma que la está consumiendo. Sólo eso.Eso me ha pedido. No he sabido responder. No recuerdo haber tenido antes la sensación que he tenido hoy en sesión. He asentido en silencio y la sesión ha seguido su curso.

No es la primera vez que alguien quiere gestionar una infidelidad en un proceso, sí es la primera vez que me piden acompañar a no olvidarla ni cambiarla jamás.

Cuando se ha marchado y repasaba notas he apuntado una frase que leí no se donde ni a quien corresponde… “para creerse infiel es necesario creerse amado”.

Jorge J. García Insua

Sangre roja mirada azul

Siento que un día dudaste de si era yo y yo en cambio siempre ha sabido que eras tú. Recuerdo la primera vez que te pedí un beso y llevo grabados los siguientes. Qué selectiva es la memoria cuando observas salir el Sol.

Aquella noche hubiera deseado que cayeras en mis brazos sólo para ser yo quien muriera entre los tuyos. Sólo para comprobar si la muerte puede hacer desaparecer la increíble sensación de estar vivo entre ellos.

Y si sucede ojalá en otra vida siga siendo yo y tú sigas siendo tú. Ojalá tal vez podamos seguir donde nos quedamos o sencillamente perdonarme que no supe hacerlo mejor, que lo mejor de mí todavía se quedó por dar, en algún paso del camino entre un primer beso y un recuerdo que nos acompañará por siempre.

Y si las teorías son ciertas y aún perdiendo no dejo de soñarte cada noche?

Supongo que solo me queda un lo siento. Siento no saber más para expresar todo lo que siento por ti. Siento lo que siento y sé que lo siento por ti. Siento darme cuenta tarde que no supe decirte que no quería estar, quería ser y sentía que era y sería contigo.

Me gustaría ser caro, carísimo. No por mi precio, sería absurdo. Sólo para que alguien una noche abrace y me diga que sentirme no tiene precio. Seguiré soñando que te tumbas a mi vera… soñando que me quieres contigo como te que quiero conmigo.

Me confieso no saber que tienes fantasías conmigo. Culpable de no saber dejar de tenerlas contigo.

Confieso que el día que te dije sí, un millón de veces contigo sí sería suficiente. Malditas matemáticas. Me traicionaron los números. Debería hacerte confesado que todos los contigo llevan un Te Quiero en su interior.

Más para sentir. Lo siento. Siento a Neruda y su “siento que he vivido” y que lo he hecho contigo.

Todos tenemos a alguien con quien hemos sentido por primera vez. Yo fui contigo. Tú fuiste con quien…

Eres la canción que cada vez que escuche me hará sentirme feliz. Temblaré moviéndome torpemente, girando sobre mí buscando tus manos e imaginando tu sonrisa cada vez que el payaso salía de mí. No lo verás pero seguirá ahí para ti.

Quién me lo iba a decir, empeñado en cambiar el mundo y llegaste tú para cambiarme a mi. Quise mirar el mundo a través de tus ojos y me cegué.

Y sabes? No le arrepiento. De nada. Llegaste para hacerme soñar que era especial en la vida de alguien. No importa si ha sido por unas horas, unos días, unas semanas o unos meses. Es el regalo de haberte conocido.

Mi pena no haber sido suficiente para saber cubrir tus heridas, sólo supe quererte mucho. Cerraré los ojos y te seguiré besando. No me enamoré de lo que me dejaste conocer de ti, fue de lo que me hiciste sentir.

Y aún siendo imaginarios en cada beso me siento contigo porque en tus ojos me reflejo de sangre roja y de mirada azul. 

Tal vez sea que por más Jordi que lleve mi carnet me siento más cercano al dragón, por eso mis padres me pusieron Jorge. Soy ese “bicho” tan grande de alas rotas, temeroso del caballero que blande de la espada y enamorado de la princesa que cree proteger. Qué ironía… La leyenda dirá que de mi sangre nacerán rosas y que será símbolo del amor del caballero por la persona que yo amo. Nadie explicará ni entenderá que me sacrifiqué, que nunca creí que el amor sepa de imposibles, que me abandoné a la espada para que eternamente un día al año cada año en cada flor roja te reflejes tú.

Jorge Juan García Insua

El título lo pones tú

Te invito a una fiesta. No te voy a decir quienes serán los invitados, sólo que seré yo el último en irse a dormir y si vienes tú no invitaré a nadie más. 

He diseñado la invitación. Personalizada para ti. Tiene el dibujo que dejan mis dedos en el aire cuando te recuerdan y esa sensación de querer saber más. Tan grande como curiosa no tiene fecha ni hora y se muere de ganas de sin saber o sabiendo lo que sabes digas que sí. A todo que sí.

Te invito a desnudarte y acercarte a mí. Dejar de pensar y llenarte al sentir. Romanticismo desbocado para taparte y abrigarte con el desconocido que se esconde en mi y despertar sabiendo que huelo a ti y que te olerás en mi… Qué bonito el silencio roto por respiraciones…

Y entre respiraciones sólo me saldrá decirte que sí, a todo que sí.

Te invito a mirarme cuando quieras repetir. Desnudar mis ojos y retar a lo que tenga que venir. A pensar que no has rentabilizado el vestido, a buscarlo e intentar recordar si te lo quitaste, te lo quité o se dejó ir. Se abandonó como yo me abandono a ti. A sonreír cuando te diga que le susurré si le apetecía y me dijo que no quería saberlo todo, que fuera lo que fuera me diría que Sí.

Te invito a descubrir que allá donde tu cuerpo descansa las sábanas se llenan de purpurina, eres la vida a la que no quieres soltar la mano. Invitada estás a convencerme de no buscar mi cabeza, esa que perdí por ti. No la necesito ni para respirar. Tal vez de madrugada quieras bailar encima de mi… kizomba con aroma a bocas juntas. Ojos cerrados, un colchón y calor.

Si la aceptas soñaré que hoy no saldrá el Sol, que entre mis brazos duermes feliz, que a pesar de las miles de velas que encendí bajo las mantas de vaca la Luz sale de tu piel, que así sois las estrellas, astronomía natural recorriendo con las manos calientes y mi alma prendida. Verborrearé y repetiré que no me importa nada, nada que no sea abrir los ojos y a mi lado estés tú.

Todo por Sí. Por ti a todo que Sí.

Te invito a despeinarte conmigo en un mundo de 1,90×2 a años luz del universo que se olvida de nosotros. Un mundo de amor para gigantes. Sábanas de mariposas para un tiempo de alas que se alimentan de uno y otro despertar. Una vida para dejarme conocer, para descubrir tu dimensión y buscar hadas en tu piel… todo a cambio de un Sí. Un Sí que despeje las dudas que me quedan, que me abrace y me reconforte cuando pienso que me queda mucho para saber cómo amarte suficiente.

Te invito de dejar de correr por los demás, a parar un instante y ver quien corre por ti. A parar y ver cómo mi tristeza se alegra de sentirte cerca. A escuchar mi silencio sonreir, dejar la razón y dejarte llevar por el corazón a ninguna parte, a ninguna dirección, a ninguna ciudad. No necesitas mapas en este colchón ni mirar para verme y sentir como pronuncio con la mirada que muero de ganas de volver a verte.

Yo rezaré para que ese camino se cruce con este mundo ensabanado, ese del que eres patrimonio y especie en extinción. No esperes más de lo que ves, impaciente y vacío por instantes en que lo doy todo de una vez, que no quiero dejar nada para mañana y me retro alimento a base de imaginar que el sin sentido y el sentimiento abrazaron tus miedos y los míos… al menos una vez. Sí?

Hace tiempo que a todo momento gritaría Sí. No somos eso? Momentos. Sís. Sí a todo lo que ves y a lo que cierras los ojos para no ver. Sí a todo… que se enteren todos los mundos antes de que pase esta vida a la velocidad de un segundo. Cada segundo un millón de Sí.

Y si pasa dolerá.

Como duelen los sueños que no perseguimos, que no reconocemos y acaban despertando. Eso no. No puedo, no quiero, no deseo, no podría, no lo diría. Ante de que eso suceda te digo que Sí. Sí a las ganas. Siempre Sí.

Sólo sabría decirte que Sí. Una noche soñé que moría sin ir a por todo y desperté llorando no haber ido por ti. Sabías que la memoria está en la piel? Pregúntale a la mía. Le sobran las ganas de intentar e intentar.

Si vienes deja el fuego encendido. Caliente yo. Contigo. Si entro es que todo no está perdido. Contigo hay motivo. Contigo me siento vivo. te pienso y mi inventa escenas donde nos perdemos y no nos dejamos de encontrar. Mi mundo en cuatro tiempos y no dejamos de… bailar, bailar, bailar…

Haz silenciar mi cerebro y que se desborden las emociones que un día me llenaron de ti. Invítame a admirarte y ponerme de rodillas mandando a la porra todo lo que la vida hace complicado. Eres un millón de puntos de encuentro entre tu cuerpo y mi sed. Beberte es respirar.

A todo que Sí y el resto de mis días pensaré en ti antes de ir a dormir. Te he invito a dormir conmigo. Cerrar los ojos y soñarme casi transparente, acariciándome el cabello mientras yo pienso en cómo tu ausencia me asusta y solo cuando estás dejo de tener miedo. Todo por un Sí.

Te invito a quitarme las ganas de pensar que pueda llegar a querer a alguien más. Invitada estás. A quedarte, a acurrucarte otra vez en mi pecho, a veces de acero, rearmado y a prueba de balas y otras de arena remojada con olor a papel transparente, a darte la vuelta y ofrecerme la espalda, a dejar que me esconda en ella y me convierta en una sombra invisible que solo sabe darte calor. A marcharte y salir sabiendo que no dejaré de mirarte, así como sabes que no sé hacerlo de otra manera, parado sintiendo que empieza mi calvario, ojos cerrados para no ver demasiado, deseo silencio de que te des la vuelta, te lo pienses y quieras deslizar tus dedos por mi mejilla y llevarte a los labios lo que quede de mi, que nunca será demasiado porque nadie se vacía dos veces en cada vida. Hagas lo que hagas este será para ti tu sitio.

Te invito a no quererme para ti pero quererme contigo. Una invitación a hacer que merezca la pena y a todo que Sí. A besarme y dejar de leerme.

Hazlo y diré a todo que Sí. Sin pretender ser consecuente ni con dos dedos de frente quiero que entre todas tus opciones me elijas a mi, para todo a mi. A escuchar cómo cuentas nuestra historia. Mis votos dicen Sí. A ti. A todo que Sí.

Invitada estás…

Jorge Juan García Insua

La primera vez

Hoy ha sido su primera sesión. Antes por primera vez y alguna razón supo de mi. Antes hubo el primer paso.

Alguien a quien quiero mucho ha tenido su primera entrevista para un trabajo que la ilusiona mientras alguien tenía su primera entrevista conmigo. Y yo con ella.

Comía y alguien me ha escrito un WhatsApp… “me ha dicho que sí” y durante esta tarde se han dado el primer beso.

En una cafetería me ha servido un café, alguien que a todas luces era su primer día… y diría que su primer empleo y su primer café…

Mientras escribo esto alguien me dice que me ha leído por primera vez y que ha llegado a la conclusión que la primera vez que la hicieron daño fue culpa de otro, la segunda sólo suya.

Hoy le he dicho a alguien que siempre que te veo me vuelves a gustar como la primera vez.

Cada vez que tengo un niño en sesión alucino con sus ganas de hacer algo por primera vez, la fuerza de su imaginación, la excitación y las ganas de que llegue al día.

Muchos adultos llegan a terapia por miedo a la primera vez… en algunas ocasiones porque han dejado pasar la oportunidad de demasiadas primeras veces.

Mañana veré a alguien por última vez y sé que recordaremos cómo fue la primera. Por primera vez no podré contenerme delante suyo.

Un día conocemos a alguien que nos hace sentir que no sabíamos nada y que aquella primera vez tal vez no fue la primera.

Así que esto va de eso… de primeras veces. 

Todos hemos escuchado eso “la primera vez nunca se olvida” y al mismo tiempo tiene algo de magia. Tal vez sea porque mientras somos pequeños nos mueve la inseguridad, la lógica falta de experiencia, la inconsciencia, la curiosidad… y cuando crecemos el miedo, el recuerdo de errores, el peso de la mochila, estereotipos, creencias, la dichosa zona de confort…

Puedes recordar tu primera vez? Cuando fue la última vez que hiciste algo por primera vez?Qué emoción asocias a ella? Ahí tienes el para qué.

Todos los días suceden primeras veces. A nosotros y a quienes nos cruzamos pero poco nos paramos a disfrutar de ellas, a saborearlas, pensar o aprender de ellas. Vamos perdiendo el poder de ponerlas en valor y coger perspectiva, de hacerlas eternas.

Cada primera vez nos abre una puerta, nos enseña algo y decidimos si queremos que haya una segunda o si la cerramos. Aunque repitas nada será igual. Puede ser que sea mejor pero no tendrá ese aroma de la primera vez.

La primera vez que he compartido que el título sería “La primera vez” me han dicho que todos pensarían que esto va de sexo. Si han llegado a leer hasta aquí por primera vez muchos se habrán defraudado de leerme.

Otros muchos pensarán que esto sólo es fruto del exceso del café o que es lo más parecido a una paja mental, y lo cierto es que sólo quería escribir algo que comenzaba así…

…Deseo que todas las primeras veces que le quedan a mi vida sean contigo…

… porque todas tus primeras veces son para siempre.

Jorge Juan García Insua

Un guante para un gusano

En el mundo existen personas emocionalmente intensas. Este fin de semana me han dicho que yo lo soy. Reconozco que no es una novedad, no es la primera vez que me lo dicen ni que yo lo digo. Pero esta vez ha sido distinto.

Tal vez porque quien lo escucha es distinto, porque estoy en un momento distinto o porque quién me lo ha dicho tiene el «poder» de hacérmelo retumbar y remover. Me ha tirado un guante y claro, yo lo he recogido.

«Lo que sucede Jorge es que tú eres intenso para todo. Si lo ves claro, si lo sientes como tú dices te vuelcas y vas hacia ello pase lo que pase. Si lo sientes no tienes medida. Arrastras y podrías estar así toda la vida si te mantienes motivado y sientes que eso es lo que quieres… y que te quieren. Pero ayyyyy si no es así…

Si no es así y te vacías y sientes que ya no te queda nada, que lo has dado todo, si crees que ese ya no es tu sitio, que no tienes nada que dar o peor… que no lo darás bien…o que no te lo dan bien. Lo niegas, te lo niegas y es natural que sea así. Dejarás de sentirte libre para ser, ofrecerte, crecer y probar y sentirás la necesidad de convertirte en otra cosa… en eso que tantas veces hablas cuando escribes, en mariposa. Y entonces ese tío super volcado se vuelve gusano por necesidad. Se convierte en lo más práctico que te puedas encontrar, hasta distante puedes parece si no se te conoce.

Capaz de dar un paso atrás o lado, desaparecer, reconocerse, reinventarse… porque ese gusano para salir de donde se ha metido necesita volver a soñar, a enamorarte de algo, de alguien y volver a ir a por todas. Eres un romántico empedernido (y muy piscis) como también dices, para lo bueno y para lo malo. Puedes estar así el tiempo que consideres, sin querer dar un paso en falso. Esperas el momento, tu momento. Y cuando sientes que es, que ese y lo sabes sin dudas, te muestras tal cual eres. Dispuesto a dar, a querer y dejarse querer. Y cuando quieres solo sabes querer… como dices tú… bonito. Sin fisuras. Llevas la fidelidad y el compromiso grabado a piel, ese que has visto en lo que antes que tú te lo enseñaron y veneras en tu padre, en tu tío como he leído o en aquellas personas anónimas para todos menos para ti y que te inspiran. Sobre las que tanto escribes. Te ves a través de ellas.

Tan prudente como explorador, imaginativo, emocional, confiable, sensitivo, dulce, empático, compasivo, amable, débil por fuera y tan tan tan fuerte por dentro… pero al mismo tiempo tienes un lado misterioso, miedoso, tímido, cambiante, introvertido, rebelde, disperso y que necesita a ratitos meterse en su mundo interior… que se sigue callando demasiadas cosas. Menos. Cierto, muchas menos. Ya no por miedo, o al menos cada vez menos porque son muchos menos tus miedos, sino porque necesitas sentirte y entenderte antes de expresarlas y dar un paso. Cada vez más conocedor de su equilibrio, de la importancia de tus pasos y de qué quieres ver reflejado en ti mismo. En lo bueno y en lo malo.

Tal vez te cansaste de ser gusano y quieres ser feliz con la mariposa que ahora eres. Por cierto, ya sabes qué tipo de mariposa quieres ser y con quién quieres ser?

Y ahora si te atreves lo publicas»

Lógicamente sabías que lo haría. No me atrevo a opinar. También me has dicho que a menudo personas así son difíciles de entender para muchas otras personas.

Tal vez sea otra razón de peso para publicarlo… de mariposa a mariposa.

Jorge Juan García Insua

Por eso de internet

Hoy no tenía previsto hacer ninguna sesión pero me ha llamado pidiéndome cita y no ha sido como muchas otras llamadas. Tal vez era la mezcla del tono de su voz, su educación, la decisión con la que me hablaba y sobre todo una última frase… “he perdido todo lo que podía perder en esta vida y no quiero irme triste de ella”.

Ha entrado tímida en la consulta y al acompañarla a la sala se ha fijado en una foto donde estoy con mis hijos y un paje real que adorna la mesita de la recepción. La ha cogido, me ha mirado y “sabes que éste tiene tu mirada? Dulce y pícara”. Si empezamos sacándome los colores no acabaremos bien – le he dicho. Y con la misma complicidad le he mostrado dónde podía sentarse.

Al sentarse y mirarla he notado vidriosos sus ojos. Le he acercado la caja de pañuelos y le he pedido permiso para presentarme, explicarle quién soy y cómo trabajo. Al finalizar me ha dicho que me había conocido por una vecina a quien le he preguntado si conocía algún psicólogo de la zona y le había hablado de mi, que no me conoce pero que me seguía “por eso de internet” y que aunque tenía cierto miedo porque nunca había ido a uno y más miedo de pensar que estaría loca le había convencido la conversación que habíamos tenido, que había sido muy amable y le había parecido buena persona.

Le he pedido permiso para grabar el audio de la sesión y le he preguntado en qué podía ayudarla.

– Tengo 82 años y empiezo el año sin nada. Sin nada porque durante el año pasado perdí todo lo que podía perder. Yo también estoy perdida, muy perdida. El 25 enterré a mi hermano, tenía 5 años menos que yo y no queda nadie más. Ha sido un año muy malo Jorge. He enterrado a 5 pero mi hermano era lo que más quería en este mundo. Nadie me comprendía como él, me prometió que no se iría antes que yo… pero no pudo cumplir su palabra. Un cáncer. No le dieron ni tratamiento, supongo que no compensa cuando eres tan mayor, pa’ qué… y él de lo bueno que era no se quejó. He rezado tanto para que se quedase… para que se me llevara a mi primero…

Después de Reyes murío una amiga, la última que me quedaba. Se fue sin que nadie se diera cuenta, así de sopetón… Dos primos, una sobrina a que quería con locura, mi cuñada… y al final mi hermano. 

¿Sabes qué sucedió? En el sanatorio solo estaba yo y algunos vecinos, que ni conocía Jorge. Solo yo de todos los que éramos. El virus se llevó muchos por delante, quedamos los más viejos… no sé pa’ qué? Por qué no se nos llevó a nosotros? Ya lo teníamos todo hecho, pero no a ellos. Estaba allí delante del cuerpo y me sentí sola, pero sola de verdad Jorge. Nadie me llamará ahora, él ya no puede. Lo hacía cada mañana. Debían faltar ángeles por Navidad y se lo llevó… Creo que nunca había sentido tanta tristeza, Dios sabe lo que he llorado este año pero esto… pa’ qué tanto llorar. ¿De qué me ha servido Jorge?

Y pensarás que estoy loca pero ahora pienso en el que pudo ser mi marido. No lo fue, no quise. El siempre siguió enamorado de mí pero siempre me dio miedo, pensé que no lo haría feliz. No quise saber nadie más de nadie, él tampoco. Cuánto lo echo de menos… se fue ya hace 10 años. Nadie me ha querido como él, pero no era fácil o lo hicimos muy dífícil.

He ido a la doctora y quería darme pastillas… porque a mi edad… ya sólo pastillas. No quiero pastillas pero no sé que hacer Jorge… qué hago yo ahora? Para qué sirvo? Yo no sé estar triste.

(Llanto)

No lo entiendo, no entiendo verme así y no sé hacer otra cosa que sentirme triste, ya he estado así mucho y no quiero estar así, no quiero morirme así. No quiero vivir estando muerta y tal vez tú puedas ayudarme.

No quiero morir respondiendo a todos que estoy bien… hace tanto que deje de estarlo…

(Llanto)

(Silencio)

He empezado el año respirando hondo y callando mis pensamientos. Tras despedirla pensaba en cómo de difícil es encontrar nuestro sitio, nadie nos lo explica, venimos sin manual y a menudo en lugar de parar y buscarlo decidimos seguir corriendo.

Demasiadas perdidas y demasiada resistencia a sentirlas en una vida. La tristeza es muy puñetera y tiene mala leche. A menudo se empeña en mostrarnos lo que deseamos y no podemos o no sabemos tener… aquello que en realidad más amamos aunque sepamos que lo hemos perdido.

Es la emoción más importante del alma y la que más nos cuesta aceptar. La vemos como algo negativo y desolador pero es tan incapacitante como motivadora. Nos arrastra hasta tocar fondo y desde ese suelo nos ayuda a echar raíces y mirar hacia arriba.

No podemos impedir sentirnos tristes y se vuelve dañina cuando la negamos, cuando nos auto convencemos que hemos de ser fuertes, que no nos vean llorar o que podemos con todo. Con todo sí solo que a veces no con todo al mismo tiempo, estemos o no tristes.

Qué cosas tiene la vida que ha hecho que precisamente ella fuera la primera persona en entrar este año en mi consulta. Un día que no iba a pasar consulta. Ha mirado hacia dentro ella y me ha llevado a mirar hacia dentro yo.

He conocido jóvenes cansados de la vida y mayores que se merecen dos de regalo para poder vivirlas. Tengo la de sensación que el año me ha puesto una de estas personas delante… llena de luces, sombras y la valentía de querer explorarlas y compartirlas conmigo.

“Las personas ricas en lágrimas son buenas. Apartaos de todo aquel que tenga seco el corazón y secos los ojos” — J. Wolfgang von Goethe

Jorge Juan García Insua

Un t’estimo para cada vez que lo sientas

Mi deseo… un t’estimo.

Te deseo un año lleno de te quiero. T’estimo. I love you. Je t’aime…. pon tú el idioma. Yo, el sentimiento.

Uno para cada vez que me lo han dicho este año. Uno para cada vez que lo he dicho yo. Siempre verdadero, desde dentro. Uno para cada que vez que lo he necesitado y ha aparecido. Para las veces que lo he echado de menos y he deseado escucharlo. Uno por las veces que no llegó, otro para dejar ir lo que una vez fue.

Uno para las veces que me lo he imaginado, que me han llenado sueños y algún que otro delirio romántico. Pronunciados por la almohada y que resuenan entre sábanas y café. Uno para los que llenan presente y saben a futuro, otro para los que sólo podemos ya recordar, son memoria y parte del pasado. Uno para los loveyou que son no aunque deseas con el alma que se vuelvan sí.

Uno para cuando se enmascaran en carantoñas y largos abrazos. Uno de esos que se susurran y te llegan al alma, la elevan y sube sube sube… Uno suave, lento, seguido de otro y que no se acaban y siguen pronunciándose cuando ya no te queda aire y por la boca sólo sale sentimiento.

Sentimiento de beso y t’estimo. Existe otra forma de besar? D’estimar?

Uno para comenzar el día. Aún con la voz rota, desnuda como la piel y perdida entre las primeras miradas. A ciegas y a media luz. No sientes tu cuerpo pero te siento y te deseo. A ti. Te quiero. Te quiero y lo repito mientras te recorro. No para que quieras, para que sepas que t’estimo.

Uno para dormir. Para no quedarte con las ganas. Uno de esos que te invitan a seguir soñando, te atan al momento, se convierten en paz, descanso, deseo y pasión. Esos que te llenan y dejan sin aliento. Te has dado cuenta de cómo respirar después de pronunciarlo? Mmmmmmm.

Uno por cada miedo que lo acompaña. A decirlo, a no recibirlo, a no sentirlo, a que no sepas que te lo digo, pienso y siento, a que sea el último… Uno para perderse y encontrarse, para unir la distancia, para llorar y no echar de menos lo que pudo haber sido.

Uno por cada vez que te lo hubiera dicho aún sin saber por qué, sencillamente porque me ardía el alma de contenerlo y pensé que no debía, que sería repetitivo o incómodo. Qué cruel… cómo algo tan bonito puede llenarnos de dudas. Hace frío cuando no lo expresas. Qué absurdo… si no vas con todo para qué vas?

Te quiero, porque uno nunca sabe suficiente pero siempre siente necesario. Porque todos se dicen por algo y si no se dicen, también. Te deseo un año lleno, te lo dejo aquí por si lo necesitas y quieres llenarte de él… y de mí.

Uno para saber con quién puedo desnudarme más allá de la ropa. Uno que me ate a dónde quiero quedarme o uno para enseñarme que debo desaparecer. Qué bonita te ves bajo un te quiero. Qué bonita la sonrisa de un t’estimo.

Bésame con un te quiero sincero. Me gustaría saborearlo mientras despido el año y empezar otro con sabor a no te necesito para nada pero te quiero para todo… susurrado a voz bajita y latidos altos. No deseo que lo entiendas, sólo que ojalá algún día lo sientas.

Todos somos el te quiero de alguien. Aunque nunca se de, no lo escuchemos o no lo sepamos ver… está ahí, tan mágico cuando se comparte. Tú primero, te quiero después.

Te deseo un año así de lleno. Un año que te quieran en voz alta y con el corazón en las nubes. Nunca te olvidas de una persona que te dijo t’estimo y lo sentiste. Me iré y ojalá queden mis te quiero.

Te lo deseo. Tal vez porque nunca tuve tantas ganas de querer y mirar a nadie.

Deseo tantos como 2023… más, muchos más.

Deseo que te acompañen cuando cambies de año. Nadie se cansa de decirlo cuando lo siente y le anuda la garganta. Yo tampoco.

Es mi deseo. Eres mi deseo.

Eres y serás el te quiero de este año y el de mi vida… y hay t’estimo’s donde te quedarías a vivir y por los que no te importaría dejar de hacerlo.

T’estimo y te quiero.

Jorge Juan García Insua

Será cosa de la Navidad

Hace unos días un paciente me explicaba que había leído una publicación mia sobre una de nuestra sesiones y en donde decía que cada vez que “pierdo” a un paciente hay una parte de mi corazón que se va con él.


Le dije que sí, que es algo que solo saben los que viven muy cerca mío pero que con cada muerte sufro mucho y que lo vivo con un duelo, que transitó solo el desconsuelo con el consuelo que he estado y he intentado acompañar en una fase de la vida de tanto sentido y significado, más allá de la propia vida.

La verdad es que me emocionaba cuando se lo decía y se me caían las lágrimas. Me cogió la mano y me dijo sabes… es la forma de devolverte algo de todo lo que das, te quitamos un trocito de corazón para dejar que otra persona venga a llenártelo.


Qué forma tan bonita de consuelo…

Así que gracias, gracias de trocitos de corazón por tanta confianza, por tantas emociones y sentimientos compartidos. Gracias por llenar este espacio que es vuestro y por dar sentido a este proyecto profesional y sobretodo personal.

Gracias por atreveros, desde la humildad, desde el querer no olvidar sino recordar en paz, atreveos a intentarlo, a ser felices, a confiar y creer en vosotros, a dejar atrás etiquetas y juicios y por permitiros ser.

Cada vez que sois yo soy un poco más a través vuestro.

Felices fiestas y mis mejores deseos para este año que comienza.

Nos vemos en el camino.

Jorge Juan García Insua

Gusano con alma de mariposa

Ayer por la tarde le escribí y le comenté la posibilidad de aplazar la sesión. No quise entrar en detalles y le puse que había un tema personal que afectaba a mi capacidad para gestionar su sesión. Hacia media noche me contestó un «no tienes que disculparte conmigo Jorge, decide tú. Sin problemas, pero si quieres puedes dejar al psicólogo en casa y que venga la persona».

No le contesté, sentí que no hacía falta. En el ascensor del hospital se me han humedecido los ojos y al antes de entrar en la habitación he respirado hondo. Él ha tomado la iniciativa.

Gracias por venir Jorge, no sé el motivo y tal vez sea muy egoísta pero tuve la corazonada de que precisamente por eso que estás viviendo necesitaba hacerla.

– Gracias a ti por tu mensaje, sinceramente me hizo pensar mucho esta noche y te tomé la palabra. No puedo garantizarte que tienes delante al psicólogo o qué parte de él está sentado aquí, pero siempre tienes la persona

Lo sé, por eso te pedí que me ayudarás la primera vez y por eso quería que vinieras -me ha dicho mientras me cogía la mano.

-Qué necesitas de la sesión de hoy? -he preguntado

Ayer cuando leí tu mensaje iba a responder que no pasaba nada, que sólo faltaría, que tú mandabas… bueno… qué mínimo con alguien que siempre ha hecho encajes para atenderme. Pero estuve un rato pensando en ti, en qué había tras ese mensaje, en cuál sería el motivo. Pensé que tal vez habías estado en el hospital demasiadas veces, demasiadas visitas, sesiones… que habías perdido a alguien o eso podía pasar… no sé. Sé que leí tu mensaje y noté algo triste y empecé a pensar que todo esto de llamarte, de pedirte que me ayudaras a poner paz antes de que muera tiene que ver conmigo, con un egoísmo de querer que cuando eso suceda estén no sé, afectados, que les duela, que me echen de menos… bueno… como pensé que te sucedía a ti. Supongo que cuando eso sucede significa que algo has hecho bien en esta vida, algo bien con los que se supone que son importantes, a los que se supone que debes cuidar y estar cuando te necesitan. Yo no lo he sabido hacer, no todo lo bien que debería y podía.

Joder Jorge, joder, qué mierda! Me gustaría que el día que me vaya al otro barrio, sobre todo mis hijos, me echen de menos , un poquito, que lloren por mí. No para que sufran, ya les he hecho demasiado daño, para irme en paz… para pensar que… que…

– …que algo hiciste bien…

Qué absurdo verdad? Estoy intentando aprender a sobrellevar el dolor del vacío que no dejaré en los que más quiero y he tenido que ver la cara a la muerte para darme cuenta. Y ahora tengo prisa… y te arrastro a venir porque sé que lo harás, lo entendí desde que vi tu visto y no contestaste. Sabía que, que, que sea lo que sea que te duele aparecerías por esa puerta y que… en fin…

Cómo iba a pensar ir sería así. Ahora tengo que esperar a pillar a San Pedro de buenas… y tal vez ni con esas. Una putada, tendrás que hacerme un certificado o algo para que se crea algo de todo lo que te contado, que moriré gusano con alma de mariposa.

Supongo que tenías razón la primera vez y el miedo es a morir sin haber pasado por la vida, sin vivirla, sin dejar huellas “bonitas” como tú dices. No quería verlo, prefería pensar que lo bueno estaba por llegar y toma capullo! te quedas sin tiempo. Y sin darme cuenta. Capullo con mayúsculas, pero grandes… tan grandes y no lo quise ver con el primer cáncer, qué gilipollas…

Te acuerdas cuando me dijiste que vivía en “la sala de espera” y que si seguía esperando corría el riesgo de que cerraran y me quedaría sin ser atendido. Pues ahí lo tengo… a la calle y persiana bajada. Ya verás cuando me vea Diosme dará el carnet de tonto.

No quería provocarte, molestarte y te juro que no sé cómo agradecerte que estés aquí. Que hayas venido, que estés aquí le da mucho sentido a todo lo que hemos hablado durante las sesiones y me hace entender muchas cosas, mucho que aún tengo que hacer.

Ahora entiendo que extrañar a alguien no hace que vuelva pero que extrañar los momentos que has compartido hace que no puedas olvidarlo nunca, que como dices exista un lazo que te une, que lo llevas siempre contigo… tal vez sea eso que llaman eternidad. Debe ser muy bonito pensar que te vas de este mundo siendo eterno para alguien…

(Silencio)

– Déjame compartir contigo que me parece la frase más bonita que he escuchado en mucho tiempo y que a mí me acompañará siempre. Soy yo quien debe darte las gracias, por invitar a la persona, por mostrar el gusano y también la mariposa.

Gracias por esta sesión. Siento que no te la he hecho yo, me la has hecho tú.

No es la primera vez que lloro en una sesión o que un paciente me abraza. Hoy también ha sido así y lo necesitaba tanto como tú.

Llegado el momento extrañaré la parte de mí, profesional y personal, que se irá contigo. Extrañar es el precio que pagamos por vivir momentos inolvidables junto a alguien y siempre es un precio justo.

La vida no siempre lo es. Tal vez por eso todos somos irremplazables.

Jorge Juan Garcia Insua

Eres todos mis intentos de ser

Quizás… Tal vez… Será…

Será que somos cuando somos a solas

Será que me engañaba y sólo quería matar el tiempo que te echaba de menos…

Será que soy responsable de sentir demasiado…

Será que me resisto a que sea el tiempo quien me diga se acabó…

Será que me siento seguro ahora que sabes que mi sangre tiene muchos colores menos el azul…

Será que pensarte es ponerle un lazo a mi mundo y regalártelo a ti …

Será que mirarte es hambre y ganas que me llenes de besos, besarte es saber dónde empiezan todos mis principios y no querer cerrar los ojos en vida para no ver el final…

Y si no es?

Si no es lo daría para hacerlo real. Daría lo que cuesta creer, porque creerlo da miedo, perderte da miedo. Sentirte y vaciarme da miedo.

Tal vez sea que sí existen personas que son estrellas fugaces, que ves unos segundos y cierras los ojos para no averiguar si al abrirlos seguirán.

Tal vez sueñe que me atrapa el pasado, en ese donde estabas entre mis brazos. Demasiado… será que te amo demasiado y de tanto demasiado lo hago mal.

Y si es demasiado… enséñame. Si lo sientes pon tus manos en mi pecho, abrázalo y muéstrame el camino. Recórrelo, siéntelo latir cuando lo haces y guíalo. Lleva mis pulsaciones allá donde desees, te seguirán. Sin preguntas y con la vida a flor de piel.

No dejes que madure del todo, ayúdame. Ayúdame a cuidar al niño que aún queda en mi, ese que se ha enamorado como un adolescente, acompáñalo en sus sueños y hazlo parte de los tuyos.

No dejes que me gane la cordura y alimenta mi locura, llévala donde nadie la ha sabido llevar antes. Dale la mano, deja que te recorra y devore cada vez que la madrugada nos desvele… y que no deje de hacerlo.

No quiero dejar de hacerlo… contigo.

Contigo… porque me tiembla la voz menos contigo. Un segundo contigo y renuncio a todo el aire que esta última vida me debe.

Será… Quizás… Tal vez…

Eres todos mis intentos de ser. El primero, el último y el que vendrá después.

Soy todos los momentos que necesites… todo los demás… todo… puede esperar.

Qué bonitas las personas que aparecen y se quedan, que te piensan… qué bonita tú. Qué bonito demostrarte cómo eres de importante, que seas…que te quedes. Contigo.

Tenías que llegar tú para convertir en ángeles mis demonios. Te confieso. Te pienso. Te siento. Te soy. Tuyo. Hoy. Siempre.

Amén.

Jorge Juan García Insua