Hoy en sesión un todavía niño me ha comentado que le disgustaba que una familiar que a menudo cuida de él critique airadamente a otras personas y que no entendía porque los “mayores” hacemos esas cosas.

Le he dicho que no es algo que hagamos “todos los mayores” aunque sí tenía razón en que algunos lo hacen sin querer valorar el daño que hacen con ello pero no tanto a quien critican sino a ellos mismos.
Al decirle esto me ha mirado pensativo y me ha dicho que le gustaría que su familiar viniera a verme para “no ser tan critona” (queriendo decir criticona).
El caso es que sus razonamientos han llevado la sesión a entender y enseñarle a ver cómo algunas personas necesitan la crítica vacía para sentir que ejercen algún tipo de poder, aumentar ante los demás su autoestima o sencillamente llamar la atención.
Estos razonamientos nos han llevado a ver cómo puedo resolver conflictos cuando se sienta criticado, a entender el por qué otros pueden comportarse de esa forma sin que se vea afectada su seguridad ni la confianza en sus capacidades, y sobretodo evitar ser partícipe de la crítica.
Al final de la sesión hacía con él un resumen de todo lo que habíamos trabajado y ha visto uno de los gorros de mis hijos. Se lo ha quedado mirando, ha sonreído y me ha dicho…
– Ahora entiendo que mi mamá debería ir unos días a entrenar con la Patrulla Canina…
– Para que crees que le sería útil ir esos días con Chase y Cía?
– A ser todo oídos…
Y así hemos cerrado la sesión. No he necesitado añadir nada a eso y mientras esperábamos a que lo recogieran lo miraba pensando en cuántas cosas pueden enseñarnos los más pequeños.
No he visto nunca a un niño en sesión hacer una crítica velada y vacía hacia nadie. Al contrario siempre lo hacen mirando hacia dentro, buscando respuestas en su inocencia y en la necesidad de entender lo que hasta para algunos adultos sigue sin tener sentido.
Hay mucha nobleza en ese pensamiento y es una pena que en demasiadas ocasiones no sepamos reorientarlos y reforzar ese aspecto para que el paso de los años no acabe por darle la vuelta y generarles culpa. Hoy en ti he visto mis raíces.
Ver lo mejor de las personas solo puede ayudarnos a acercarnos a los demás sin miedo y ser tan autentico y espontáneo como un niño… o un “cachorro canino”…
Jorge Juan García Insua















