Shimura Sinpachi

Jorge! Te acuerdas cómo me felicitabas en las sesiones? Hoy me han felicitado y casi han repetido tus palabras! Cómo me he acordado de ti!

Hacia tiempo que no sabía nada de ti y no te imaginas como me ha gustado recibir tu mensaje.

Algo que aprendí en mi formación como psicólogo y luego trabajé en la de Coach fue a hacer consciente a la persona que tengo delante del valor y la importancia de cada uno de los pequeños pasos y logros que consiguen dar. Y desde entonces es uno de los momentos mágicos que tiene una sesión y que luego repasamos en la sesión de cierre. Cuando nos reconocen crecemos emocionalmente y esto tiene un valor inmenso.

En situaciones donde estamos pasando por momentos emocionalmente difíciles y dolorosos acostumbramos a centrarnos en todo lo que hacemos mal o que nos hace daño y en cambio, nos cuesta reconocer nuestros propios logros y valorar cuánto esfuerzo nos llevó conseguirlos. Acompañar en ese proceso y reconocer a la otra persona la importancia de ese esfuerzo y del logro alcanzado permite mirar al futuro con confianza, autoestima y con la seguridad de que podemos conseguir nuestras metas cuando nos centramos en ellas.

Cuando haces ese reconocimiento de forma sincera y con la gratitud de quien comparte algo tan intimo contigo, la persona que tienes delante encuentra la confianza y la fuerza en las experiencias del pasado donde ya demostró que era capaz. Y entonces sencillamente brilla y hace brillar porque sólo es grande en la vida quién sabe vivir siendo pequeño.

Él dio durante varias semanas un paso tras otro, siempre avanzando, superando limitaciones, miedos y aceptando que errores cometemos todos pero lo que nos hace grande es cómo los reconocemos y aprendemos de ellos, aunque a veces esto nos lleve tiempo.

Demasiadas veces le habían inculcado e insistido en lo “malo” y a pesar de quererlo con el alma no habían sabido reforzar todo lo bueno que había en él… hasta que la maldita ansiedad dio la voz de alarma y llegó a mi.

Al finalizar la última sesión hizo algo especial. Sentado frente a mi sacó un pañuelo de su bolsillo y al abrirlo había un trozo de lazo rojo, el mismo que utilice en la segunda sesión para regalarle una pulsera que anclara sus esfuerzos, sus mejoras y le recordara cuando lo necesitara todo bueno que hay en él.

Jorge me gustaría dártelo para que cuando lo necesites recuerdes todo lo bueno que hay en ti y todo lo que has hecho por mi y por muchos otros. -Y escuchándolo sentí que el «niño» era adulto y que los últimos coletazos de la adolescencia estaban entre aquel pañuelo de papel.

Ninguno de los dos pudo evitar emocionarse, le di las gracias con los ojos llorosos por compartir algo tan bonito conmigo y le dije que me entregaba un lazo infinitamente más valioso que el que yo le había dado porque éste que ahora yo tenía dentro la lección más hermosa que un todavía adolescente estaba dando a quien le había acompañado en sesión durante varios meses. Recuerdo cómo nos despedimos con un Shimura Sinpachi y un abrazo.

Hoy uno de mis hijos ha abierto el cajón donde lo guardaba y al preguntarme le he hablado de ti y de lo que significa ese lazo… para ti y sobretodo para mi. A estas alturas empiezan a entender que detrás de todo lazo hay una historia. Durante unos segundos me lo he puesto para sentirlo y conectar con él, contigo, dejándolo luego en el comedor, a la vista… hasta que el corazón me diga que debo volver a guardarlo.

Hoy me has recordado lo bueno que hay en mi. Coger el lazo y recordar tus sesiones me ha estremecido y ha reforzado los pasos que quiero dar y hacia dónde dirigirme. Tú y yo hemos conectado en el momento y lugar apropiado… para enseñarme…como debe ser… como siempre sucede.

La vida es un rompecabezas donde no siempre las piezas encajan a la primera pero todas tienen su lugar y por qué. Gracias por recordármelo y reforzarme… y gracias por mantener nuestro lazo.

Jorge Juan García Insua

Shimura Sinpachi: “Si no dejas de mirar atras, tropezarás cada vez que intentes avanzar hacia delante”

Esos Días que la Muerte me regala Vida

La primera vez que me llamaste me dijiste que eras raro y que te habían dicho que era casi tan raro como tú y cuando aquella noche descolgué a tu llamada:

Eres Jorge?

-Sí, soy yo

El psicólogo y Coach?

-Sí… al menos coincide con el Jorge al que estás llamando

Hola, A me ha dado tu teléfono… quiero que me ayudes a morir en paz conmigo mismo…

En nuestra primeras sesiones recorriste el difícil camino de la negación. Te agarrabas a ella porque creías que te «protegía» y evitaba tener que aceptar decisiones y te permitía seguir evitando relaciones. Al mismo tiempo te aterrorizaba irte sin resolver esos temas que te quitaban el sueño y la vida.

Recorrimos ese camino juntos mientras superabas el temor a fallarte a ti mismo y paso a paso fuiste soltando lastres hasta encontrar las respuestas a qué querías y qué necesitabas hacer para poder ir «en paz» cuando llegara el momento, pero «sin prisas» como sueles decir.

Así acabo tu primer proceso.

Hoy querías empezar un segundo y me pediste que lo comenzáramos en el hospital, porque no querías retrasarlo y porque una sesión conmigo te ayudaría a romper la lenta dinámica del día de día. Esta vez estabas muy centrado y con las ideas muy claras de lo que querías conseguir.

Vernos y conectar de nuevo ha sido muy fácil, cómo si no hubieran pasado semanas desde la última vez y me has dicho que esta vez querías trabajar la culpa y el sentimiento de que que puedas morir sin haber tenido algunas conversaciones que para ti son necesarias, que te atormentan unas y temes otras, y que llegado este momento no sabes cómo enfocarlas o si conseguirán lo que pretendes.

Al hacer este tipo de sesiones habitualmente me encuentro que la persona que está en fase terminal de un enfermedad tiende a aislarse y apartarse de las personas con las que ha convivido o relacionado según la muerte se acerca. En tu caso en lugar de desconectarte haces todo lo contrario, y necesitas reconectarte con esas partes de tu vida que durante años crees que no has atendido o que no has estado a la altura. Hoy has tomado conciencia que cada vez que te conectas con uno de esos «pendientes» te recolectas con una parte de ti que mantenías oculta y silenciada.

Ha sido una sesión llena de pasos y emoción donde has recorrido caminos y decidido no rehuirlos y recorrerlos con seguridad y esta vez sí con la cabeza alta. Para mí ha sido un lujo caminar hoy contigo y todo un aprendizaje.

Al finalizarla han pasado cosas en forma regalo…. Te he preguntado cómo querías acabarla y me has dicho que en silencio y con un abrazo. Así que en silencio nos hemos levantado y mientras nos abrazábamos miraba por la ventana de tu habitación… y no he podido evitar que mi mente se clavara en el recuerdo… planta quinta del hospital… demasiadas cosas han sucedido en esa planta que pertenecen a mi propia historia y cómo todo eso conectaba ahora con la tuya.

Sé que lo has notado, lo sé porque has hecho más fuerte tu abrazo. Y con el mismo silencio te he dado las gracias, de corazón, por abrazarme y reconfortarme.

Y cuando has sentido que los dos estábamos preparados me has hablado…

Sabes Jorge… sigo pensando que me cobras muy poco

-Bueno… hasta donde sé creo que aún no te he cobrado nunca y que siempre te he insistido antes de vernos cada vez que eso es algo no tengo intención alguna de cambiar. Hay momentos en esta vida a los que no podemos poner precio, tus sesiones considero son una de ellos

Por eso… eso es demasiado barato. Piensa que si no lo haces ahora una vez muerto y sabiendo lo que sabes sobre mis herederos tal vez no cobres nunca

Le sonreí y nos reímos mientras nos abrazamos de nuevo… y he replicado…

-Sabes mis padres me enseñaron a no vivir de herencias y no haré una excepción con la tuya

Y no te dijeron de qué podías vivir?

-De aquello que hiciera bien… y en esa búsqueda estamos…

Me ha dado la mano con firmeza y me miro asistiendo con la mirada.

Tenían razón cuando me dijeron que eras más raro que yo…

-Eso viniendo de ti es el mejor de los cumplidos que alguien puede decir de mi

Me alegro mucho de haberte conocido justo en esta fase de mi vida, o de lo que me queda de ella. Y mira que no sé bien bien cómo haces eso que haces ni lo que eres

-Hace poco me dijeron que “somos lo que creemos y defendemos”, espero algún día estar a la altura para decir algo así y de sea lo que puedas decir de mi

Ya lo estás… a mi me echarían de ese club! A ti deberían hacerte Presidente!

Y nos volvimos a abrazar.

Nos estamos poniendo tiernos “doctor”… y mira que está quedando grabado…

-Sabes que puedo pararlo cuando tú quieras…

No! No, así puedes luego escribir sobre ello… -riendo escandalosamente. Pero eso sí, si lo haces llámame M, no quisiera aqui una fila de fans asaltando la habitación..

-Intentaré recoger el guante…

Te seguiré insistiendo… lo de pagar

-Lo sé. Y sabes que siempre te daré la misma respuesta. Pero sí te pido algo…

Tu dirás

-Todavia no es un buen día para morir

Se rio y me disparó con el dedo mientras se acomodaba en la silla.

Muy bien «doctor», pero no me lo pidas muchas veces más, no quisiera faltar a mi palabra.

-Piensa en cuantas veces en tus sesiones aparece la muerte y en cambio cuántas y cuantas hablas de vida…

Coño Jorge! Es verdad! Ves como eres raro

Tiempo atrás tomé conciencia que era muy afortunado de poder vivir tres vidas y de sería muy tonto no aprovechar esta y esperar a una cuarta, pero desde que acompañó a M en su proceso y acabo una sesión pienso que cada hora que pasa conmigo me regala una más.

Y ese M es el motivo por el que no puedo cobrarte… ¿Qué debería yo pagarte a cambio? ¿Cuál es el precio de una hora de tu vida? ¿Cuál es el precio de lo que me llevo?

Ni en 1000 vidas tendré suficiente para pagarte.

Ahora ya lo sabes el por qué.

Y sé que harás lo imposible para cumplir tu palabra. La vida se juega siempre en campo contrario, y si te atreves a jugarle de tú a tú y resistir, tal vez no ganarás, pero tendrás siempre la posibilidad de empatar… y hay empates con sabor a victoria.

Joder… ahora soy yo quien necesita un abrazo.

Jorge Juan García Insua

Aunque aún no

Aunque no te lo he dicho

soñaba con inventarme tu nombre

escribía imaginando conocerte

Aunque no te lo he dicho

Me tiemblan las manos al recordarte

hace unos minutos

rodeada por mis brazos

Aunque no te dabas cuenta

Miraba a oscuras tu espalda

Significa todo, tanto y más

Aunque no sé decírtelo

quiero tenerte en mi vida

dormir contigo

es hacerlo con la luz encendida

y no salir bajo las sábanas para apagarla

Aunque no dejo de intentarlo

no soy ni seré tan bueno

como para plasmar tu sonrisa

y decirte que darte te lo daría todo

Aunque no te lo creas

en mi cabeza sigue tu voz

con tonos de primeras veces

confesiones de madrugada

“Me gustas… un poquito”

Aunque no te lo he dicho

me enamora dormir besando tu espalda

grabando los labios en ella

pensar que los llevarás siempre

Aunque no te he dicho

Te voy a echar de menos

nada más llegar

he escrito tu nombre en la pizarra

sin darme cuenta en lugar del mío

Aunque no sé si sabré decirlo

quería que supieras

contigo todo es bonito

Que supieras…

bonito tenerte en mi pecho

Aunque no te lo diga suficiente

Hasta dónde te quiero

Bonito es vivir contigo

Más bonito… que hagas sentirme vivo

Jorge Juan García Insua

Tanto que te quiero

Yo sí.


Sí.


Alguna vez ha escuchado una canción y has pensado en mi?
Has cerrado los ojos y te has emborrachado de promesas?
Alguna vez te han entrado ganas locas de llamarme a medianoche y decirme que sueñas mi nombre?
Has notado las manos llenas soñando tocarme los labios?
Te has despertado escuchándome hablar a tu Estrella?
Has notado la habitación llena de susurrarte tanto?
Y has notado cómo te lleno los labios?
Cómo el silencio se llena de sonrisas y pasan muchas muchas horas…

Has soñado imaginando que estamos?

Estar. Estamos, sí.
Estar contigo, para ti siempre estado

Mis hojas ya no están nunca en blanco

Las horas se pasan volando

Te veo y nunca hay prisa

No lo sabía, no lo sabia ver
Que acabaría sin dejar de pensar en ti

No puedo parar ni dejar de ser

Bonita, más bonita y más todavía

No quiero echarte más menos

Ni amarte hasta perder el control

quiero amarte en paz, sin tiempo

En ti, para ti

Ojalá sumemos noches

la Vida me regale tu suerte

Números que sumen y sumen

resultado “Tanto que te quiero”

Nadie recibe sin dar a cambio

y no espero ni pido nada

sólo acabar cada día en tus brazos

sintiendo tus manos

Al Infierno no quiero volver

del Cielo me echaron

y luego tú

Amor no se escribe con el menos

Amor se escribe con tanto

Jorge Juan García Insua

Besos para una piedra preciosa

Soñaba despierto y te sentía entre el sueño y la realidad… allí donde viven lo ángeles.


Tan despierto como dormido he comenzado a recorrer tu espalda con mis labios, protegido por las sábanas me he dejado llevar y comenzado a escribir en ella.

Suavemente dejo caer la yema de mis dedos, escribiendo esas mismas palabras que una y otra vez no puedo evitar decirte y por cada punto un beso, una huella que sella y sólo tú puedes entender.

Qué fácil es escribir en tu piel… sólo he de seguir la linea que han dejado mis besos.

Tu cuerpo es como un libro con una gema preciosa  en la portada y cada una de las páginas que tengo delante una oportunidad para soñar, reír, llorar, escribir, dibujar, revelar deseos, jugar con realidades imposibles, querer, amar y ser amada… tu libro es mi mundo, el que lleva tu nombre y dónde eres la absoluta protagonista. 

Déjame susurrarte que no habrá nunca lectura más interesante que la que habla de ti… esas que te atrapan y no puedes dejar de leer, que te dejan las noches en vela y pasas las páginas con avidez y donde cada palabra acaba formando parte de ti.

Déjame soñar con su lectura y releerla cada mañana, en cada despertar añadir nuevas y extrañas palabras, esas que antaño nos daba vergüenza decir y que no puedo esperar a pronunciar y dedicártelas a ti.

Para ti.

Déjame intentar con todo el alma ser culpable de dejarlas grabadas, poner voz al corazón y acostarme contigo para soñarte de cerca.

Y ahora deja que pare el tiempo, que se pare aquí, que tus páginas me hablen …nos quedan tantas cosas por decir y me muero de ganas de saber que nos depara el siguiente capítulo…

Contigo.

Para ti.

Jorge Juan García Insua

Basorexia de miradas emocionales

Mi vida empieza con una mirada…

-Cuando me miras así me siento desnuda…

Pasé la mano por su mejilla, deslizando los dedos casi sin tocarla, sin dejar de sentirla…

-Nadie me había mirado nunca así…

-No quiero incomodarte pero no sabría mirarte de otra forma. Mirar es una cosa, mirarte a ti es diferente y la forma en que miramos demuestra el corazón que tenemos…

– Entonces el tuyo…

– Sssssshhh… el mío hace mucho te pertenece y en silencio te late tan fuerte que incluso en la distancia escuchas lo que te siento

Si pudieras verte como te veo entenderías todo, lo verías todo, mirarías todo. Si me dieran el regalo de un último deseo sería mirarte. Sin que sepas que lo hago, a hurtadillas, a escondidas, inalcanzable, hermosa, buscándote a ciegas y con los ojos cerrados, a oscuras y sin dejar de mirarte.

Mirar mirándote. Así. Con paciente silencio. Me llaman loco porque no entienden que las miradas hablen en silencio y la locura está en mirarte y dejar que mis pupilas hablen por si mismas. No lo entienden y yo no sé explicarlo…. sólo mirarte… para que me hagas subir y luego bajar, subir, bajar, subir, bajar…

Miradas hacia atrás que me llevan hacia delante. ¡Qué más da lo que significa! Es lo que tú sientes al sentirte mirada y mimada de mirante mirada. ¿Dónde van las miradas de ojos cerrados? A tu mirada, donde tú miras, mirándote mirar. Robabas miradas y se cruzaron las nuestras.

-Me gusta la forma en que la que me haces mirar mirarte

-Me gusta que me mires y al mismo tiempo me da miedo que dejes de hacerlo

-No podría… nunca… no se trata de tenerte delante de mis ojos sino de que quieras seguir dentro de ellos.

Deseo incontrolable de… basorexia lo llaman, eso es que todavía no te han mirado como mirada yo no puedo dejar de hacer. Compulsiva, enfermiza… y pensar que todo empezó con una mirada de mirar mirarte…

Y te miro mirándote respirando miradas para hacerte compañía y perderme en tu horizonte. Para grabarte mientras duermes con oculta mirada, bonita y serena sin fin. Para dejarte una nota que leas cuando despiertes… “amor, estoy aquí viviendo tu mirada y nunca habrán suficientes noches en una vida para vivirla mirándote”.

Mirarte cerquita, con calor. Mírate con cariño, besarte con la mirada, notar su sabor y prendarme de tu mirada cuando dices que hueles a mi. Mirada mirado de Here comes the sun (tu tu ru ru) hasta Let it be…

-El regalo de esta medianoche es mirar tu mirada y mirarme mirado en ella.

Jorge Juan García Insua

Hakuna Matata

Suena el teléfono. Domingo media tarde. El número es familiar y contesto.

-Necesito que me ayudes, no puedo más. Quiero enviarte a mi hija y que haga terapia contigo.

-Quieres enviarme… estoy entendiendo que no es ella la que te ha pedido venir, de hecho, por la forma en que me lo dices me atrevo a decir que ella no sabe que quieres que venga

No, no… aún no se lo he dicho Jorge. Es que quería hablar contigo antes y ver qué pensabas tú de todo…

-Y qué es todo?

Discutimos todo el día Jorge. Todo lo que le digo le sienta mal, me dice que no la entiendo y cada día peor. El otro día hasta me gritó… y luego es super cariñosa, viene, me abraza… pero cuando tengo que corregirla o decirle cosas que quiero que haga, o que no las haga, no escucha, no quiere escuchar y ahí chocamos.

-Tu hija tiene 16 años verdad?

-Sí, cumplió los 16 en enero y no veo el momento de que pase la adolescencia, cada año vamos a peor

-Además de esos «choques» que tiene contigo, y que recuerdo me habías dicho que tenía también con su hermana pequeña, hay algún otro problema de comportamiento que te preocupe… en el colegio? Con tu pareja? Con sus abuelos?

En el cole va bien, no saca sobresalientes pero va bien… iría mejor si no fuera por algún «amigo» y que está todo el día con el móvil Jorge. Alguna vez ha chocado con mi madre pero es por lo mismo, cuando la intenta corregir o le dice lo que debe hacer, en el fondo adora a su abuela.

-Entonces, qué esperas de mí exactamente?

-Que la hagas razonar. Tú seguro que puedes hablar con ella y hacerle entrar en razón, que entienda que lo hago por su bien, que me preocupo por ella…

-Cómo crees que yo podría conseguir eso?

-Jorge tú sabes comunicarte con cualquiera, lo que hiciste conmigo pues ahora con ella. Ella te escuchará seguro. A mí me escuchaste y me ayudaste mucho.

-Me estás pidiendo que me siente con tu hija y que la escuche. Es eso?

-Bueno… sí, eso y eso que haces… ya me entiendes

-Déjame que te haga una pregunta… Has intentado estar a su lado y escucharla?

Sí claro.

-Recuerdo una sesión donde hablamos de por qué nuestra relación como Coach y Clienta funcionaba. Te acuerdas que desde el primer día te dije que aquel era tu espacio y que en mi siempre encontrarías al alguien dispuesto a escuchar, sin juicios ni prejuicios, que desde el momento que entrabas por la puerta estaría para tí hasta que salieras

-Sí, claro. Eso creo que le irá muy bien a mi hija

-Qué te impide hacerlo tú?

Silencio. Un largo silencio…

Colgar y venirme a la cabeza esa frase que dice que «La adolescencia es esa fase donde el niño se da cuenta de que todos lo adultos son imperfectos». No conozco a ningún padre que no haya tenido miedo de la adolescencia de sus hijos e incluso en alguna ocasión me reconozco entre ellos. Y no conozco a ningún niño o adolescente en el que no haya visto una cualidad que lo haga especial. Siempre hay un lado bueno, siempre. Algo que lo hace especial, que lo diferencia y que supone una oportunidad para reconectar con él, para hablar bien de él , para sentirse orgulloso, para regalarle tiempo y ofrecerle el que necesite. Ese que nos empeñamos en malgastar en cosas con infinito menos valor, para ellos y sobre todo para nosotros.

Y para compartir ese tiempo la única condición es escuchar desde el amor, desde una postura real de empatía. les pedimos que entienda un punto de vista adulto para el que todavía no están preparados y al hacerlo no nos damos cuenta de que insistir en esa via perdemos la oportunidad de conocerlos desde su mundo y peculiar forma de ver el mundo que les rodea, esa que nosotros estamos perdiendo a pasos agigantados.

Nos excusamos diciendo que queremos protegerlos del mundo y somos nosotros los que tenemos miedo de lo que hay ahí fuera. No ellos. Ahí nacen y se alimentan muchas de nuestras barreras, en nuestros miedos y en nuestra pérdida de capacidad para hablar desde la misma naturalidad y franqueza que lo hacen ellos.

Tal vez esas dificultades para conectar con el hijo en plena adolescencia no son muy diferentes de las que los padres pueden tener en otros ámbitos del día a día, y al contrario, ofrecen una impagable oportunidad para demostrarnos cómo de preparados estamos para escuchar dejando atrás prejuicios y respuestas preconcebidas.

Esa malentendida independencia a la que aspira todo adolescente y que trae tan de cabeza a la mayoría de padres puede verse como una amenaza a la pérdida de esa adorable etapa infantil o como una maravillosa oportunidad de crear una relación de confianza, cariño y respeto que les refuerza el adulto que un día serán.

Y no, su hija no será clienta mía. Y no, su madre tampoco lo volverá a ser. Pero cuando nos despedíamos me has dicho que desde un día de verano que le enviaste una publicación mía ella me lee y en alguna ocasión algo escrito por mi había sido tema de conversación.

Así que con todo mi cariño no os sorprenderá que me haya dejado llevar y me haya puesto a escribir. Tal vez con un poco de suerte mañana esas líneas os inviten a seguir conversando…

Sólo déjame hacerte un comentario final… tienes razón y si todo lo atiendo y hago así no me haré rico, pero momentos y conversaciones como la de esta tarde no tienen precio.

Un fuerte abrazo,

Jorge Juan Garcia Insua

Todos tus días mis 14 de febrero

Te confieso que escribo

para llamar tu atención

No sé qué es peor

si la indecisión o el arrepentimiento

Si la infelicidad o el exceso de ego

No hay certezas si amas

ni flechazo que conozca el error

Quiero vivirte a todo corazón

dejar que la utopía cambie nuestro mundo

Recordarte con cada beso

Que si llegan momentos de sombra

Es porqie todavía nos queda mucha luz

Confiaba que el viento va a cambiar

Y a cambio me veo dejándome llevar

No puedo controlar la escena

Si intento salvar cada momento

Cada instante que vive en tu recuerdo

Aún sabiendo

Que nada hay más inconsistente

que saber que no será suficiente

Hay Dioses que sólo

saben invocar tormentas

Y Diablos que viven

para mantener la llama en el pecho

Todos tenemos templos

abiertos para volver y volver

Construidos con olor a agua y sal

Abrazos que nos queman

porque no los supimos dar

Y finales con sabor a marcha atrás y empezar

Tiempo

para llenar de latidos el momento

para dar banda sonora a tu señal

sin expectativas ni espejismos

adiós caminos marcados con migas de pan

Entre la belleza del abismo

Tu sonrisa es lo único real

Caminar entre el acierto y error

Olvidar cada uno de los dias

Que no despierte junto a ti

Cógeme la mano y convénceme

Que la vida empieza aqui

Que el mejor momento

Es el que estás a punto de respirar

Hazme parar

Regálame una caricia

Que me abra un universo

silencie mis palabras

Y de a mis silencios calidez

Que venza mis miedos

Que grite que lo de ayer

No fue la última vez

Quiero echarte de menos

soñando y a cada despertar

Quiero necesitarte

un día, otro y otro más

Quiero sentirte

incluso cuando te tengo lejos

Quiero besarte

hasta me duelan los labios

Quiero regalarte mis musas

y de descansen para siempre en el blanco de tu piel

Quiero perder la palabra exacta

para buscarla en tu mirada

una y otra y otra y otra vez

esa que ejerce de enredadera

y me invita a la desnudez

Pon tú el precio que he de pagar

no lo discutiré

podemos abandonarnos o arder hasta el final

Te regalo el poder

sobre mis emociones

Has llegado para enseñarme

que la vida es algo más

que no tengo opción

tal vez no sepa mantener

el equilibrio entre tanta intensidad

y me agarraré al lazo

que lleva de mi cuerpo a tu corazón

para subir a pulso

y susurrarte al oído

que nunca se quiere de más

que eres el viaje… el maravilloso viaje

que no quiero finalizar

Que todos mis caminos

una y otra vez acaban en tu puerta

Jorge Juan García Insua

Más bonita

Me importas. Lo sabes, lo sientes. Bonita, tan bonita, eres tan bonita… despiertas y das vida a mi lado embaucador, ese que le apellidas zalamero y que es el reflejo de mi locura y de mi mejor recuerdo, ese que un día otro, y otro más dejas tú.

Me he creído inquebrantable y al tocarme has visto emociones a flor de piel. Así soy. Soy un ser extraño cada vez más lejos de lo que fui y más cerca de ti. Miedo, no lo tengas. Sueña, sueña y hazlo conmigo, junto a mi y no me iré. No podría, no quiero, no sabría. Aún intentándolo sé que a tu lado se quedaría mi sombra, mi alma y lo mejor de mi… cegada y sorprendida de lo que me haces sentir.

No todos podemos ser locos

hay que ganárselo, merecerlo

provocarlo y compartirlo

mi locura es tan sagrada

como lo que siento por ti

Tu aparente fragilidad es refugio para mi inseguridad. Te miro. Bonita, tan bonita. Mi debilidad. Me falta sentido para aguantar tus pupilas, esas que esconden un ángel que deseo abrazado a mi cuerpo, que susurre buscando calor acariciando hasta llegar al corazón. Emociones siempre a flor de piel, ni llaves ni candados, piel sólo piel.

Me gusta que me abraces

Sin preguntarte por qué 

Todavía escondo un niño

Ese que te quiere bajo la manta

Para llenarte de historias

Acerca de caricias a escondidas

Despiertas emociones en mi que creí olvidadas, bonitas, tan bonitas como tú. Cada persona que he conocido me ha hecho quién soy, cada decisión que he tomado me ha guiado hasta aquí… junto a ti y en el reflejo en tus ojos me veo en el camino, me veo a ti y a mi.

Me importas como para avisarte que estoy en periodo de prueba y tendrás que decidir. Piénsalo bien antes de llegar a confundir dónde empiezo yo y acabas tú, porque yo ya no sé ver la línea y he dejado de pensar con claridad excepto cuando pienso en ti. No apuestes por mi si te asusta, hazlo si remueve, ve con todo, no te dejes nada. Hazlo por todos los días que se llenan de emoción y todos los te quiero que sueñes caben en una relación.

Culpable, soy culpable. Te intentas convencer de que te enseño sueños que creías no existir pero sólo te muestro aquello que soñaste antes que yo. Culpable? De soñarlos tan fuerte como tú. De convencerte que la altura nunca es tan grande cuando ya has saltado, que el vértigo desaparece cuando abres los brazos y que no existe destino capaz de hacerte daño cuando cierras los ojos y eres feliz.

Bonita, tan bonita

mi instante favorito

mi pensamiento recurrente

bajaré una tímida sonrisa

para pediré permiso

permiso …

para cogerte la mano

Y regalarte la sonrisa

Esa que tú ya has visto

Y decirte que regalos

Ninguno como haberte conocido

No es cierto 

Que sepa escribir

Sé que cuesta entender 

Tus ojos dictan las palabras

Mis dedos tipografía al corazón 

Es tu piel la que despierta emociones 

Que envía a mi estado mental

Bonita, más bonita, tan bonita… Deja que te diga… que te diga… que te diga que te…

Siempre… bonita

Jorge Juan García Insua

Bonita

Crees que se puede tocar el corazón de las personas? Tú podrías…

Me dijo bajando el tono…

Y con el mismo tono la cogí la mano y…

Sí, creo que se puede tocar el corazón de las personas. Sólo has de recordar no dar el primer paso sin antes pedir permiso, si te lo dan, si te hacen ese regalo, no lo toques sin abrir y ofrecer al mismo tiempo el tuyo. Y cuando lo toques hazlo con todo el cariño y cuidado que se merece.

Has tenido alguna vez la sensación de encontrarte con la persona que aún con lo ojos cerrados sientes su presencia? Te has sentido alguna vez enamorada sin haberlo visto y has tenido miedo del primer encuentro? Alguna vez has cogido una mano y has deseado que ese instante fuera para siempre?

Alguna vez te has saltado todo para poder estar junto a él? Te llevaste el recuerdo de minutos intensos? Te has sentido viva al irte a dormir preguntándote si ha sido real?

Alguna vez te sucedió que no hizo falta prometer una segunda vez? Te hubieras quedado allí de pie abrazada? Olvidaste por instantes cuándo habías tocado fondo y te perdiste en sus labios? Has podido olvidar aquel primer beso? Qué sientes cuándo lo recuerdas?

Te has despertado pensando por qué te estaba pasando a ti? Te está pasando a ti? Has mirado tu habitación todavía desordenada mientras tienes una bonita sonrisa reveladora… la que te regaló él? Tal vez has pensado en alejarte y no te han hecho caso los pies? Puedes recordar el sabor de su sonrisa?

El silencio, un beso y una sonrisa, pon el orden que quieras o deja que se desordenen entre ellos… eso pasa cuándo tocas un corazón y te lo dejas tocar. No lo puedes controlar. No se puede controlar. Ni dejar de tocar. Y cuando amas de corazón no necesitas tocar ni ser tocado.

Jorge Juan García Insua

Historias para leer llevando zapatillas

Me cuesta reconocerlo. Sé que llevas días avisándome y que se acerca el día, el momento del último km.

Pero me cuesta y se me hace difícil dar el paso porque llevas tanto conmigo, sabes tanto de mi y de los km recorridos que va a ser como si me faltara algo y no me apetece comenzar de nuevo, ya no me acuerdo de cómo se empieza de nuevo…

Me decían que no servías para esto, que no eras la mejor opción ni para un corredor ni para un supinador «algo» cabezota, pero por encima de todo eso me pudo mi alma romántica y reconozco que me enamoraste desde el primer momento y siempre has estado ahí. 500…600… 700… 800 km o más… perdí la cuenta hace mucho. Hemos compartido madrugones, horas de falta de sueño, canciones… muchas canciones, confidencias, lágrimas y un sin fin de molestias y dolores, días de barro y agua pero siempre volvías a estar dispuesta a seguir la aventura.

Pocas han visto en mi tantos cambios como tú. Me conociste cuando aún salía para demostrarme que mi cuerpo todavía podía llegar más allá y buscaba saber dónde estaba su límite. Sólo tú sabes hasta dónde llegué en su búsqueda. Has vivido conmigo pájaras monumentales por sentirme Dios y no querer controlar el ritmo, descenso a los infiernos cuando el viento y los km se te ponen en contra, vómitos cuando tus piernas no dan para más y te falta el aliento… Comenzar sabiendo que te llevaba en los pies me llenaba de una falsa sensación de control y poder, de pensar que cuando yo no pudiera más y me doliera hasta el último suspiro tú seguirías hasta llegar a la meta.

También has visto cómo volví a disfrutar con cada paso, a disfrutar de cada una de las pequeñas sensaciones que me ha regalado este deporte. Me has visto correr hasta no tener que demostrar nada a nadie excepto a mí mismo y simplemente sonreír cuando la mañana te recibe con las primeras luces del Sol y amaneceres que se quedan grabados en as retinas, de ciudades desiertas en noche cerrada dónde solo se escuchan tus pisadas y hacen volar la imaginación, de la sensación del cuerpo caliente y el viento frío de invierno y del placer cuando llegas sin aliento y sabiendo que no te has dejado nada por dar. Me enseñaste a correr por placer, a correr con los ojos cerrados con la seguridad de quien ve más allá del horizonte y cuando más disfrutaba corriendo más lejos me llegabas. Cuántas veces he pensado que había ido tan lejos que no tendría corazón suficiente para volver!

Contigo cada carrera ha sido una victoria particular, de esas que sólo yo entiendo y sólo para mí tienen sentido , pero hasta eso es especial. Te corresponden todas las medallas. Incluso en los días más duros has compartido conmigo visualizaciones, imágenes, sueños, respiraciones mil y un momentos especiales de risas compartidos con quienes a veces corrían a mi lado… mejor dicho, yo al suyo.

Tal vez para algunos nada de esto tenga sentido, pero no es lo que eres sino todo lo que has compartido conmigo. Y ha sido tanto…

Mis hijos me preguntaron una vez «papá, por qué corres? Aquel día les contesté… porque hubo un día que me dijeron que no podría hacerlo más. Hubo un tiempo que lo hacía por los demás, tal vez por derrotar la distancia y al tiempo, por saber hasta dónde podía dar y no reconocer que a pesar de todo los limites no estaban en mi cuerpo sino en mi cabeza… y km a km aprendí a correr para mí mismo y a no conformarme.

Dame unos días, unos centenares de km más para irlo aceptando y mientras tanto vamos negociando los términos de tu jubilación. Muchas veces me han dicho que era único runner que conocían que tenía muy pocas zapatillas, tú eres uno de los motivos.

Eso sí… tal vez no saldremos a correr pero seguro que nos quedan muchos paseos por dar. Ha dejado de importarme llegar a esa meta, sólo quiero seguir disfrutando del camino y de quién lo quiera correr conmigo.

Si no dime de qué sirve llegar si no te queda grabado en la retina cada momento del viaje?

Jorge Juan García Insua

Jorge Juan García Insua

«Nadie nace siendo un corredor perfecto. Y ninguno de nosotros se convierte en uno. Pero a medida que sumamos escalones, nos convertimos en mejores corredores. Y esa es la belleza de este deporte. No hay atajos. Nadie regala nada. Ganas cada kilometro y cada resultado» Peter Magill

La vida comenzó cuando te vi

Esto empieza con un comentario aún caliente… “pensaba que la semana pasada publicarías algo, no sé, pero no, y ahora llevamos unos días y tampoco. Fue tan bonita tu última publicación!

Y en ese momento me quedé callado y aún sabiendo la respuesta no quise contestar.

La verdad es que sentí que me vacié al publicar la última vez y en aquel momento pensé que era una bonita y muy especial forma de comenzar el año en el blog, hasta confieso haber pensado que si fuera la última publicación estaría orgulloso de acabar así el blog.

Luego sucede que todo aquello que he ido anotando, verseando, escribiendo, tatareando o parafraseando no le he dado o no he sabido darle continuidad. A veces porque no he sabido ver hacia dónde me estaban dirigiendo las palabras, otras porque no me apetecía transmitir lo que para mi significaba aquello que estaba cogiendo forma y de otras muchas, la que más era mi impresión de que no estaban a la misma altura de lo que acababa de publicar (y perdón por la pedantería de pensar que tenía algún tipo de «nivel»… pero para mi así fue).

Tal vez sufro el Síndrome de Stendhal y es la penitencia que me toca por llenar mis sentidos de belleza desmedida y haber publicado sobre ello. Sería curioso que precisamente yo sufriera de una afectación psicosomática que no recoge manual diagnóstico alguno y que provoca una experimentación intensa de las emociones ante algo o alguien me resulta de gran belleza y que lo hace hasta llevarme a un punto de bloqueo o alteración mi estado normal… no sé si tengo un «estado normal» pero pensándolo bien esto si daría para una publicación y sobre todo una buena excusa para visitar Florencia.

Siempre he pensado que esto iba así… tal cómo sale, apetece, me hace sentir o me inspira escribo y en ocasiones hasta lo publico. Y la verdad es que también hay momentos como este donde no sabes si lo volverás a hacer, si alguien volverá a emocionarse contigo.

Sea como sea si al final resulta que sufro de eso que sepáis que me lo quedo, que no tengo intención de buscar solución ni mucho menos cura y que espero seguir disfrutando de la contemplación de la belleza, y si eso me provoca algún bloqueo que otro bienvenido sea.

Y mi querido Stendhal… gracias, muchas gracias. Te llamaban “realista” y en el fondo eras un inmenso e intenso romántico. Que no te convenzan de lo contrario.

El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de la vida” Stendhal

Jorge Juan García Insua

*El título de esta publicación es una frase de Marie Henri Beyle, autor francés conocido como Stendhal (1783-1842)

Yo te cielo

No lo sabía explicar pero sentía que la vida le estaba pidiendo volver a respirar, despertar y salir de la sombra. Y escuchaba canciones de otra época mientras deseaba que volviera a suceder, olvidarse de la sensación de pisar tierra firme y dejarse llevar…

Pensaba que la felicidad y la tranquilidad estaban en ese estado letárgico de tristeza, del amargo café, del quién sabe qué, de lo invisible de no saber y no querer ver. El amor no siempre es justo y quién entiende por qué hace regalos con agujeros, oxida sentimientos y da fuego del que no calienta. Tan especial se perdía esperando la galleta con el deseo escrito para ser feliz, demasiado tiempo sin perderse entre largos paseos por la playa…

La culpa fue de aquella mañana donde el café la llevó a preguntarse cuál sería su sabor, no sabía cuando era la razón pero pensaba en cómo sería su voz, el por qué el lazo seguía ahí, por qué respondía cada vez que ella tiraba de él… hasta que lo tuvo delante y se acercaba a él. Había pensado tanta veces cómo sería aquella primera vez tras el primer cruce de miradas e intercambio de sonrisas…

Y la abrazó… lo abrazó… los brazos besan mucho antes que la boca.

Pensaba que no existía el abrazo perfecto hasta que la abrazó lentamente… notaba su respiración pausada, sus pulsaciones y el calor de su pecho…

Y entendió sus palabras… te preocupas tanto por lo que te pasa en la vida que no ves lo que dejas pasar… lo maravilloso de existir son las personas que amas y os recuerdos que te dejan dentro.

Mientras estaba allí entre sus brazos sintió que hay momento, un camino y un viaje para para cada abrazo y cada persona, que aquel era sólo para ella y que si había un destino la encuentre allí cada uno de los días de su vida.

Y si era… el hombre de los abrazos perfectos.

Qué bonito conocer a alguien que te devuelva las mariposas, el ponerte nervioso, las manos sudorosas, sentimientos extraños, palabras que no salen, que se entrecortan, miradas que conectan donde cada instante es un principio.

Su calor era más fuerte que su verdad desnuda, para qué vivir deprisa cuando entre sus brazos podía para el tiempo. No sabía si besarlo o morderle. Hay latidos que se meten dentro y bombean hasta hacerte ver el camino.

En cada gesto de sus manos, en cada caricia de sus dedos había mensajes que sólo ella entiende. Se separó unos centímetros sin dejar de cogerle las manos, respiró profundo y volvió a su pecho, hundiendo su cabeza en él… y dejaban de doler los recuerdos, dejó de tener sueño y sí deseos de noches en vela.

La marea devuelve todo lo que tiramos al mar y ella había tratado de olvidar aquella sensación, de no seguir, de no volver, pero la piel desnuda siempre refleja la luz del día. Esa era su recompensa a la mala suerte, a las flores arrancadas de raíz y lo que perdió por pensar que lo tenía.

Las noches no acaban hasta que no se cierran todas las heridas y no se escribe el final hasta que algo nuevo empieza. Y allí abrazados compartieron miradas e inicio… minutos para estar contigo y memorias de lo que compartirás conmigo. Hay algo en tu forma de abrazar mi locura que no puede explicar pero que la invita a no moverse de sus brazos.

La vida solo vale la pena cuando la sabes bailar, nunca sabes en qué brazos acabarás bailando tu melodía. Tal vez era una cuestión de coincidencia… tal vez caminaban caminos hacia el lugar donde se esperaban desde siempre.

Tal vez si lo era sí… la música y el abrazo perfecto… el hombre que la llenaría de ellos. La historia de un nuevo abrazo que cerraba viejos capítulos, mientras él le susurró un trato… «Te siento tierna, única, inteligente y distraída, fuerte y a veces rota y por encima de todo hermosa, muy hermosa por dentro y por fuera. Si me aguantas el abrazo prometo seguir, estar… toma de mí lo que necesites porque uno recibe lo que da y prefiero morir en tu fantasía a vivir en mi realidad. Yo te cielo«.

Será que él tenía razón en aquellos mensajes… en un abrazo siempre hay respuestas. La vida no siempre es perfecta pero tiene momentos tan maravillosos…

Jorge Juan García Insua

No es lo que escribo

Será que estoy vivo y por eso estoy aquí escribiendo…

Hace unos días alguien importante me escribía «siempre me emociono con tus textos, llegas a mi parte emocional aunque no te conozco» y dentro de mí provocó un click.

Como si me hubiera leído la mente pensé en lo último que había publicado y que ojalá fuera capaz de volver a escribir algo, aunque sean unas pocas líneas que le provoque algo así de nuevo.

Irremediablemente lo siguiente durante varios días ha sido repasar todo lo que he escrito durante este año que va tocando a su fin, no tanto lo publicado sino lo que nunca llegó a ver la luz y está ahí en un cajón… Porque si está ahí, si no lo he borrado todavía es que aún tiene algo que enseñarme, decirme, algo que sigue conectando conmigo o con alguien que me importa sólo que no ha llegado su momento… y ahí sigue el lazo.

Mi sorpresa ha sido ver cuánto sigue escondido entre la nube, el disco duro y mi vieja libreta. Cuánto he ido guardando y que no ha encontrado el lugar, el momento, la persona o sobre todo la forma de superar el miedo a no utilizar las palabras adecuadas o no saber recoger las emociones que provocaron que aquel día empezara a escribir. La mayoría no los tenía ya presentes pero es leer las primeras palabras y rápidamente conecto con el momento que lo inspiró, con las sensaciones que me traían las palabras y con la decisión de no seguir escribiendo, no publicarlo o borrarlo para siempre.

Qué curioso el pensar por qué no publiqué alguno de ellos. No siempre son capítulos abiertos y al contrario, la gran mayoría están cerrados y algunas de las historias me siguen pareciendo emocionalmente intensas y otras muy románticas… pero ahora tomo conciencia que no era lo que había escrito sino lo que yo sé que significan, hasta dónde quiero exponerme y si estoy o no preparado para hacerlo.

Como a todos un inesperado virus paró historias y me llevó a otras, que aún inesperadas siguen después de varios meses presentes, fuertes, vivas e intensas. Un virus que cambió mi mundo y el de quienes me rodeaban y ante el que me sentí obligado tras meses de vorágine, preocupaciones y agotadoras jornadas a parar y pensar cuál era mi papel en aquellos momentos y cómo quería llegar a este final de año.

Guardo en mi mente de aquellos primeros meses de pandemia llamadas y escuchas que me pusieron boca abajo y cambiaron mi forma de ver la vida para siempre. Me invitaron a mirar a mi pasado como no lo había hecho antes, con una mirada completamente distinta y la poca serenidad que me quedaba… esa que dicen que dan los años. He compartido con vosotros trocitos de mi vida que hasta entonces nadie sabía, he publicado cosas que nunca pensé ser capaz de hacerlo y para mi sorpresa aquí siempre he encontrado reconocimiento a ese paso, el cariño y la fuerza para expresarlo y expresarme a corazón abierto.

Ha sido un año lleno de conversaciones, confesiones, secretos, heridas abiertas que necesitaban sutura, de vidas quebradas y sensaciones de morir a destiempo. Personas completas en momentos imperfectos que habéis compartido conmigo intimidades que nadie más sabe, de la pérdida de la inocencia, del paso tiempo y de la sensación de oportunidades perdidas, el peso de la enfermedad y la necesidad de aceptarla para dejarla atrás, la familia, las parejas y del amor… cuánto hemos hablado de amor!!

Cuando más escribo sobre mí más sé de vosotros y más conozco sobre quién soy y hacia dónde voy. Supongo que ese ha sido siempre el objetivo oculto de todo esto… crecer hablando de mí a través de los ojos de quienes cruzan su vida conmigo.

54 publicaciones, 30.985 palabras y 5000 lecturas más tarde creo que este año se me ha hecho corto, demasiado corto… que hay momentos que desearía no hubieran tenido lugar y por otro que a pesar de todo, les debo mucho y el camino no hubiera llegado hasta aquí sin ellos y sin cada una de las personas que me inspiráis… y hasta me leéis. Cuánto he aprendido.

Sigo sin saber escribir y peleándome con mi saboteador para dejarme llevar. Aquí con vosotros he encontrado un espacio a medio camino entre lo que callo y lo que expreso, donde lo que debería ser normal nos hace diferentes y el protagonismo es vuestro, para lo que tengo y no para lo que a veces creo que me hace falta.

Así que gracias, gracias una vez más y de corazón por acompañarme, compartir, estar y por cada uno de vuestros comentarios y reflexiones… aunque no me conozcáis más que por lo que escribo, lo cuál encuentro tan increíble como maravilloso. Pensar que durante los minutos que puede durar la lectura de un blog conectas de una forma intensa y hasta íntima con otra persona es el mayor de los regalos que podía pedir a este viejo y vilipendiado 2020.

Este blog no es lo que escribo, es lo que sientes al leerlo. Ese es el lazo que nos une y que cumple un año más.

Este camino sigue siendo más vuestro que mío, así ha de ser siempre… Me pareció una locura crear este blog y me parece de locos pensar que tal vez… tal vez… me queda mucho por escribir en él. Será que mi madre tiene razón cuando me dice “sigues llenándote la cabeza de pájaros”.

Siguiente parada 2021.

Jorge Juan García Insua

¿ Dónde ?

Corriendo

Corro por calles desiertas

por las más estrechas

las que llevan a la playa

y esconden tu rastro

Acelero

pensando en verte

encontrarte pensando

corriendo

kilómetros y kilómetros

buscándote…

La playa donde te bese

Recuerdos de memoria

pilares del viejo puente

donde todavía respira

el sueño de tenerte


Tu recuerdo me dice 

dónde girar

dónde acelerar

dónde parar…

y buscar 

buscar, buscar, buscar…


Correría sin descansar

sin parar ni respirar 

si me prometieras

que estaré a tu lado

desde la primera noche 

hasta la última luz

Miro las estrellas y tu Luna 

guarida de tu rastro y antiguas huellas

sólo ellas saben 

cómo duele correr

correr sin corazón

Si supieras…

Cómo …

Cuánto…

Te corro

hasta maldecirme

cuando no puedo más 

Qué parte de tu destino 

corre conmigo…

Qué  parte

me la he dejado por el camino…

Donde estás?

En que km duermes?

Donde estás?

Ven…

Dónde estás?

Muéstrate…

Dónde estás?

No quiero parar…

Dónde estás?
Seguiré corriendo

Mientras desparecen tus pistas

eres magia

magia e ilusión

no queda nada por aquí

no queda nada por allá

Cuando sólo te queda correr con el alma

Km tras km

soñando que el mar

te hace aparecer 

Y corro

para correr hacia hacia atrás 

corro asustado y ojos cerrados

por miedo, sí, miedo

miedo a perder,

miedo a perder

miedo de perderte
Corro para no pensar

para no respirar ni escribir de ti

prometo guardar estas líneas

en el fondo dónde hubo corazón

que fácil es correr

Y perderlo todo en un momento  

Dónde estás?

Tal vez mañana…

Dónde estás?

Y si no hay mañana…

Dónde estás?

Nada aquí

Dónde estás?

Nada allá

Dónde…?

Y si no queda nada…

Dónde?

Nada

Nada dónde…

Dónde nada

Jorge Juan García Insua

¨Caminar, correr, huir, ponle un nombre, sé lo que quieres decir». Ethan Jones