Besos para una piedra preciosa

Soñaba despierto y te sentía entre el sueño y la realidad… allí donde viven lo ángeles.


Tan despierto como dormido he comenzado a recorrer tu espalda con mis labios, protegido por las sábanas me he dejado llevar y comenzado a escribir en ella.

Suavemente dejo caer la yema de mis dedos, escribiendo esas mismas palabras que una y otra vez no puedo evitar decirte y por cada punto un beso, una huella que sella y sólo tú puedes entender.

Qué fácil es escribir en tu piel… sólo he de seguir la linea que han dejado mis besos.

Tu cuerpo es como un libro con una gema preciosa  en la portada y cada una de las páginas que tengo delante una oportunidad para soñar, reír, llorar, escribir, dibujar, revelar deseos, jugar con realidades imposibles, querer, amar y ser amada… tu libro es mi mundo, el que lleva tu nombre y dónde eres la absoluta protagonista. 

Déjame susurrarte que no habrá nunca lectura más interesante que la que habla de ti… esas que te atrapan y no puedes dejar de leer, que te dejan las noches en vela y pasas las páginas con avidez y donde cada palabra acaba formando parte de ti.

Déjame soñar con su lectura y releerla cada mañana, en cada despertar añadir nuevas y extrañas palabras, esas que antaño nos daba vergüenza decir y que no puedo esperar a pronunciar y dedicártelas a ti.

Para ti.

Déjame intentar con todo el alma ser culpable de dejarlas grabadas, poner voz al corazón y acostarme contigo para soñarte de cerca.

Y ahora deja que pare el tiempo, que se pare aquí, que tus páginas me hablen …nos quedan tantas cosas por decir y me muero de ganas de saber que nos depara el siguiente capítulo…

Contigo.

Para ti.

Jorge Juan García Insua

Basorexia de miradas emocionales

Mi vida empieza con una mirada…

-Cuando me miras así me siento desnuda…

Pasé la mano por su mejilla, deslizando los dedos casi sin tocarla, sin dejar de sentirla…

-Nadie me había mirado nunca así…

-No quiero incomodarte pero no sabría mirarte de otra forma. Mirar es una cosa, mirarte a ti es diferente y la forma en que miramos demuestra el corazón que tenemos…

– Entonces el tuyo…

– Sssssshhh… el mío hace mucho te pertenece y en silencio te late tan fuerte que incluso en la distancia escuchas lo que te siento

Si pudieras verte como te veo entenderías todo, lo verías todo, mirarías todo. Si me dieran el regalo de un último deseo sería mirarte. Sin que sepas que lo hago, a hurtadillas, a escondidas, inalcanzable, hermosa, buscándote a ciegas y con los ojos cerrados, a oscuras y sin dejar de mirarte.

Mirar mirándote. Así. Con paciente silencio. Me llaman loco porque no entienden que las miradas hablen en silencio y la locura está en mirarte y dejar que mis pupilas hablen por si mismas. No lo entienden y yo no sé explicarlo…. sólo mirarte… para que me hagas subir y luego bajar, subir, bajar, subir, bajar…

Miradas hacia atrás que me llevan hacia delante. ¡Qué más da lo que significa! Es lo que tú sientes al sentirte mirada y mimada de mirante mirada. ¿Dónde van las miradas de ojos cerrados? A tu mirada, donde tú miras, mirándote mirar. Robabas miradas y se cruzaron las nuestras.

-Me gusta la forma en que la que me haces mirar mirarte

-Me gusta que me mires y al mismo tiempo me da miedo que dejes de hacerlo

-No podría… nunca… no se trata de tenerte delante de mis ojos sino de que quieras seguir dentro de ellos.

Deseo incontrolable de… basorexia lo llaman, eso es que todavía no te han mirado como mirada yo no puedo dejar de hacer. Compulsiva, enfermiza… y pensar que todo empezó con una mirada de mirar mirarte…

Y te miro mirándote respirando miradas para hacerte compañía y perderme en tu horizonte. Para grabarte mientras duermes con oculta mirada, bonita y serena sin fin. Para dejarte una nota que leas cuando despiertes… “amor, estoy aquí viviendo tu mirada y nunca habrán suficientes noches en una vida para vivirla mirándote”.

Mirarte cerquita, con calor. Mírate con cariño, besarte con la mirada, notar su sabor y prendarme de tu mirada cuando dices que hueles a mi. Mirada mirado de Here comes the sun (tu tu ru ru) hasta Let it be…

-El regalo de esta medianoche es mirar tu mirada y mirarme mirado en ella.

Jorge Juan García Insua

Hakuna Matata

Suena el teléfono. Domingo media tarde. El número es familiar y contesto.

-Necesito que me ayudes, no puedo más. Quiero enviarte a mi hija y que haga terapia contigo.

-Quieres enviarme… estoy entendiendo que no es ella la que te ha pedido venir, de hecho, por la forma en que me lo dices me atrevo a decir que ella no sabe que quieres que venga

No, no… aún no se lo he dicho Jorge. Es que quería hablar contigo antes y ver qué pensabas tú de todo…

-Y qué es todo?

Discutimos todo el día Jorge. Todo lo que le digo le sienta mal, me dice que no la entiendo y cada día peor. El otro día hasta me gritó… y luego es super cariñosa, viene, me abraza… pero cuando tengo que corregirla o decirle cosas que quiero que haga, o que no las haga, no escucha, no quiere escuchar y ahí chocamos.

-Tu hija tiene 16 años verdad?

-Sí, cumplió los 16 en enero y no veo el momento de que pase la adolescencia, cada año vamos a peor

-Además de esos «choques» que tiene contigo, y que recuerdo me habías dicho que tenía también con su hermana pequeña, hay algún otro problema de comportamiento que te preocupe… en el colegio? Con tu pareja? Con sus abuelos?

En el cole va bien, no saca sobresalientes pero va bien… iría mejor si no fuera por algún «amigo» y que está todo el día con el móvil Jorge. Alguna vez ha chocado con mi madre pero es por lo mismo, cuando la intenta corregir o le dice lo que debe hacer, en el fondo adora a su abuela.

-Entonces, qué esperas de mí exactamente?

-Que la hagas razonar. Tú seguro que puedes hablar con ella y hacerle entrar en razón, que entienda que lo hago por su bien, que me preocupo por ella…

-Cómo crees que yo podría conseguir eso?

-Jorge tú sabes comunicarte con cualquiera, lo que hiciste conmigo pues ahora con ella. Ella te escuchará seguro. A mí me escuchaste y me ayudaste mucho.

-Me estás pidiendo que me siente con tu hija y que la escuche. Es eso?

-Bueno… sí, eso y eso que haces… ya me entiendes

-Déjame que te haga una pregunta… Has intentado estar a su lado y escucharla?

Sí claro.

-Recuerdo una sesión donde hablamos de por qué nuestra relación como Coach y Clienta funcionaba. Te acuerdas que desde el primer día te dije que aquel era tu espacio y que en mi siempre encontrarías al alguien dispuesto a escuchar, sin juicios ni prejuicios, que desde el momento que entrabas por la puerta estaría para tí hasta que salieras

-Sí, claro. Eso creo que le irá muy bien a mi hija

-Qué te impide hacerlo tú?

Silencio. Un largo silencio…

Colgar y venirme a la cabeza esa frase que dice que «La adolescencia es esa fase donde el niño se da cuenta de que todos lo adultos son imperfectos». No conozco a ningún padre que no haya tenido miedo de la adolescencia de sus hijos e incluso en alguna ocasión me reconozco entre ellos. Y no conozco a ningún niño o adolescente en el que no haya visto una cualidad que lo haga especial. Siempre hay un lado bueno, siempre. Algo que lo hace especial, que lo diferencia y que supone una oportunidad para reconectar con él, para hablar bien de él , para sentirse orgulloso, para regalarle tiempo y ofrecerle el que necesite. Ese que nos empeñamos en malgastar en cosas con infinito menos valor, para ellos y sobre todo para nosotros.

Y para compartir ese tiempo la única condición es escuchar desde el amor, desde una postura real de empatía. les pedimos que entienda un punto de vista adulto para el que todavía no están preparados y al hacerlo no nos damos cuenta de que insistir en esa via perdemos la oportunidad de conocerlos desde su mundo y peculiar forma de ver el mundo que les rodea, esa que nosotros estamos perdiendo a pasos agigantados.

Nos excusamos diciendo que queremos protegerlos del mundo y somos nosotros los que tenemos miedo de lo que hay ahí fuera. No ellos. Ahí nacen y se alimentan muchas de nuestras barreras, en nuestros miedos y en nuestra pérdida de capacidad para hablar desde la misma naturalidad y franqueza que lo hacen ellos.

Tal vez esas dificultades para conectar con el hijo en plena adolescencia no son muy diferentes de las que los padres pueden tener en otros ámbitos del día a día, y al contrario, ofrecen una impagable oportunidad para demostrarnos cómo de preparados estamos para escuchar dejando atrás prejuicios y respuestas preconcebidas.

Esa malentendida independencia a la que aspira todo adolescente y que trae tan de cabeza a la mayoría de padres puede verse como una amenaza a la pérdida de esa adorable etapa infantil o como una maravillosa oportunidad de crear una relación de confianza, cariño y respeto que les refuerza el adulto que un día serán.

Y no, su hija no será clienta mía. Y no, su madre tampoco lo volverá a ser. Pero cuando nos despedíamos me has dicho que desde un día de verano que le enviaste una publicación mía ella me lee y en alguna ocasión algo escrito por mi había sido tema de conversación.

Así que con todo mi cariño no os sorprenderá que me haya dejado llevar y me haya puesto a escribir. Tal vez con un poco de suerte mañana esas líneas os inviten a seguir conversando…

Sólo déjame hacerte un comentario final… tienes razón y si todo lo atiendo y hago así no me haré rico, pero momentos y conversaciones como la de esta tarde no tienen precio.

Un fuerte abrazo,

Jorge Juan Garcia Insua

Todos tus días mis 14 de febrero

Te confieso que escribo

para llamar tu atención

No sé qué es peor

si la indecisión o el arrepentimiento

Si la infelicidad o el exceso de ego

No hay certezas si amas

ni flechazo que conozca el error

Quiero vivirte a todo corazón

dejar que la utopía cambie nuestro mundo

Recordarte con cada beso

Que si llegan momentos de sombra

Es porqie todavía nos queda mucha luz

Confiaba que el viento va a cambiar

Y a cambio me veo dejándome llevar

No puedo controlar la escena

Si intento salvar cada momento

Cada instante que vive en tu recuerdo

Aún sabiendo

Que nada hay más inconsistente

que saber que no será suficiente

Hay Dioses que sólo

saben invocar tormentas

Y Diablos que viven

para mantener la llama en el pecho

Todos tenemos templos

abiertos para volver y volver

Construidos con olor a agua y sal

Abrazos que nos queman

porque no los supimos dar

Y finales con sabor a marcha atrás y empezar

Tiempo

para llenar de latidos el momento

para dar banda sonora a tu señal

sin expectativas ni espejismos

adiós caminos marcados con migas de pan

Entre la belleza del abismo

Tu sonrisa es lo único real

Caminar entre el acierto y error

Olvidar cada uno de los dias

Que no despierte junto a ti

Cógeme la mano y convénceme

Que la vida empieza aqui

Que el mejor momento

Es el que estás a punto de respirar

Hazme parar

Regálame una caricia

Que me abra un universo

silencie mis palabras

Y de a mis silencios calidez

Que venza mis miedos

Que grite que lo de ayer

No fue la última vez

Quiero echarte de menos

soñando y a cada despertar

Quiero necesitarte

un día, otro y otro más

Quiero sentirte

incluso cuando te tengo lejos

Quiero besarte

hasta me duelan los labios

Quiero regalarte mis musas

y de descansen para siempre en el blanco de tu piel

Quiero perder la palabra exacta

para buscarla en tu mirada

una y otra y otra y otra vez

esa que ejerce de enredadera

y me invita a la desnudez

Pon tú el precio que he de pagar

no lo discutiré

podemos abandonarnos o arder hasta el final

Te regalo el poder

sobre mis emociones

Has llegado para enseñarme

que la vida es algo más

que no tengo opción

tal vez no sepa mantener

el equilibrio entre tanta intensidad

y me agarraré al lazo

que lleva de mi cuerpo a tu corazón

para subir a pulso

y susurrarte al oído

que nunca se quiere de más

que eres el viaje… el maravilloso viaje

que no quiero finalizar

Que todos mis caminos

una y otra vez acaban en tu puerta

Jorge Juan García Insua

Más bonita

Me importas. Lo sabes, lo sientes. Bonita, tan bonita, eres tan bonita… despiertas y das vida a mi lado embaucador, ese que le apellidas zalamero y que es el reflejo de mi locura y de mi mejor recuerdo, ese que un día otro, y otro más dejas tú.

Me he creído inquebrantable y al tocarme has visto emociones a flor de piel. Así soy. Soy un ser extraño cada vez más lejos de lo que fui y más cerca de ti. Miedo, no lo tengas. Sueña, sueña y hazlo conmigo, junto a mi y no me iré. No podría, no quiero, no sabría. Aún intentándolo sé que a tu lado se quedaría mi sombra, mi alma y lo mejor de mi… cegada y sorprendida de lo que me haces sentir.

No todos podemos ser locos

hay que ganárselo, merecerlo

provocarlo y compartirlo

mi locura es tan sagrada

como lo que siento por ti

Tu aparente fragilidad es refugio para mi inseguridad. Te miro. Bonita, tan bonita. Mi debilidad. Me falta sentido para aguantar tus pupilas, esas que esconden un ángel que deseo abrazado a mi cuerpo, que susurre buscando calor acariciando hasta llegar al corazón. Emociones siempre a flor de piel, ni llaves ni candados, piel sólo piel.

Me gusta que me abraces

Sin preguntarte por qué 

Todavía escondo un niño

Ese que te quiere bajo la manta

Para llenarte de historias

Acerca de caricias a escondidas

Despiertas emociones en mi que creí olvidadas, bonitas, tan bonitas como tú. Cada persona que he conocido me ha hecho quién soy, cada decisión que he tomado me ha guiado hasta aquí… junto a ti y en el reflejo en tus ojos me veo en el camino, me veo a ti y a mi.

Me importas como para avisarte que estoy en periodo de prueba y tendrás que decidir. Piénsalo bien antes de llegar a confundir dónde empiezo yo y acabas tú, porque yo ya no sé ver la línea y he dejado de pensar con claridad excepto cuando pienso en ti. No apuestes por mi si te asusta, hazlo si remueve, ve con todo, no te dejes nada. Hazlo por todos los días que se llenan de emoción y todos los te quiero que sueñes caben en una relación.

Culpable, soy culpable. Te intentas convencer de que te enseño sueños que creías no existir pero sólo te muestro aquello que soñaste antes que yo. Culpable? De soñarlos tan fuerte como tú. De convencerte que la altura nunca es tan grande cuando ya has saltado, que el vértigo desaparece cuando abres los brazos y que no existe destino capaz de hacerte daño cuando cierras los ojos y eres feliz.

Bonita, tan bonita

mi instante favorito

mi pensamiento recurrente

bajaré una tímida sonrisa

para pediré permiso

permiso …

para cogerte la mano

Y regalarte la sonrisa

Esa que tú ya has visto

Y decirte que regalos

Ninguno como haberte conocido

No es cierto 

Que sepa escribir

Sé que cuesta entender 

Tus ojos dictan las palabras

Mis dedos tipografía al corazón 

Es tu piel la que despierta emociones 

Que envía a mi estado mental

Bonita, más bonita, tan bonita… Deja que te diga… que te diga… que te diga que te…

Siempre… bonita

Jorge Juan García Insua

Bonita

Crees que se puede tocar el corazón de las personas? Tú podrías…

Me dijo bajando el tono…

Y con el mismo tono la cogí la mano y…

Sí, creo que se puede tocar el corazón de las personas. Sólo has de recordar no dar el primer paso sin antes pedir permiso, si te lo dan, si te hacen ese regalo, no lo toques sin abrir y ofrecer al mismo tiempo el tuyo. Y cuando lo toques hazlo con todo el cariño y cuidado que se merece.

Has tenido alguna vez la sensación de encontrarte con la persona que aún con lo ojos cerrados sientes su presencia? Te has sentido alguna vez enamorada sin haberlo visto y has tenido miedo del primer encuentro? Alguna vez has cogido una mano y has deseado que ese instante fuera para siempre?

Alguna vez te has saltado todo para poder estar junto a él? Te llevaste el recuerdo de minutos intensos? Te has sentido viva al irte a dormir preguntándote si ha sido real?

Alguna vez te sucedió que no hizo falta prometer una segunda vez? Te hubieras quedado allí de pie abrazada? Olvidaste por instantes cuándo habías tocado fondo y te perdiste en sus labios? Has podido olvidar aquel primer beso? Qué sientes cuándo lo recuerdas?

Te has despertado pensando por qué te estaba pasando a ti? Te está pasando a ti? Has mirado tu habitación todavía desordenada mientras tienes una bonita sonrisa reveladora… la que te regaló él? Tal vez has pensado en alejarte y no te han hecho caso los pies? Puedes recordar el sabor de su sonrisa?

El silencio, un beso y una sonrisa, pon el orden que quieras o deja que se desordenen entre ellos… eso pasa cuándo tocas un corazón y te lo dejas tocar. No lo puedes controlar. No se puede controlar. Ni dejar de tocar. Y cuando amas de corazón no necesitas tocar ni ser tocado.

Jorge Juan García Insua

Historias para leer llevando zapatillas

Me cuesta reconocerlo. Sé que llevas días avisándome y que se acerca el día, el momento del último km.

Pero me cuesta y se me hace difícil dar el paso porque llevas tanto conmigo, sabes tanto de mi y de los km recorridos que va a ser como si me faltara algo y no me apetece comenzar de nuevo, ya no me acuerdo de cómo se empieza de nuevo…

Me decían que no servías para esto, que no eras la mejor opción ni para un corredor ni para un supinador «algo» cabezota, pero por encima de todo eso me pudo mi alma romántica y reconozco que me enamoraste desde el primer momento y siempre has estado ahí. 500…600… 700… 800 km o más… perdí la cuenta hace mucho. Hemos compartido madrugones, horas de falta de sueño, canciones… muchas canciones, confidencias, lágrimas y un sin fin de molestias y dolores, días de barro y agua pero siempre volvías a estar dispuesta a seguir la aventura.

Pocas han visto en mi tantos cambios como tú. Me conociste cuando aún salía para demostrarme que mi cuerpo todavía podía llegar más allá y buscaba saber dónde estaba su límite. Sólo tú sabes hasta dónde llegué en su búsqueda. Has vivido conmigo pájaras monumentales por sentirme Dios y no querer controlar el ritmo, descenso a los infiernos cuando el viento y los km se te ponen en contra, vómitos cuando tus piernas no dan para más y te falta el aliento… Comenzar sabiendo que te llevaba en los pies me llenaba de una falsa sensación de control y poder, de pensar que cuando yo no pudiera más y me doliera hasta el último suspiro tú seguirías hasta llegar a la meta.

También has visto cómo volví a disfrutar con cada paso, a disfrutar de cada una de las pequeñas sensaciones que me ha regalado este deporte. Me has visto correr hasta no tener que demostrar nada a nadie excepto a mí mismo y simplemente sonreír cuando la mañana te recibe con las primeras luces del Sol y amaneceres que se quedan grabados en as retinas, de ciudades desiertas en noche cerrada dónde solo se escuchan tus pisadas y hacen volar la imaginación, de la sensación del cuerpo caliente y el viento frío de invierno y del placer cuando llegas sin aliento y sabiendo que no te has dejado nada por dar. Me enseñaste a correr por placer, a correr con los ojos cerrados con la seguridad de quien ve más allá del horizonte y cuando más disfrutaba corriendo más lejos me llegabas. Cuántas veces he pensado que había ido tan lejos que no tendría corazón suficiente para volver!

Contigo cada carrera ha sido una victoria particular, de esas que sólo yo entiendo y sólo para mí tienen sentido , pero hasta eso es especial. Te corresponden todas las medallas. Incluso en los días más duros has compartido conmigo visualizaciones, imágenes, sueños, respiraciones mil y un momentos especiales de risas compartidos con quienes a veces corrían a mi lado… mejor dicho, yo al suyo.

Tal vez para algunos nada de esto tenga sentido, pero no es lo que eres sino todo lo que has compartido conmigo. Y ha sido tanto…

Mis hijos me preguntaron una vez «papá, por qué corres? Aquel día les contesté… porque hubo un día que me dijeron que no podría hacerlo más. Hubo un tiempo que lo hacía por los demás, tal vez por derrotar la distancia y al tiempo, por saber hasta dónde podía dar y no reconocer que a pesar de todo los limites no estaban en mi cuerpo sino en mi cabeza… y km a km aprendí a correr para mí mismo y a no conformarme.

Dame unos días, unos centenares de km más para irlo aceptando y mientras tanto vamos negociando los términos de tu jubilación. Muchas veces me han dicho que era único runner que conocían que tenía muy pocas zapatillas, tú eres uno de los motivos.

Eso sí… tal vez no saldremos a correr pero seguro que nos quedan muchos paseos por dar. Ha dejado de importarme llegar a esa meta, sólo quiero seguir disfrutando del camino y de quién lo quiera correr conmigo.

Si no dime de qué sirve llegar si no te queda grabado en la retina cada momento del viaje?

Jorge Juan García Insua

Jorge Juan García Insua

«Nadie nace siendo un corredor perfecto. Y ninguno de nosotros se convierte en uno. Pero a medida que sumamos escalones, nos convertimos en mejores corredores. Y esa es la belleza de este deporte. No hay atajos. Nadie regala nada. Ganas cada kilometro y cada resultado» Peter Magill

La vida comenzó cuando te vi

Esto empieza con un comentario aún caliente… “pensaba que la semana pasada publicarías algo, no sé, pero no, y ahora llevamos unos días y tampoco. Fue tan bonita tu última publicación!

Y en ese momento me quedé callado y aún sabiendo la respuesta no quise contestar.

La verdad es que sentí que me vacié al publicar la última vez y en aquel momento pensé que era una bonita y muy especial forma de comenzar el año en el blog, hasta confieso haber pensado que si fuera la última publicación estaría orgulloso de acabar así el blog.

Luego sucede que todo aquello que he ido anotando, verseando, escribiendo, tatareando o parafraseando no le he dado o no he sabido darle continuidad. A veces porque no he sabido ver hacia dónde me estaban dirigiendo las palabras, otras porque no me apetecía transmitir lo que para mi significaba aquello que estaba cogiendo forma y de otras muchas, la que más era mi impresión de que no estaban a la misma altura de lo que acababa de publicar (y perdón por la pedantería de pensar que tenía algún tipo de «nivel»… pero para mi así fue).

Tal vez sufro el Síndrome de Stendhal y es la penitencia que me toca por llenar mis sentidos de belleza desmedida y haber publicado sobre ello. Sería curioso que precisamente yo sufriera de una afectación psicosomática que no recoge manual diagnóstico alguno y que provoca una experimentación intensa de las emociones ante algo o alguien me resulta de gran belleza y que lo hace hasta llevarme a un punto de bloqueo o alteración mi estado normal… no sé si tengo un «estado normal» pero pensándolo bien esto si daría para una publicación y sobre todo una buena excusa para visitar Florencia.

Siempre he pensado que esto iba así… tal cómo sale, apetece, me hace sentir o me inspira escribo y en ocasiones hasta lo publico. Y la verdad es que también hay momentos como este donde no sabes si lo volverás a hacer, si alguien volverá a emocionarse contigo.

Sea como sea si al final resulta que sufro de eso que sepáis que me lo quedo, que no tengo intención de buscar solución ni mucho menos cura y que espero seguir disfrutando de la contemplación de la belleza, y si eso me provoca algún bloqueo que otro bienvenido sea.

Y mi querido Stendhal… gracias, muchas gracias. Te llamaban “realista” y en el fondo eras un inmenso e intenso romántico. Que no te convenzan de lo contrario.

El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de la vida” Stendhal

Jorge Juan García Insua

*El título de esta publicación es una frase de Marie Henri Beyle, autor francés conocido como Stendhal (1783-1842)

Yo te cielo

No lo sabía explicar pero sentía que la vida le estaba pidiendo volver a respirar, despertar y salir de la sombra. Y escuchaba canciones de otra época mientras deseaba que volviera a suceder, olvidarse de la sensación de pisar tierra firme y dejarse llevar…

Pensaba que la felicidad y la tranquilidad estaban en ese estado letárgico de tristeza, del amargo café, del quién sabe qué, de lo invisible de no saber y no querer ver. El amor no siempre es justo y quién entiende por qué hace regalos con agujeros, oxida sentimientos y da fuego del que no calienta. Tan especial se perdía esperando la galleta con el deseo escrito para ser feliz, demasiado tiempo sin perderse entre largos paseos por la playa…

La culpa fue de aquella mañana donde el café la llevó a preguntarse cuál sería su sabor, no sabía cuando era la razón pero pensaba en cómo sería su voz, el por qué el lazo seguía ahí, por qué respondía cada vez que ella tiraba de él… hasta que lo tuvo delante y se acercaba a él. Había pensado tanta veces cómo sería aquella primera vez tras el primer cruce de miradas e intercambio de sonrisas…

Y la abrazó… lo abrazó… los brazos besan mucho antes que la boca.

Pensaba que no existía el abrazo perfecto hasta que la abrazó lentamente… notaba su respiración pausada, sus pulsaciones y el calor de su pecho…

Y entendió sus palabras… te preocupas tanto por lo que te pasa en la vida que no ves lo que dejas pasar… lo maravilloso de existir son las personas que amas y os recuerdos que te dejan dentro.

Mientras estaba allí entre sus brazos sintió que hay momento, un camino y un viaje para para cada abrazo y cada persona, que aquel era sólo para ella y que si había un destino la encuentre allí cada uno de los días de su vida.

Y si era… el hombre de los abrazos perfectos.

Qué bonito conocer a alguien que te devuelva las mariposas, el ponerte nervioso, las manos sudorosas, sentimientos extraños, palabras que no salen, que se entrecortan, miradas que conectan donde cada instante es un principio.

Su calor era más fuerte que su verdad desnuda, para qué vivir deprisa cuando entre sus brazos podía para el tiempo. No sabía si besarlo o morderle. Hay latidos que se meten dentro y bombean hasta hacerte ver el camino.

En cada gesto de sus manos, en cada caricia de sus dedos había mensajes que sólo ella entiende. Se separó unos centímetros sin dejar de cogerle las manos, respiró profundo y volvió a su pecho, hundiendo su cabeza en él… y dejaban de doler los recuerdos, dejó de tener sueño y sí deseos de noches en vela.

La marea devuelve todo lo que tiramos al mar y ella había tratado de olvidar aquella sensación, de no seguir, de no volver, pero la piel desnuda siempre refleja la luz del día. Esa era su recompensa a la mala suerte, a las flores arrancadas de raíz y lo que perdió por pensar que lo tenía.

Las noches no acaban hasta que no se cierran todas las heridas y no se escribe el final hasta que algo nuevo empieza. Y allí abrazados compartieron miradas e inicio… minutos para estar contigo y memorias de lo que compartirás conmigo. Hay algo en tu forma de abrazar mi locura que no puede explicar pero que la invita a no moverse de sus brazos.

La vida solo vale la pena cuando la sabes bailar, nunca sabes en qué brazos acabarás bailando tu melodía. Tal vez era una cuestión de coincidencia… tal vez caminaban caminos hacia el lugar donde se esperaban desde siempre.

Tal vez si lo era sí… la música y el abrazo perfecto… el hombre que la llenaría de ellos. La historia de un nuevo abrazo que cerraba viejos capítulos, mientras él le susurró un trato… «Te siento tierna, única, inteligente y distraída, fuerte y a veces rota y por encima de todo hermosa, muy hermosa por dentro y por fuera. Si me aguantas el abrazo prometo seguir, estar… toma de mí lo que necesites porque uno recibe lo que da y prefiero morir en tu fantasía a vivir en mi realidad. Yo te cielo«.

Será que él tenía razón en aquellos mensajes… en un abrazo siempre hay respuestas. La vida no siempre es perfecta pero tiene momentos tan maravillosos…

Jorge Juan García Insua

No es lo que escribo

Será que estoy vivo y por eso estoy aquí escribiendo…

Hace unos días alguien importante me escribía «siempre me emociono con tus textos, llegas a mi parte emocional aunque no te conozco» y dentro de mí provocó un click.

Como si me hubiera leído la mente pensé en lo último que había publicado y que ojalá fuera capaz de volver a escribir algo, aunque sean unas pocas líneas que le provoque algo así de nuevo.

Irremediablemente lo siguiente durante varios días ha sido repasar todo lo que he escrito durante este año que va tocando a su fin, no tanto lo publicado sino lo que nunca llegó a ver la luz y está ahí en un cajón… Porque si está ahí, si no lo he borrado todavía es que aún tiene algo que enseñarme, decirme, algo que sigue conectando conmigo o con alguien que me importa sólo que no ha llegado su momento… y ahí sigue el lazo.

Mi sorpresa ha sido ver cuánto sigue escondido entre la nube, el disco duro y mi vieja libreta. Cuánto he ido guardando y que no ha encontrado el lugar, el momento, la persona o sobre todo la forma de superar el miedo a no utilizar las palabras adecuadas o no saber recoger las emociones que provocaron que aquel día empezara a escribir. La mayoría no los tenía ya presentes pero es leer las primeras palabras y rápidamente conecto con el momento que lo inspiró, con las sensaciones que me traían las palabras y con la decisión de no seguir escribiendo, no publicarlo o borrarlo para siempre.

Qué curioso el pensar por qué no publiqué alguno de ellos. No siempre son capítulos abiertos y al contrario, la gran mayoría están cerrados y algunas de las historias me siguen pareciendo emocionalmente intensas y otras muy románticas… pero ahora tomo conciencia que no era lo que había escrito sino lo que yo sé que significan, hasta dónde quiero exponerme y si estoy o no preparado para hacerlo.

Como a todos un inesperado virus paró historias y me llevó a otras, que aún inesperadas siguen después de varios meses presentes, fuertes, vivas e intensas. Un virus que cambió mi mundo y el de quienes me rodeaban y ante el que me sentí obligado tras meses de vorágine, preocupaciones y agotadoras jornadas a parar y pensar cuál era mi papel en aquellos momentos y cómo quería llegar a este final de año.

Guardo en mi mente de aquellos primeros meses de pandemia llamadas y escuchas que me pusieron boca abajo y cambiaron mi forma de ver la vida para siempre. Me invitaron a mirar a mi pasado como no lo había hecho antes, con una mirada completamente distinta y la poca serenidad que me quedaba… esa que dicen que dan los años. He compartido con vosotros trocitos de mi vida que hasta entonces nadie sabía, he publicado cosas que nunca pensé ser capaz de hacerlo y para mi sorpresa aquí siempre he encontrado reconocimiento a ese paso, el cariño y la fuerza para expresarlo y expresarme a corazón abierto.

Ha sido un año lleno de conversaciones, confesiones, secretos, heridas abiertas que necesitaban sutura, de vidas quebradas y sensaciones de morir a destiempo. Personas completas en momentos imperfectos que habéis compartido conmigo intimidades que nadie más sabe, de la pérdida de la inocencia, del paso tiempo y de la sensación de oportunidades perdidas, el peso de la enfermedad y la necesidad de aceptarla para dejarla atrás, la familia, las parejas y del amor… cuánto hemos hablado de amor!!

Cuando más escribo sobre mí más sé de vosotros y más conozco sobre quién soy y hacia dónde voy. Supongo que ese ha sido siempre el objetivo oculto de todo esto… crecer hablando de mí a través de los ojos de quienes cruzan su vida conmigo.

54 publicaciones, 30.985 palabras y 5000 lecturas más tarde creo que este año se me ha hecho corto, demasiado corto… que hay momentos que desearía no hubieran tenido lugar y por otro que a pesar de todo, les debo mucho y el camino no hubiera llegado hasta aquí sin ellos y sin cada una de las personas que me inspiráis… y hasta me leéis. Cuánto he aprendido.

Sigo sin saber escribir y peleándome con mi saboteador para dejarme llevar. Aquí con vosotros he encontrado un espacio a medio camino entre lo que callo y lo que expreso, donde lo que debería ser normal nos hace diferentes y el protagonismo es vuestro, para lo que tengo y no para lo que a veces creo que me hace falta.

Así que gracias, gracias una vez más y de corazón por acompañarme, compartir, estar y por cada uno de vuestros comentarios y reflexiones… aunque no me conozcáis más que por lo que escribo, lo cuál encuentro tan increíble como maravilloso. Pensar que durante los minutos que puede durar la lectura de un blog conectas de una forma intensa y hasta íntima con otra persona es el mayor de los regalos que podía pedir a este viejo y vilipendiado 2020.

Este blog no es lo que escribo, es lo que sientes al leerlo. Ese es el lazo que nos une y que cumple un año más.

Este camino sigue siendo más vuestro que mío, así ha de ser siempre… Me pareció una locura crear este blog y me parece de locos pensar que tal vez… tal vez… me queda mucho por escribir en él. Será que mi madre tiene razón cuando me dice “sigues llenándote la cabeza de pájaros”.

Siguiente parada 2021.

Jorge Juan García Insua

¿ Dónde ?

Corriendo

Corro por calles desiertas

por las más estrechas

las que llevan a la playa

y esconden tu rastro

Acelero

pensando en verte

encontrarte pensando

corriendo

kilómetros y kilómetros

buscándote…

La playa donde te bese

Recuerdos de memoria

pilares del viejo puente

donde todavía respira

el sueño de tenerte


Tu recuerdo me dice 

dónde girar

dónde acelerar

dónde parar…

y buscar 

buscar, buscar, buscar…


Correría sin descansar

sin parar ni respirar 

si me prometieras

que estaré a tu lado

desde la primera noche 

hasta la última luz

Miro las estrellas y tu Luna 

guarida de tu rastro y antiguas huellas

sólo ellas saben 

cómo duele correr

correr sin corazón

Si supieras…

Cómo …

Cuánto…

Te corro

hasta maldecirme

cuando no puedo más 

Qué parte de tu destino 

corre conmigo…

Qué  parte

me la he dejado por el camino…

Donde estás?

En que km duermes?

Donde estás?

Ven…

Dónde estás?

Muéstrate…

Dónde estás?

No quiero parar…

Dónde estás?
Seguiré corriendo

Mientras desparecen tus pistas

eres magia

magia e ilusión

no queda nada por aquí

no queda nada por allá

Cuando sólo te queda correr con el alma

Km tras km

soñando que el mar

te hace aparecer 

Y corro

para correr hacia hacia atrás 

corro asustado y ojos cerrados

por miedo, sí, miedo

miedo a perder,

miedo a perder

miedo de perderte
Corro para no pensar

para no respirar ni escribir de ti

prometo guardar estas líneas

en el fondo dónde hubo corazón

que fácil es correr

Y perderlo todo en un momento  

Dónde estás?

Tal vez mañana…

Dónde estás?

Y si no hay mañana…

Dónde estás?

Nada aquí

Dónde estás?

Nada allá

Dónde…?

Y si no queda nada…

Dónde?

Nada

Nada dónde…

Dónde nada

Jorge Juan García Insua

¨Caminar, correr, huir, ponle un nombre, sé lo que quieres decir». Ethan Jones

No es lo que parece

Me he despertado y sentía que el de rojo me había traído mono de km… y mis padres me enseñaron que si te regalan algo hay que ser agradecido.


Después de desentumecer piernas y de algunas decenas de km te encuentras con una de esas escenas de foto que te invitan a parar y disfrutar del momento.


Justo entonces llega el mensaje. Alguien me escribe en el blog…


“Jorge! Bon Nadal y mis mejores deseos para el 2021! Gracias por tu ayuda y espero que sigas arreglando el mundo ahí fuera y metiendo el dedo en muchas llagas “.

Mi carcajada debe haberse escuchado hasta en Badalona y me has provocado una sonrisa que me durará todas lasFiestas, así que gracias por este regalo. No sabes la de veces que me han hecho ese comentario de las llagas en lo que llevamos de año y cómo me acuerdo de ti cada vez que eso sucede.

Querida C… puestos a reflexionar ese mensaje sólo puede ser propio de la C que conocí hace ya algunos años, la que hasta cuando se arrastraba iba con la sonrisa puesta, la que discutía conmigo sobre los trastornos de Freud y mirábamos catálogos de divanes que algún día utilizaríamos para psicoanalizarnos.

Te leo y siento que todo ahora esta perfecto , el proceso ha llegado a su final y he dejado de “preocuparme” por ti. Estás de nuevo en tu mejor momento y te basta y sobra un mensaje para contagiarlo.

Sólo confié en ti y no dejé de creer… no hice nada más.

Ah… y no te preocupes que no diré nada… queda entre tú y yo… posiblemente esto no lo lea nadie, a mi reputación no le conviene y me llenarían de comentarios sobre lo que no parece.


Fum fum fum

Jorge Juan García Insua

Me gustas. Te amo. Adiós

Y aquí seguimos… Conexión.

Un día cualquier es el ultimo día y al siguiente no es más que un día de estos.

El mundo es enorme pero no lo bastante para encontrar a alguien com tú.

Prefiero una vida de subidas y bajadas que una llena de miedo por lo que pudo ser y nunca llegue a saber cómo nombrarlo.

Hay vidas pequeñas y vidas que guardan mil mundos.

Algunas son oscuras, tristes y tan pesadas que no hay espalda que puedan con ellas. Otras son más grandes que la mayor de la montañas, que renacen con cada rayo del Sol y se acunan en la Luna.

Quiero ser un trozo de las que tú hayas vivido y una sonrisa cuando te apetezca recordar.

Abre mis brazos, muestra tus alas, enséñame a volar con lo que llevemos puestos y enséñame a ver la vida como tú la ves. Tuve que aprender a respirar contigo y no sé cómo hacerlo ahora que debo hacerlo sin ti.

Coge una tiza y pinta en el suelo FELIZ. Siéntame encima mientras sujetas la taza de café y cierra los ojos. Olor a sueño. Saborea mis reservas de cariño y te quieros. Déjame sentarme a tu lado, abrazarte, no quiero más puertas abiertas ni quiero salir.

Envíame un mensaje y para en seco mi corazón. Qué hay en ese mensaje? Qué significa para tí? Qué te impulsa a enviarlo? Cuánto de ti hay en él?

Preguntas. Respuesta? No llega la respuesta. No me importan las respuestas si sólo las he responder yo, en realidad la respuesta la sabía antes de enviar la pregunta. Enamorado? Enganchado? Conectado?

Ay amor.. que vienes tal como te vas. A veces sin despedirte, sin avisar cuando vas a llegar y cuándo me vas a olvidar. Y si Badalona es la ciudad de mi vida que sea porque allí nos unimos por primera vez… Una vida por una vida, es el pago por compartir instantes contigo.

Mírame y dime qué esperas de mí. Estoy gastado y algo usado, de esos tipos que le importan hasta las piedras, que cierra los ojos cuando habla con el corazón. Con los años he aprendido a llevarme bien con el tiempo y a controlar el ansia de que sucedan cosas que sólo tienen lugar en mi cabeza, de cuando el paraíso estaba en tu boca.

Tal vez conmigo pensaste que sólo llegarias a recorrer carreteras secundarias, dónde todo sale al revés y lo único que poco o nada importa es si vienes o vas. Pero también te aseguro que si las recorres verías que nada pasa por costumbre y todo es de verdad, no hay te quiero fabricados ni besos vacíos…

Besos y sólo besos, de los que te llevan de viaje a ninguna parte, en contra dirección y sin rumbo fijo. No esperan por nadie ni quieren a nadie a quien esperar. O estás ahí para ellos o los pierdes para siempre, porque los besos, los auténticos se alimentan del momento, de la intensidad de la necesidad y de la pasión de las ganas para dejar huella. Por eso recordamos el primer beso… y el último.

Besos de los que valen la pena, de los que paran el reloj, de los que das uno y te remueve días, semanas, meses, año… vidas.

Tú. La mayor de las bolas de fuego, incontrolable, impulsiva, vivaz, risueña, majestuosa, espectáculo de colores a los ojos de cualquiera. Te teme la calma, te adora mi lápiz. Confieso momentos que mis dedos se infringen el castigo adolescente de escribir tu nombre hasta la extenuación, y me consuela pensar que eso sólo puede pasar porque por unos segundos has pensado en mi, de rebote, sin querer, de casualidad… y si…? y si…? y si…?

Punto y seguido que el tiempo, el miedo y el frío transforman en punto y aparte. Y como todas las historias bonitas que leemos y querríamos no acabaran nunca nos negamos a pasar la penúltima hoja y a saber cuál es el punto final. La última hoja del libro, por muy bonita que sea la historia siempre es blanca y algunas nunca llevan Fin.

Tal vez ese es el riesgo, la pregunta que aún no hemos sabido responder, ni tú ni yo… dónde acabo yo y empiezas tú.

Pero sea cual sea la respuesta si algo sé es que uno siempre sabe dónde está el final y todos, todos, todos los adiós tienen grabado un hasta luego.

Hubo un día que fuimos todo que el mundo deseaba ser… Y tu legado, todas las mañanas que ya no nos verán despertar.

Siempre hay un primer paso entre quererte el resto de mi vida y olvidarte para siempre. El camino te enseña que debes caminar cuando no te pertenecen los motivos para quedarte.

Jorge Juan García Insua

Amor a destiempo

Hoy me ha enviado un mensaje para felicitarme la Navidad… como el pasado año el primero en llegarme ha sido el suyo.

Nuestros caminos sólo se cruzaron poco más de una hora… una amiga de una amiga de… le recomendó, insistió que viniera a hablar conmigo… y aquella tarde lo hizo.

Al abrir la puerta me encontré con una chica menuda de grandes ojos redondeados y ligeramente maquillados, sonrisa tímida y enorme. Pero lo que más me llamó la atención era su voz, suave y melosa a pesar de tanta timidez.

Cuando nos sentamos me presenté y como siempre hago antes de entrar en sesión le di opción a que me preguntara cualquier cosa que necesitara saber de mí… “Esa guitarra que tienes en la entrada… es tuya? – me preguntó.

Sí, sí lo es. Me la regalaron mis padres siendo yo adolescente y más allá de lo musical tiene un significado muy especial para mí. Como lo tiene el que la tenga ahí, a la entrada de mi casa. Contesté.

– Me encanta Jorge… la música y sobre todo la guitarra acústica son todo para mí… es como una forma de comunicación, de hablar, expresarme… creo que es la forma en la que mejor me expreso y me hago entender – explicaba medio susurrando.

Casi sin necesidad de más me explicó que se sentía bloqueada, confusa, incluso vacía… Se había dedicado en cuerpo y alma a la música hasta que un desengaño le había hecho perder la ilusión y no encontraba la forma de seguir, de superar el dolor y la angustia. “Ahora… me siento pequeña, como si me faltaba algo… no sé, supongo que te parecerá una tontería venir aquí por esto, pensarás que estoy loca”. Y sus palabras se empezaron a hacer escasas, me miraba y podía escuchar su silencio. La observaba sereno y conectaba con sus miedos. Sin saberlo ella le regaló una canción, y aquel se convirtió inesperadamente en el último de los regalos entre ellos.

-Se me ocurre algo… ven, siéntate aquí en el suelo conmigo, pongamos la manta y ponte cómoda… – le dije mientras me miraba extrañada. Ahora que lo pienso sonó un poco “raro”…

Me levanté y cogí la funda de la guitarra, me arrodillé delante de ella, saqué la guitarra y unas púas y se la entregué con cuidado… Recuerdo que la cogió con el mismo cuidado mientras me miraba sonriente, la acarició y mientras se la acomodaba empezó a afinarla y de forma natural sus dedos se deslizaban y me regalaban arpegios… Bien… para qué has venido hoy realmente? – le pregunté.

Y empezó la actuación… Tempo de corcheas. La sesión se musicalizó y sus palabras se acompañaban de notas que nunca hubiera podido imaginar salieran de mi guitarra. Entre compases, blancas, negras, escalas improvisadas y suaves rasgados la sesión tomó forma y sentido. Ella susurraba, hablaba, entonaba, lloraba, se sumergía en silencios para retomar puestos y estribillos… mientras sus dedos impulsiva e inconscientemente se deslizaban por los trastes.

Recuerdo mientras me formaba como uno de mis maestros, Jordi Vilà nos explicaba la conexión entre coach y cliente con una metáfora… cuando una sesión tiene magia y conexión “bailas con el cliente”nos dijo. La primera vez que pude sentir que baile fue en una sesión en un banco de una plaza cercana a la escuela donde me formé… la segunda fue ésta y hoy, al coger la guitarra en el mismo lugar de mi comedor dónde la cogió ella el recuerdo de aquella hora ha sido tan intenso como entonces. Y el recuerdo de aquella experiencia me ha hecho bailar otra vez.

No la vi más, le bastó una sesión para romper su bloqueo y recuperar la voz de sus emociones y sentimientos. A pesar de eso, la distancia y el tiempo pasado aquellos acordes nos mantienen conectados todavía.

Esa felicitación es la excusa para volver a conectar y escuchar de mi memoria la música con la que llenó aquella lejana, única y primeriza sesión… si es que puedo llamarla así… tendré que preguntárselo a Jordi…

Es mucho lo que aprendí en aquellas clases y mucho lo que entendí que me quedaba por aprender… pero difícilmente poder olvidar que la sensación de saber que estás bailando con y para otra persona es muy especial.

Y sí, tenías razón Jordi. Hay magia en esos momentos y te acompañan para siempre.

Alguien escribió eso de que sin música la vida sería un error. Cierto. Es el lenguaje universal para todas las emociones, que no surgen de la música sino que viajan en la experiencia sonora a la que quedan prendadas. La música para ella era un mundo en sí misma, un lenguaje infinito que él no supo o no quiso entender… sólo tenía que cerrar los ojos y escuchar, escuchar lo que no se dice, lo que se toca… y te toca.

Que la música te acompañe siempre…

Jorge Juan García Insua

Cada persona es el reflejo de la música que escucha”. John Lennon

Mi y yo

Estaba borrando notas antiguas y archivos olvidados en un disco duro pero me he encontrado con unas pocas líneas, sin demasiado sentido cuando las escribí.

Habitualmente borro sin más. Ideas que ya no me resuenan, que no conectan con mi momento, notas de hace meses o años que empecé y se quedan en unas pocas líneas… la mayoría no pasan la criba pero algunas sorprendentemente cuando de nuevo me cruzo con ellas adquieren un significado completamente distinto, revelador y sin saber cómo me llevan por caminos que entonces no supe ver ni entender.

Tal vez no estaba entonces preparado parar seguir escribiendo y sólo esperaban el momento adecuado para presentarse de nuevo y conectar… Como esta vez ha sucedido.

Aquella lejana mañana salí del despacho dispuesto a realizar una entrevista, ojeé de nuevo el CV, las notas que previamente había tomado y me dirigí a saludar al candidato y acompañarlo a la sala donde realizaríamos la entrevista.

García se apellidaba. Cuando me vio se levantó, le saludé por su apellido, nos dimos la mano y le pedí que me acompañara a una salida contigua.

Nos sentamos… Sr García… -le dije mientras hacía señas para indicarle cuál sería su sitio durante la entrevista y esperaba a que se acomodara para sentarme yo…. Jorge García… -dije.

Sí, Jorge García – me dijo.

Por unos segundos tuve que hacer el esfuerzo por concentrarme y resituarme en la entrevista.

Escuchar mi nombre y nuestro evidente parecido físico hacia la situación cuanto menos particular. Hice una breve introducción recordando nuestro primero contacto telefónico días atrás, situando el inicio de la entrevista y el resto fue muy fluido. Era evidente que llevaba muchas entrevistas a la espalda, su discurso estaba bien enlazado, sin casi fisuras y con un tono muy natural incluso cuando trató el tiempo que había estado de baja por una grave enfermedad.  

No sé cuántas entrevistas había realizado yo hasta aquel momento, muchas, pero nunca antes a nadie que se llamara como yo ni con la sensación que teníamos tantas similitudes. Ya que destacaba en su cv que era un gran aficionado a la lectura en un momento de la entrevista decidí llevar la entrevista a ese terreno….

¿Veo Jorge que destacas tu afición por la lectura… ¿cuál es el libro que más te ha marcado? – pregunté

Uno sólo? Creo que si tuviera que destacar le uno sería “El médico” de Noah Gordon. Lo leí de adolescente y recuerdo que me entusiasmó, empezar y no parar… años más tarde cuando estuve ingresado por el problema que le he comentado fue de los libros que mi padre me trajo al hospital para que pudiera entretenerme, nunca he sido demasiado de tv… y esa segunda lectura… bueno, aún me entusiasmó más.

Esa respuesta la hubiera podido dar yo casi con las mismas palabras. ¿Qué tiene ese libro que te haya marcado tanto? – le pregunté conteniendo la sorpresa

El personaje, su personalidad… ¿Lo ha leído? – me preguntó… y al ver que mi respuesta era una mirada atenta prosiguió.

El protagonista lucha por cumplir su sueño, el coraje de superar situaciones y crecer a través de ellas. A veces he leído opiniones donde describen el libro como la lucha de un hombre contra la muerte y creo que todo lo contrario…

Narra la pasión de un hombre por la vida… pensé yo mientras decía él. La misma respuesta que años atrás había dado yo. El mismo libro…

Hay un aspecto fundamental que cualquier psicólogo intentamos valorar en una entrevista de trabajo o evaluación, y se trata del autoconocimiento que tiene el candidato. Más allá de su experiencia, estudios… cuando mayor tenga la persona de sí misma más cerca está de poder demostrar su potencial en un trabajo y aquel Jorge Juan García que tuve enfrente demostró un nivel de autoconocimiento muy superior al mío en aquel momento.

Suena a locura pero me encantaría tener la oportunidad de que el Jorge actual entrevistara a aquel Jorge, igual no pasaba el filtro, pero sería una experiencia tan enriquecedora poder verme, escucharme y valorarme después de tanto camino recorrido.

Recordar esa entrevista me hace pensar en mi propia evolución y en qué le diría a mi yo pasado si ahora entráramos en una sala para una entrevista… Qué evaluación haría de él, de su potencial… No lo sé, me cuesta hasta imaginar lo pero seguro que no le avanzaría nada de lo que vivirá durante los años venideros, cada una de esas experiencias le llevaran a mi y no tengo la sensación de querer cambiar nada. Muchas cosas no le saldrán como espera, quiere o desea y en muchísimas otras posiblemente tomará la menos acertada de las decisiones, pero de eso se trata y eso es lo bonito de todo esto.

Sí le diría que no se preocupe cuando se dé cuenta que no siempre recorrerá el camino con las mismas personas, cambié yo y cambiaron ellos. Caminamos juntos cuando fue el momento y dejamos de hacerlo cuando necesitábamos a personas nuevas que nos sacudieran, empujaran, abrazaran en días amargos y nos enseñaran a caminar de otras formas…. Y si no siempre nos quedan los lazos rojos.

Le diría que leyera y escribiera. Más, muchísimo más de lo que lo he hecho. El tiempo me ha enseñado que aquellas horas en mundos imaginarios, historias, batallas y textos de psicología me han ayudado a seguir soñando y a saber dónde encontrarme cuando me he perdido y que leerte después de años en una sensación difícil de explicar, y cuando además conectas y te sigues sintiendo identificado es la hostia limonera.

Le diría que no tenga miedo, no siempre será fácil pero es más fuerte de lo cree. Aprenderás que el pasado no se puede cambiar, se fue… pero al mismo tiempo tiene mucho que enseñarte si le preguntas con los ojos bien abiertos sin heridas ni cicatrices. Aprenderás que a veces nadar contra corriente tiene poco de valiente y mucho más de cobarde de lo que la mayoría piensa, que los charcos con el tiempo dan para buenos cafés y con buenas heridas se construyen inmensos puentes.

Y el futuro… relájate y disfruta de cada momento porque yo no siempre he sabido hacerlo… si tienes paciencia te ofrecerá oportunidades para ir más allá de dónde siempre pensaste ir, te pondrá delante vidas intensas y distintas que te mantendrán la sangre caliente. A menudo tendrás dudas, pensarás que no saldrá bien y te temblarán las piernas… pero créeme la altura nunca será el problema si te coges de la mano correcta y la agarras fuerte. Cierra los ojos y salta.

Mi camino, como el tuyo y el de todos, está lleno de curvas, muchas sin señalizar… sé que te asustará resbalar una y otra vez y no saber si sabrás ponerte de nuevo en pie. Es difícil explicar por qué ha de ser así pero cuando eso pase respira hondo y levanta la cabeza… el Sol siempre está tras las nubes. Y calienta.

La vida llenará tu camino de muchos libros, «El médico» solo fue uno de ellos, tú tendrás que decidir qué haces con ellos… si los utilizas para sujetar estanterías, apoyar monitores, hacer bonito o para abrirlos y abrirte con ellos…. recuerda que la vida te regala casualidades, tú pones las intenciones. El secreto está en las ganas y en la pasión.

Si has llegado hasta aquí seguro que te estarás preguntando si «pasó» la entrevista… Sí, lo hizo. Aposté por él y hasta dónde puedo hablar fue muy bien. Claro que no tiene mucho mérito, era una apuesta segura.

Entonces, ahora y siempre.

Jorge Juan García Insua