Amor después de amar

Abrazarla le daba la vida, pero no podía dejar de pensar que aunque podía escuchar sus latidos y aquella especial conexión en cualquier momento se levantaría y se marcharía. Como otras veces… la acompañaría al coche y al volver se sentiría vacío.

Él le había pedido que se quedara en más de una ocasión. Sin éxito confiaba en que la memoria de la piel, el amor, el sueño y el placer fueran invitación suficiente… Una noche, sólo una noche y hubiera bastado. Soñaba con despertar a su lado, mimarla y decirle lo bonita que estaba con los ojos somnolientos y el cabello enmarañado. Era tan bonita que podría pasar las noches mirándola inmóvil para no despertarla, contando sus respiraciones y deslizando casi sin tocarla sus dedos por sus brazos y mejillas.

Tantas veces se lo hubiera pedido de rodillas como tantas permaneció en silencio… por miedo a conocer su respuesta, que no sintiera lo mismo, que desapareciera el hechizo, que se sintiera presionada a hacer algo que no deseaba o que no le salía… de dentro, del corazón… Le había dicho que se había enamorado de ella y de todo lo que era y que la quería libre, para ser, para estar, para entrar en su vida y para salir… aunque ella no podía ni imaginar como le amargaban sus ausencias y el eco de esas palabras.

Romántico hasta la médula no podía evitar llegar a casa y estirarse sobre las sábanas que minutos atrás habían compartido y viajar al futuro juntos mientras el aroma de su piel llenaba la habitación y lo adormecía lentamente. Después de estar con ella despertaba extrañado, la buscaba con los ojos cerrados y al no encontrarla se auto convencía para seguir esperando el día que en todo cambiara y no quedaran puertas por abrir ni ventanas por mirar si no era junto a ella.

Y dejó la cama sin hacer y las sábanas revueltas… por si decidía volver… para echarla menos de menos… con su pecho por si decidía dormir en él y sus alas por si decidía volar. Amando después de amar.

Jorge Juan García Insua

*Fragmento de un texto todavía no publicado.

Ojos perfectos para amores en colores

Todas las sesiones acababan por mi parte con la misma pregunta… ¿Hay algo más que necesites de mí? 

Todas tuvieron siempre la misma respuesta… “Un abrazo”. 

Cuando llegamos a la última no hizo falta que te preguntara porque ambos nos levantamos y nos fundimos en un largo abrazo mientras notaba como tu respiración se esforzaba en contener la emoción… yo en contener la mía.

Nunca deberíamos habernos conocido, el que haya pasado, o al menos de esa forma, no debería haber sucedido nunca y tengo que reconocerte que tengo algún que otro texto escrito que decidí no publicar sobre la rabia que me generaba no la sesión en sí sino el motivo de la misma y la responsabilidad que todos y cada uno tenemos sobre lo que estabas viviendo y el enorme coste personal y profesional que yo sabía de primera mano que te estaba suponiendo.

Recuerdo que al acabar la última sesión quise darte un detalle que anclara todo el camino recogido y te di avergonzado un trozo de papel doblado hasta la extenuación. Lo desplegaste, leíste en silencio y luego recitaste:

Y DE TI

Dicen del cielo que es infinito

De las estrellas que son inalcanzables

De la Luna que es para los enamorados

Y del hombre…

Dicen de la Paz que es silencio

De la ternura que se alimenta de lágrimas

De los besos que son para los enamorados

Y de la mujer…

Y de la persona que hay en ti

Dirán que recorrió el camino

Entre la mentira y el perdón

Que la vida le debe amores en colores

Que dejó puertas abiertas

Para ver entrar la Luz

Maneras de vivir…

Y me volviste a abrazar.

Hoy me he encontrado con el borrador de esas líneas, y como siempre pasa con las cosas importantes ha coincidido con que me has escrito para recordarme una promesa que aún no había cumplido. En una sesión dijiste «creeré que algo puede cambiar cuando vea a más hetero maquillado como yo y sin avergonzarse de ello» y yo decidí recoger el guante. He estado a punto varías veces, a decir verdad, y la excusa perfecta sería decir que no había encontrado hasta hoy cómplice. Primero pensé en pedírtelo a ti´pero hubiera roto la sorpresa. Luego pensé en pedirle a mi sobrina pequeña que disfrutaría como loca maquillando mi rostro, pero este fin de semana decidí que el simbolismo de todo esto requería de manos más expertas… porque como ya me conoces, ya que lo hacemos vamos a hacerlo bien y poner el corazón en ello.

Acompañarte en tu proceso respetando tu espacio, ofreciéndote silencios y respetando tu angustia me llevó a vivir tu miedo y el miedo de los demás a que pudieras amar, porque de eso trataba… de amor… y de temor.

Tienes todo el derecho a amar y que te amen, a mostrarte sin temer ser juzgado por tu orientación sexual. Me resulta inconcebible que el odio reste derechos a las personas. El mundo pertenece a personas como tú que con un talento inmenso para enseñar y guiar a otros ha de lidiar con la homofobia, los prejuicios y el miedo al mismo tiempo que se siente abocado a sacrificar su vida personal para poder ejercer la profesión que le llena. Tienes razón y todavía queda mucho camino por recorrer y has cargado demasiado tiempo con piedras que no eran tuyas. El único que no estaba confundido eras tú. Dijo Billy Wilder en Con faldas y a lo loco “nadie es perfecto”, sería demasiado esperarlo de algunas mentes limitadas.

Confío en que seamos capaces de acortar las distancias entre nuestro mundo, el tuyo que es el mío, y el de todos esos “demás”, porque mundo que yo sepa hay solo uno y todos vivimos (y amamos) en él.

Me enseñaron que lo importante no es lo que se promete sino lo que se cumple y aquí me tienes. Esta es mi forma de mostrar el enorme respeto y cariño que te proceso… a ti, a todo lo que he aprendido durante estos meses y a todos los que como tú han de superar frustraciones ajenas.

No tengas vértigo, me gusta verte saltar barreras y romper muros… No hay maquillaje más perfecto que ese, y yo estaré saltando junto a ti.

Nos vemos en el camino.

Jorge Juan García Insua

El matrimonio y el arte de repararse

Hoy me han pedido matrimonio.

No una vez… sino dos.

Y lo ha hecho alguien que no me conoce prácticamente de nada, salvo de verme en algunos momentos trabajando. Hasta entonces no se había fijado en mí, o al menos no como para sentirse atraída. La diferencia es que esta mañana mientras desayunaba me ha leído, detenidamente hasta el punto de emocionarse y enamorarse de aquello que con más o menos acierto intento describir con palabras.

Tras su segundo intento de desposarme y mientras compartíamos confidencias me sentía avergonzado de cómo alguien podía sentir algún tipo de conexión a través de este blog, y sobre todo, de lo acertado de todo aquello que sobre mí creía saber. En un momento me ha dicho que sentía que allá donde me había roto me había hecho más fuerte, pero lejos de dar la espalda al mundo y a la vida me había abrazado a ella, y que sólo eso ya le parecía algo maravilloso y admirable.

Escuchándola y mientras mis mejillas se sonrojaban a niveles estratosféricos he recordado un “Estado” que le cogí prestado días atrás a alguien con quien conecto mucho y que hacía referencia a un arte japonés, el Kintsugi, el arte de hacer bello y fuerte lo frágil. Consiste en reparan objetos rotos, enalteciendo la zona dañada rellenando las grietas con oro. El valor de este arte reside en creer que cuando algo ha sufrido un daño y tiene una historia, se vuelve más hermoso. Y no sólo me parece hermoso sino romántico hasta la médula. Lejos de querer ocultar los defectos y grietas, o directamente deshacerse de la pieza, las cicatrices se remarcan y celebran para que su belleza recaiga en el reconocimiento de su vulnerabilidad, su valentía y su capacidad de recuperación.

Entiendo el Kintsugi es un sentido e incondicional acto de amor donde una herida deja de ser oscuridad para pasar a ser luz e iluminar a otros y hay tanta resilencia en esta filosofía que no puedo evitar sentirme identificado y representado. Es una metáfora de la vida misma, en que la que a menudo nos falta paciencia para dejar sanar nuestras heridas emocionales o dar el espacio para que sanen otros a los que queremos, donde las ocultamos, las negamos y tapamos para que nadie las vea, llevando el peso del dolor interno y la falsa vergüenza de que puedan ser descubiertas. Cuántos miedos y perjuicios llevamos en la mochila… Y si en lugar de eso hiciéramos todo lo contrario, mostrándolas, reconstruyéndolas y creciendo en el esfuerzo. ¿Y si nos enorgulleciéramos de hacerlo? Y si además nos lo reconocieran y reforzaran el enorme esfuerzo que nos supone, nos las acariciaran y besaran…

Deberíamos enseñar a nuestros hijos esta técnica para que de pequeños se empaparan de la importancia de dar segundas oportunidades y en lo atractivo que puede tener cualquier imperfección. Para que en una cultura donde todo tiene fecha de caducidad y donde las redes sociales siguen potenciando y malformando ideas de belleza imposibles se pudiera perfeccionar el defecto y reconocer nuestra vulnerabilidad e incapacidad para ser perfectos.

Suena a cruzada pero con el paso de los años he tenido la enorme fortuna de cruzarme con “piezas” únicas, irrempazables y fascinantes, que mientras se remendaban crecían y nos hacían crecer a quienes compartíamos con ellas angustias, miedos, emociones y pasos. Como en el Kintsugi con los objetos reparados, acompañar y sentirse acompañado en ese camino de ruptura, dificultad y transformación refuerza los lazos y crea vínculos intensos y especiales.

Aquel día guardé el estado sin tener todavía muy claro por qué y me llevaba a querer reservarlo. Hoy le has dado sentido, me has recordado que debo sentirme orgulloso de escribir, de mostrarme y has dibujado un trocito en algunas de mis reparaciones…

He pensado que ya que leerme te había hecho llegar tarde hoy a trabajar y que en cambio a mi me has provocado muchas sonrisas que menos que escribir de ti, y que si mañana, por leerme y leer de ti, vuelves a llegar tarde que sea sonriendo tú.

No sé si algún día nos llegaremos a casar… pero en cualquier caso ambos tendremos una bonita historia que contar.

Gracias por tu cariño y por ser parte de mi camino.

Un beso…

Jorge Juan García Insua

Conexiones, Lunas y olor a Mar

En Sol aún no había salido y por la ventana entraba olor a mar cuando la llamada rompió el silencio de la madrugada.

Rápidamente cogió el teléfono y susurrando contestaba mientras se deslizaba aún dormido por encima de las sábanas para no despertarla. Ella se levantó somnolienta poco después y al llegar al pasillo y verlo sentado en el lateral del sofá se quedó en la penumbra, en silencio, mirándolo…

Cómo no quererlo, cómo no sentirse atraída por quien la trataba con tanto cariño y suavidad. Hasta él ningún hombre había sido capaz de quitarle la armadura a besos, recorriendo con sus labios su espalda y recreándose cuando llegaba al cuello. Nadie hasta él había besado sus lágrimas mientras la abrazaba fuertemente, nadie hasta él había respondido a sus inseguridades y temores con tanto amor, sin abrir los ojos… “porque no necesito abrirlos para verte, te veo cuando te siento y lo que siento me enamora de tí” le había dicho horas antes… Verlo así en la penunbra mientras la luz del portátil iluminaba y definía las líneas de su cuerpo… se moría de ganas de decirle que volviera a la cama, que deslizara sus manos por sus caderas mientras la abrazaba por detrás… pero cómo no alargar aquel momento, sólo para ella, solo de ella y hacerlo eterno.

Tan inquebrantable por fuera como vulnerable por dentro. Él le había dicho que no se creara tantas expectativas, que él también desteñía, que tenía poco de protagonista de comedia romántica y mucho de diablo desangelado al que el amor le había sido esquivo y que durante demasiado tiempo había pensado muchas veces cuál era su número en la lista de espera… Decía que no quería vivir del pasado, que no quería escapar de fantasmas ni de historias que nunca se han cerrado y que echaba de menos alguien que quiera darle la mano y no soltarla cuando venga lo que tenga que venir. Ella le decía que eran tantos sus silencios y él que decían tantas cosas que a menudo no sabía como callarlos.

Incluso medio vencido por el sueño parecía sereno a contraluz. Son esos momentos en que piensas que a su lado cualquier cosa puede suceder, que das por seguro que si quieres estará siempre, siempre, siempre..

Cómo no sentirse deseada por su personalidad, por su historia y por lo particular de su forma de vivir, por sus contradicciones y por su facilidad para hacerte vivir bonito. Capaz de todo mientras se niega a hacer promesas, un poco torpe, realista lo justo, incansable soñador, inquieto, inteligente, y todavía tan inocente e ingenuo para el amor… siempre esperando que si vas a ser el amor de su vida des un paso y se lo demuestres. Quien no ha querido tener alas para sentirse Dios y divino.

Le había dicho en un momento de debilidad mientras se esforzaba en contemplar sus verdes ojos cerrados que sobre ella no había escrito y sin vacilar le contestó… “Sí lo he hecho, y más de una vez. Desde muchas veces atrás estás ahí”. Y ella se preguntaba si era real lo que sentía, si podía confiar y dejar atrás sus heridas, dejándose llevar como cuando la cogió de las manos y acompasaron sus pulsaciones y latidos mientras le hablaba y controlaba su respiración. Ella que siempre intentaba mostrarse fuerte, inconquistable… y a él le habían bastado unos minutos para tocar su corazón. Tan acostumbrada a luchar sola y coser los descosidos de su corazón se había enamorado de alguien que la quería por lo que tan pocas personas habían sabido ver, y que lejos de interesarle su pasado le abría de par en par su presente.

Preguntas, preguntas, preguntas, preguntas… y una única respuesta para todas ellas. Una de esas que te hacen temblar las manos y tejen de sueños los días. Entonces y siempre.

Y mientras él se tumbaba a su espalda pensó que rara vez la belleza que atrae es la que enamora… sentía su respiración y sus manos recorrían sus piernas… y pensó que tal vez aquel que ahora la acariciaba no sería inmortal pero lo que la hacía sentir sería eterno. Leerlo pueden hacerlo todas, pensó, escucharle susurrar con infinita ternura tras su oreja solo era para ella.

En Sol seguía sin salir, por la ventana entraba el olor a mar y mientras sus dedos húmedos dibujaban en su espalda alas soñaron despiertos con los ojos cerrados…

Jorge Juan García Insua

*Fragmento de una historia todavía inacabada y no publicada

El final de una parte del camino

Y resulta que aún tenía más que aprender…

Cuando esta mañana me desperté y encendía mi portátil no caí en la cuenta de que no escuchaba a Pati… de hecho ha sido P el que al levantarse e ir al lavabo a ver Pati se ha dado cuenta de que Pati no estaba bien, y nos la ha enseñado en sus manos mientras la acariciaba. Poco a poco todos íbamos siendo conscientes de lo que iba a suceder.

Nuestra querida perdiz ha querido que fuese con ella con quienes tuviera que acompañar a mis hijos en su primer duelo. Y no sé si seré capaz, no sé si sabré hacerlo.. de poco me sirve lo estudiado, lo aprendido y todos los duelos donde he acompañado porque este es el primero que hemos de pasar los tres.

Y más allá de abrazarlos, acariciarlos y dejar que decidan cómo, cuándo y dónde quieren despedirse de Pati reconozco mi incapacidad para hacer nada más y mentiría si no dijera que le he había cogido cariño a nuestra plumífera amiga y que me produce gran tristeza su pérdida. Notar las lágrimas de mis hijos en mi pecho mientras los tenía entre los brazos me dejaba sin palabras…

De nuevo entiendo por qué entro por la puerta aquel día y que la lección más importante estaba todavía por llegar. He tenido la enorme suerte de conocer a personas tan inmensas que hicieron de su despedida la mejor de las enseñanzas, ahora espero saber hacerlo yo en un momento emocionalmente tan intenso para J y P.

Te gustará saber Pati que solo hablan de llenar de dibujos tuyos las paredes y de ponerle tu nombre a esta centenaria casa… te bastaron dos días para dejar una huella imborrable.

Días como hoy sumamos capítulos a la experiencia de vivir pero noches como la de hoy necesitan un punto y aparte. Nunca es fácil decir adiós pero siempre es necesario hacerlo desde el corazón.

Gracias por acompañarnos en esta parte del camino.

Te recordaremos siempre.

RIP querida Pati.

Jorge Juan García India

Pati, la perdiz

Todo empezó como suelen viajar los viajes iniciaticos… una historia donde nos encontramos con dificultades en forma de virus para comenzarlo y de futuro incierto… sin saber a ciencia cierta cómo llegaríamos ni cuando nos harían volver…

Y la primera mañana entró por la puerta… pequeña, vigorosa, decidida y claro… decir que J y P no tardaron ni un segundo en adoptarla es obvio. Le conseguimos una caja grande, le hicimos ventanas y descubrimos que quería estar con nosotros porque por la huerta rondaba un enorme gato negro salvaje que se relamía cada vez que la veía en la distancia.

Lógicamente J y P rápidamente se organizaron para cambiarle el papel, darle pan, galletas y otros manjares gallegos, le cambian el papel para que no esté con caquitas… hasta que llegó la segunda noche…

Y debe ser que Pati, que así se llama la perdiz en cuestión, está en plena adolescencia y en un intento desesperado de refrendar su yo y autonomía salvaje, decidió deleitarnos con “píos y píos” durante toda la noche, así que rozamos la locura y yo la necesidad imperativa de comprar una olla…

La mañana siguiente requería una reunión familiar y una alianza, a la que no faltó Pati. El acuerdo buscarle cobijo a Pati durante las noches con alguna de las gallinas familiares de forma que pudiéramos recogerla durante el día. Pero la naturaleza que es caprichosa tiene normas que impiden poner juntas a gallinas con perdices… bajo riesgo de muerte para estas últimas… y claro no fui capaz de encontrarle cama al “bicho” y al final acabo durmiendo en el lavabo… para desesperación del lindo gatito negro.

Esta mañana cuando P me la traía a la cama y la miraba pensaba que todo esto tenía que significar algo. De todas las casas eligió la nuestra, podría haber escapado y sigue aquí, quería dejarla “en adopción“ y no lo conseguí y al final… tengo que pedirle permiso para entrar al lavabo.

Empiezo a entender que gracias a Pati mis hijos han reconectando con mi segunda tierra, están siendo responsables, trabajan el respeto por la vida y los animales, conectan con los sentimientos de protección, entienden que todos necesitamos algo más que comida y agua para sobrevivir y a buen seguro que pasarán los años y se acordarán de aquel verano donde una perdiz adolescente entró para poner nuestras vacaciones boca abajo.

Ahora nos toca hacer un curso acelerado de perdices y llegar a acuerdos de convivencia. He aceptado que Pati se queda en la casa mientras sigamos aquí, que el lavabo es suyo y que si entra ese lindo gatito la defenderemos con uñas y dientes… así es la familia… El día que tengamos que dejarla “en adopción” nos iremos con un sentimiento agridulce por separarnos de ella y al mismo tiempo felices de todo lo que con ella hemos compartido.

Al final tendré que darle las gracias al “gatito”… y a la magia de esta preciosa aldea al borde de la ría.

Love Pati. Love La Barquiña.

Jorge Juan García Insua

Tiempo para ser tú

Cuenta la leyenda que llegó a la Tierra para ser guía del resto de mortales y al principio no sabíamos si era un ángel caído o en su sonrisa pícara y verbo jocoso se escondía un medio diablo. En un momento donde necesitábamos agarrarnos a un símbolo, donde empezábamos a perder la fe y los aplausos se habían silenciado se levantó para recordarnos que los héroes no siempre llevan capa aunque desde hace semanas todos los días nos llena de efectos especiales.

Para ser exacto no necesita mucho traje ni tampoco parece muy preocupado en marcar talla, su poder es muy distinto. Hasta es posible que si estos días estás por Sabadell te hayas cruzado con él o hayas pasado a su lado sin darte cuenta del aura que desprende.

No importa, no te preocupes… Porque si todos fuésemos superhéroes como él no necesitaríamos que aparezca para recordarnos dónde está el suelo, que ante esta vida nadie es invulnerable, que tenemos suerte si caemos y solo nos hacemos rasguños en la rodilla o en el codo porque otros como él se han dejado más dos meses de vida en el esfuerzo titánico de levantarse y caminar. Un esfuerzo reservado para muy pocos, para los elegidos.

Como de grande ha de ser para “castigarse” porque algunos días son malos y se siente de bajón, e incluso en esos días es capaz de sacar fuerzas de ese inmenso corazón para preocuparse por los demás, esperando que llueva para llorar, luchando contra la sensación de que has hecho todo lo que debías hacer y que puede no bastar.

Verte me recuerda que el tiempo es un regalo, que no podemos compartir con todos porque es limitado y que sólo puedes ofrecerlo si decides estar para el otro. Por eso las personas verdaderamente importantes las podemos contar con los dedos de una mano, porque no podemos dedicarle tiempo a todo el mundo y debemos decidir en quiénes lo queremos invertir. Así se forjan los recuerdos imborrables y las relaciones que nos marcan de por vida.

Se que tus pasos ahora has de caminarlos solo, pero yo soy tú y nunca estaré suficientemente lejos si piensas en mí.

Te veo fuera… soy el que está con los brazos abiertos y más lágrimas que tú.

Jorge Juan García Insua

Y pasa el tiempo…

2555 días son los que a estas alturas ya me habéis regalado. Y pasan tan rápido que siento vértigo.


Cada año me sucede lo mismo. Os dejaría congelados en ese momento, en esa edad, en esa mezcla de dulzura, inocencia, pasión y magia… Pero al mismo tiempo tengo ganas de saber como seréis con un año más, con otro… y otro, y tengo miedo de perderme algo de tanto que os queda por ver, por aprender, por disfrutar y por vivir.


Y cada uno de esos miles de días que llevamos compartiendo han sido un regalo, indescriptiblemente especial que me llena y alimenta.

Es un viaje inevitable en esta fecha, volver al momento en que llegasteis a este mundo y recorrer todo los habéis vivido hasta el presente para soñar con vuestro futuro. El mundo es mejor desde que estáis en él… Esta misma frase recuerdo habérsela susurrado a J una noche de agosto cuando aún no teníais ni dos meses de vida. Me despertaron sus sollozos y me levanté para relajarlo entre mis brazos mientras le tatareaba una canción de Sambora… Me mirabas fijamente con tus preciosos ojitos, pasaste del llanto a la sonrisa y los cerraste lentamente, mirándome de reojo para que entendiera que dormirte no significaba que quisieras que te devolviera a la cuna y que querías seguir en mis brazos. Y así lo hice.

Cuando la otra noche dormías abrazado a mi recordé ese momento, esa noche. Me emocioné y volví a tararearte a Sambora.

En una semana llena de celebraciones, nervios y grandes momentos íntimos y familiares habéis vuelto a darme una lección de lo que significa el amor, del apoyo incondicional que me dais, que lo mucho que me queréis y que al final, por encima de todas las cosas, solo queréis verme feliz y compartir momentos conmigo. Se trataba de que fuera vuestro día, vuestra semana y habéis hecho que también fuera la mía.

Cuando hace unas noches el sonido de las sirenas de una ambulancia rompía nuestro momento de darnos las buenas noches, P me preguntaste que haría si tú fueras dentro de una y yo no pudiera ir dentro contigo… correría detrás te dije. Ten por seguro que fuera donde fuera que te llevara esa ambulancia papá iría detrás corriendo y no dejaría de hacerlo hasta estar junto a ti cuando parara y abrieran la puerta … Me diste un beso mientras abrazabas a Pingüin y me dijiste que ahora entendías porqué salía a correr y corría tanto. Lo haces para estar siempre con nosotros me dijiste. Y cerraste los ojitos mientras te besaba y acariciaba tu pelo.

Siempre con vosotros…

Cuando salía de vuestra habitación y arrimaba la puerta me resbalaban las lagrimas, me senté en mi cama, tenías razón… haría cualquier cosa por poder disfrutar de vosotros más vidas de las que me quedan por vivir y kilómetros por correr.

Compartía con vosotros mis inquietudes e inseguridades por esforzarme en estar para vosotros… y una vez más lo hicisteis tan sencillo… Me dijisteis que el mejor regalo era estar conmigo. Y temblé. Me hicisteis temblar con nunca antes lo había hecho. Y un día más me sentí feliz, y lloré feliz de compartirlo con vosotros.

Gracias por ser como sois.

Gracias por dejarme ser.

Os quiero con la vida.


Jorge Juan García Insua


https://youtu.be/kp1DlW81n7I

Confesiones Pcadoras

Todo empezó como empiezan las cosas que no tienen sentido… buff, creo que me estoy yendo por Sabina…

Que emociones tan especiales me provoca ver el logo “15 años” de PCatS… hay tanto detrás de ese logo y que tan pocos saben… Hoy me apetece compartir algo sobre todo eso y por segunda vez recupero un trocito de lo que escribí mi segunda noche de insomnio, allá por finales del 2013…


“… y no os hubiera fallado, ni podía ni quería por nada del mundo. Cuando entre sollozos me decías que te daba miedo que yo te fallara también y me preguntabas si yo estaría allí te conteste con un firme Sí, que no habría enfermedad ni desgaste que me impedirían estar allí, a vuestro lado, para vosotros y que os hablaría de corazón y lleno de orgullo como os había prometido pasara lo que pasara.

Ahora me miro los dedos mientras tecleo y recuerdo mis miedos al decirte una noche que necesitaba más tiempo para acabar el trabajo, y que nunca te confesé que la verdad es que la mierda de artrosis no me dejaba casi ni coger el ratón, que tenía casi que deformar la muñeca para poder plasmar en la pantalla aquellas ideas que me venían a la mente, y que el dolor era insoportable pero que no te preocuparas, que lo haría, que estaría listo… y me doy cuenta de que no lo hice porque desde el momento que me dejaste acompañarte en tu aventura pecadora no lo hice por ego, ni siquiera por reconocimiento… en absoluto, fue por amor, porque hubiera hecho cualquier cosa por seguirte, por compartir contigo, por estar a tu lado, por verte volar más alto de lo que nunca haría yo y porque hacerlo así me hacia feliz.

Esta noche me doy cuenta de lo que significó aquel rudimentario diseño, de todos los sentimientos que hay en él… Así que seguiría mientras tú me lo pidieras y el día que leas esto, si sigo en este mundo entenderás por qué.

Y como os prometí fui, y fuimos, y os hablé. De corazón, sin guion y entre lágrimas de emoción me desnudé para ti y para Jaume. Era vuestro día y no podía ser de otra forma. Acabé aquel torpe discurso diciendo que soñaba que la relación entre mis hijos, allí presentes y con todos como testigos, fuera con los años tan especial como la nuestra, que si eso sucedía algo habría hecho bien como padre… no necesitaba decir mucho más.”

Me siento orgulloso del recorrido de tu sueño durante estos 15 años, de haber aprendido mucho junto a ti y de seguir haciéndolo… PCatS está lleno de personas entusiastas, intensas, soñadoras, comprometidas, leales, auténticas y vitales que forman el mejor de los equipos posibles y que son el reflejo de quien esta al frente. Es diferente, PCatS siempre lo ha sido, por eso es especial.

Hay muchas formas de sellar un compromiso y la mía con PCatS nació de sencillo dibujo a mano mientras jugaba con tipografía… Aquel momento de inspiración no era fruto del trabajo ni mucho menos de ningún tipo de capacidad artística, sino de la necesidad de comprometerme con los sueños de mi hermana. Te volvería a decir Sí un millón de veces.

Eso significa PCatS para mí y hoy es un buen día para recordarlo, compartir y para disculparme, porque PCatS me ha dado mucho más de lo que yo nunca podré devolver. Y soy feliz de tener semejante deuda.

Hoy me confieso públicamente Pcador de corazón.

Quería hacer un pequeño, honesto y sentido homenaje a estos 15 años… y quería darte las GRACIAS por dejarme volar contigo.

A tí y a toda la familia PCatS.

TQ.
Jorge Juan García Insua

Va por ti Mi Capitán!!

Capitán!, ¿cómo estás Capitán? ¿Cómo va el día?

Cómo echo de menos que me llames con esa energía y vitalidad para comenzar a explicarnos qué tal el día, a veces a horas muy intempestivas… No sé cómo comenzar… mi mente necesita hablarte y mis dedos tiemblan sobre las teclas y mentiría si te dijera que no se resisten a escribir, que no tengo el corazón en un puño desde que he hablado con tu mujer, que cuando ella me ha dicho que si pudiera se pondría en esa camilla de la UCI en tu lugar no he pensado lo mismo y se me han llenado de lágrimas los ojos… y que no he tenido el valor de decírselo y me lo he callado para no hacerla llorar más.

Echo de menos esa extraña habilidad para hacernos conectar, para enviarme un mensaje o un comentario cuando menos lo espero y necesito, para recordarme que debía cerrar el portátil y desconectar, para ofrecerte sin esperar nada a cambio, para estar sin hacer ruido, para alentar sin palabras… como sólo pueden hacer quienes tienen magia. Siempre me he sentido muy afortunado de saber que ahí estabas si lo necesitaba y que lo decías de verdad. Fiel, honesto, humilde, respetuoso, valiente, bondadoso, optimista, divertido, cercano… especial.

Ahora me siento inútil, tanto estudiar, tanto prepararme y no puedo hacer nada. Siento rabia por no poder hacer más por ti. Sé que pensar esto no tiene sentido, lo sé y sé que me echarás en cara en unos días haber escrito esto… como sé que aun sabiéndolo es inevitable que lo sienta.

Meses atrás Empecé a ver La Casa de Papel porque no dejabas de decirme que tenía algo de “Profesor”… y hoy me siento como el alumno torpe e insensato que empieza y que quiere comerse el Mundo y el Mundo impasible y cruel le golpea y le pone en su insignificante lugar.

Pero no quiero escribir sobre mí porque lo importante, lo que de verdad importa eres tú. Me queda escuchar y acompañar a tu esposa y a tu hija mientras esperan y esperamos con ansia que superes esto y vuelvas con ellas, y a ratitos con nosotros. Intentaré estar a la altura… quiero que sigamos haciendo planes de ese viaje pendiente por tu tierra.

Tenemos un largo abrazo pendiente, me lo debes… Así que ves despidiéndote de ese maldito virus y no me hagas esperar mucho porque quiero darte una medalla y traspasarte los galones. Nadie más grande que tú para llevarlos.

Aquí te espero. 

Te quiero A.

Jorge Juan García Insua

Vínculos virales

“Y aquella noche hicieron el amor, intensa y apasionadamente, como sólo puede hacerse cuando se acompasan los gemidos y cada latido desborda el placer del sabor a piel erizada y emocionada por caricias eternas.

Y con cada inspiración la distancia desaparecía y la conexión se hacía más fuerte e indomable, desafiando imposibles y creando un vínculo eterno entre ellos.

Bastó una foto, un impulso, un mensaje, una voz, una mirada lejana para atar el lazo que los unía, todavía invisible para muchos y al mismo tiempo tan visible para el resto.

Los dos sabían que de aquel amor nacía el destino, cada vez que se miraban se veían el corazón y se condenaban a quererse hasta el final.

Si vas a decirme Te Quiero no quiero saber el cómo ni el por qué, le dijo él… Si vas a Amarme, dijo ella, que sea abriéndote en canal el pecho para que pueda besarte el corazón.

Y aquel amanecer la vida se vistió de largo y los invitó a su fiesta… y entre besos y caricias llegaron de la mano… y bailaron… y siguieron soñando.”

Jorge Juan García Insua

*Fragmento de un relato todavía incompleto

Déjame que te diga…

Buenos días Jorge!

Ayer tuve un día de mierda… como supongo mucha gente cuando el mundo no sabe si se para o por alguna extraña razón gira al revés.

Y entre horas muertas entre la incertidumbre, el miedo y el desasosiego por los que queremos y no podemos cuidar me tropecé contigo, bueno… con tu blog y te leí.

Y se me hizo de madrugada leyéndote. Durante unas horas y mientras tú posiblemente dormías lloré, reí y me emocioné con tus palabras y esa forma tan particular de mostrarte y ver el mundo.

Déjame que te diga que ahora soy fan de tí, de tu hermana y su pequeña, de las personas que has amado y te han marcado, de esos pequeños por los que transmites tanto amor y hasta de esos adorables peluches!!!

Y hoy el día empieza con otro color porque saber que existe un refugio de lectura y personas capaces de hablar con el corazón y de expresarse con tanta delicadeza reconforta en momentos inciertos.Gracias por dejarnos compartir unos pasos de tu camino, durante unas horas fue también el mío.

Tu lectora anónima.

Y así me despierto tal día como hoy. Sorprendido, emocionado y muy agradecido a la posibilidad de llegar y conectar con personas anónimas.

Mi camino no sería el mismo si no fuera un poco vuestro.

Eternamente agradecido querida… Anónima.

Jorge Juan García Insua

3 besos y un lazo

Te conocí antes que tú a mí. No sabía ni como te llamabas pero te seguíamos a una distancia que creíamos prudente. Éramos sólo unos adolescentes con las hormonas revolucionadas que bajaban al parque demasiado cobardes para presentarse ante la chica de sus sueños y que al verte con tus amigas intentábamos parecer interesantes, por decirlo de alguna forma.

Supongo que la casualidad se cansó de vernos hacer los panolis y quiso que una tarde saliendo del cine Picarol nos encontráramos y conectáramos. Tres semanas más tarde me cogiste la mano saliendo de un viejo local de la Calle del Mar, ante la mirada atenta de nuestros amigos, y luego a solas me regalaste un beso, el primer beso.

En realidad lo nuestro nunca fue una historia de dos sino de tres, y finalmente le elegiste a él. Y pasamos a ser tres, bueno érais dos y yo, pero entendiste que no podías separarnos, y salimos los tres. Bueno… dos y yo.

Me enseñaste que como decía tu libro de cabecera (El Principito) lo importante no era querer sino amar, que cuando realmente amas a alguien lo importante es esa persona incluso si eso significa dar un paso atrás y que ese es el acto de amor más grande que alguien enamorado puede hacer por la persona que quiere. Pocos saben, como tú, que siempre he sido fiel a esa enseñanza.

Amar es querer lo mejor para el otro, su felicidad por encima de todo aunque su camino sea otro y que por eso el amor nunca es motivo de sufrimiento, y cuando sufrimos es por querer no por amar. Así de hermosa eras por dentro y por fuera. Brillabas y hacías brillas a quienes estábamos a tu lado.

Nuestro segundo beso fue pocos años después, me visitaste por sorpresa en el hospital. Abrí los ojos pensando que sería mi padre y ahí estabais vosotros. No dijiste mucho, no hacía falta decir nada, tu mirada y nuestro lazo… te tumbaste sobre mí y me abrazaste, lo recuerdo largo y profundo, aún puedo sentirlo si cierro los ojos. Cuando te incorporaste volviste a tumbarte sobre mí y me besaste…. “de lo que eres capaz de hacer para que te dé un beso…” y nos pusimos a reír mientras mi compañero de habitación nos miraba sin entender nada de lo que estaba pasando.

Cuando hace unos días te visité en el hospital y te cogía la mano, a pesar de la enfermedad, seguía brillando tu piel y aún con los ojos cerrados y el rostro cansado, tu voz seguía igual de dulce y risueña. Me llevaste a momentos que creía olvidados por la memoria y me recordaste lo que una tarde de finales de verano me susurraste “le quiero a él pero siempre serás mi segundo gran amor”. Y así me he sentido siempre a lo largo de tanto tiempo y ni la distancia ni los años han podido borrar de mí ese sentimiento.

Te cogí la mano apartando las vías para colocarte dos pulseras que había comprado para ayudar a luchar con la misma puta enfermedad que te consumía y mientras te lo explicaba me pediste un beso, un último beso… “siempre ha sido él mi devoción, pero nadie me ha dicho tantas cosas con un beso como tú. Y además me siento celosa de que ahora que te has decidido a escribir y expresarte a mi nunca me hayas escrito nada bonito”.

Los dos sabíamos que aquella sería nuestra despedida, y cuando salí del hospital y me senté en el coche rompí a llorar. Por lo que estaba perdiendo y por el peso de lo que me estaba llevando de ti.

Me dejas con el vacío y el dolor de sentir que demasiadas personas importantes para mí os marcháis pronto, demasiado pronto. Sin saber reaccionar soy yo el que se queda aquí, sabiendo que todavía tenías tanto por compartir y tu forma tan particular de ver la vida… con el compromiso de mantener la promesa que aquella lejana tarde de finales de verano me hiciste tomar… “no cambies, no dejes de soñar, tienes tanto para dar…”.

Y como tengo mucho de Quijote y soy de los que cumplen lo que dicen hoy me decido a escribir de ti, no sé si tan bonito como te hubiera gustado y te mereces, pero con la absoluta certeza que una parte de mí se queda en estas líneas.

Nos llenamos la boca diciendo que hay que vivir el momento, disfrutar de cada instante, compartir con aquellos que nos aman y nos ayudan a crecer… y es en momentos como éste cuando te das cuenta de las veces que nos engañamos, de las ocasiones que nos falta valor para hacerlo, para tomar las riendas y soñar con los ojos abiertos y el corazón de par en par… Porque estos momentos no son infinitos y su magia radica en que no podremos recuperarlos.

O es aquí y ahora o no será nunca más. Entonces no lo entendí, ahora veo que ese era el significado de tus besos y de nuestro lazo.

Te amo, donde quieras que estés.

Siempre.

D.E.P


Jorge Juan García Insua

Mi regalo

Tiempo.
Hoy me han regalado tiempo…

Cuando todavía estabas en la cama…
Cuando estabas con el primer café de los 8 que ibas a tomarte después…
Cuando a duras penas el cabello enmarañado te dejaba ver la pantalla…
Cuando ibas de camino al trabajo y tenía el lujo de ocupar por unos segundos tu mente…
Cuando escribías con faltas porque con la otra mano te lavabas los dientes…
Cuando lo has dejado todo para marcar mi número…

Cuando me envías un foto de un pastel que habías preparado para mi…
Cuando me has dicho “qué bien llevados pedazo canalla!”…

Cuando me besabas la lágrima de emoción contenida que recorría mi sonrojada mejilla…

Cuando solo pensar en escucharte me sacaba una sonrisa…

Tiempo… Me han regalado tiempo…

Para aporrear mi puerta solo porque querías felicitarme en persona…

Para el volumen de lo que escucho y subir el tono de lo que siento…
Para conducir y conducir y darme un abrazo…
Para picarme y llevarme al límite…
Para parar esa rueda alocada en la que vives y por unos segundos compartir recuerdos y confidencias…
Para recordarme que si quieres estás…

Para hacerme soñar…

Para sentirme parte del sistema…
Para decirme “no cambies”…
Para demostrarme que me conoces personalizando el mensaje y no quedarte en un simple “felicidades”…

Para llevarme al wikipedia…
Para bailar conmigo en pijama encima del sofá al ritmo de un “air-guitar”…
Para despertar y decirme “quiero que tus cumples sean siempre fiesta”…

Para correr hacia mí como si hiciera años que no me ves y contagiarme de tu energía…
Para ofrecerte…
Para hacerme reír…
Para derretirme…
Para no dejar perder nuestros lazos…

Tiempo…
Para hacerme sentir especial, muy especial

Tiempo…

Más del que merezco
Más del que cabe en un abrazo…

en un beso… en la imagen de un café a media tarde…

Cuanto sé del valor que tiene el tiempo y he sentido el miedo a perderlo, me emociona ver cómo me regaláis algo que nadie más ahora podrá tener y que guardaré como el tesoro que es.

Todos tenemos ese contador, no sabemos dónde pero inexorablemente funciona y vale la pena regalarlo a quien te quiere, a quien te hace sentir bien, a quien puedes sentir sin tocar, a quien te emociona, a quien te descoloca, a quien descubres entre la multitud, a quien te trata con dulzura, a quien sabes que no dejará de hacerlo… porque ese es quien más lo merece. Si sientes la necesidad de compartirlo hazlo, porque quien no demuestra lo que siente, tal vez pierda lo que quiere.

Siempre vuestro, ahora y en el camino.
Os quiero.

Jorge Juan García Insua

Vintage

En la distancia corta dicen que gano
A medio camino entre la sonrisa y el impacto
Cada vez más alejado del humo
Con destino el corazón
Sin candados entre tú y yo

No pretendas buscar en mis actos razón
Es lo que tiene haber estado muerto
Lo quieres todo y lo quieres a lo grande
Imperfecto, soñador.. tu batalla perdida y tormento

Vintage
Si vas besar hazlo como lo haría un suicida
Si vas a enamorarte que sea a flor de piel
Si vas tocarme que sea para dar un salto
Mortal
Vintage… Vintage

Puedes leerme si quieres saber como siento
Mirar mis dibujos para conocer quien soy
Puedes hablarme y no dejaré de escuchar
Sonríe y no dejaré de mirarte
Déjame mientras te beso acariciarte
no dejes nuestro lazo pendiente

No te dejes llevar por la apariencia
Con el tiempo he perdido mis alas
Y no se darte explicación ni tengo solución
Para unas Capitán, para otras fugitivo,
Siempre dispuesto a pintar el mundo para ti

Vintage
Soy de los que te saldrán barato
Puedo darte tanto sin tener que decirlo en alto
Provócame y no te separes de mi
Vintage, vintage

Vintage
Emociones que son mi estado mental
Vintage (vintage)
Entre la madurez y la falta de conciencia
(Vintage)
Déjate llevar y hazme sentir que hay mucho más
(Vintage)

Vintage
Quítame el disfraz… lo que hay debajo es para ti
Vintage (Vintage),
Hay magia y un universo en llamas en tu mirada
Vintage (Vintage)
Creemos recuerdos que nos hagan soñar
Vintage (Vintage)
No tengo mejor versión que la que ves tú
Vintage (Vintage)
No soy uno más, no
Vintage (Vintage)
Mataría por vivir
Vintage (Vintage)
Y moriría por hacerlo junto a ti
(Vintage)

Jorge Juan García Insua